Se abren las puertas del infierno: 6 canciones infaltables de Slayer

Slayer

Queda poco para que se desate el infierno por partida doble. Slayer, banda insignia del thrash metal y una de las más influyentes en el sonido extremo, realizará dos shows en Chile, este 6 y 8 de octubre. En Santiago, los californianos estarán acompañados de la leyenda del metal chileno Pentagram, los alemanes de Kreator y sus compañeros del “Big Four”, Anthrax. En Viña del Mar, en tanto, Anthrax se repetirá la dosis.

Por eso, para calentar el cuello para el headbanging y preparar los tímpanos para esta descarga de metal, LaRata.cl trae seis (no podía ser otro número más adecuado) canciones infaltables en el repertorio de Slayer. Esta revisión va desde sus inicios en los ochentas hasta su último trabajo discográfico, titulado Repentless (2015).

  • Chemical Warfare (EP Haunting the Chapel, 1984).

Luego del lanzamiento de su primer LP Show No Mercy, en 1983, Slayer subió las apuestas con un EP. El corta duración pasaría a la historia como la maduración del sonido de la banda, alcanzando una brutalidad nunca antes vista en esos años. Chemical Warfare es de esos tracks que no escatiman en velocidad y vértigo, en el que a lo largo de sus seis minutos de duración solo se puede sentir adrenalina. Una letra reflejo del miedo fundamental de la Guerra Fría: la devastación total por un conflicto con armas de destrucción masiva.

  • Angel of Death – Raining Blood (Reing in Blood, 1985)

Es completamente necesaria la mención doble. Ambos cortes son fundamentales en la carrera de la banda de thrash metal, hasta el punto de ser himnos del género; y las dos ocupan lugares importantes en el imperecedero Reing in Blood. Angel of Death abre el disco lleno de velocidad y con un grito endemoniado. La canción es un desplante de agresividad, graficando de manera visceral el horror de los campos de exterminio nazi.Por su parte, Raining Blood cierra un álbum alucinante con imágenes surreales de pavor. Al final del track, luego de toda la oscuridad, solo se escucha el desolador sonido de la lluvia.

  • South of Heaven (South of Heaven, 1988)

South of Heaven representa el riesgo de una banda que no optó por “autoplagiarse”. Un fraseo de guitarra inolvidable y siniestro abre el track. Acto seguido, brutalidad en “slow motion”, por lo menos, para lo que venían haciendo. Slayer decide ralentizar su sonido para centrarse en la densidad que aportan las guitarras de King y Hanneman, sumado al retumbante doble bombo de Lombardo. Araya simplemente impecable en la voz.

  • Dead Skin Mask (Seasons in the Abyss, 1990)

Inaugurando la década de los noventa, Slayer decide regresar su sonido más agresivo y veloz pero sin dejar de lado los toques melódicos. Dead Skin Mask es un deleite en lo que a interpretación vocal se refiere, con un Araya más osado al cantar. Este aspecto le da personalidad una canción siniestra que trata los asesinatos y saqueos de tumbas perpetrados por Ed Gein, quien además realizaba ropa y adornos con los restos de sus víctimas.

  • Cult (Christ Ilusion, 2006)

Tras una década de los noventa que dejó más sabor amargo que dulce a la banda, Christ Ilusion resultó ser un soplo de aire fresco. El disco fue un regreso triunfal del Slayer clásico pero con un enfoque actual. Un tema recurrente en la placa es la religión y Cult, de manera especial, dirige toda esa rabia en los versos: “Religion is hate, religion is fear, religion is war…” o también en “I´ve made my choice, six, six, six!”.

  • Repentless (Repentless, 2015)

El último trabajo de Slayer está teñido por las ausencias. Primero, en febrero de 2013, Dave Lombardo es expulsado de la banda por “conflictos económicos”. Luego, en mayo de ese mismo año, Jeff Hanneman, guitarrista y letrista de la banda, muere producto de una insuficiencia hepática. Sin embargo, la banda supo rearmarse y con el regreso de Paul Bostaph en batería y la llegada de Gary Holt en guitarra emprendieron nuevas giras y las grabaciones de un nuevo disco. Repentless es lo último de Slayer, un track agresivo en el que demuestran que a pesar que pasen los años, siguen siendo brutales.

 

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