Sextape: sobre el sexo (y cómo nunca más pude escuchar a Deftones)

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La primavera hace que las entidades fluyan. Comenzó a salir más el sol, el ambiente se pigmenta de vivacidad y todo vuelve a ser más cálido y suave. Me dijiste que hace tiempo me observabas, que soñaste conmigo y que estabas solo. Te creí, comenzamos a salir.

Nuestro inicio fue en los matorrales. Hablábamos poco. No me sentía incómoda, porque nunca estábamos sobrios. La ebriedad me traía holgura y con ello, liberación. Agarramos múltiples veces, tiramos cinco o seis. Nos sentíamos bien. Siempre estaba Deftones de fondo, porque el Diamond eyes era el único disco en tu celular que me gustaba.

– ¿Y tú que onda eri?

Me dijiste que no le encontrabai ni un brillo a The Smiths. Tus celos a veces me asustaban. Me dejaste chupones que dolían. “Quizás tenga que seguir así” pensé un montón de veces, antes de dormir. Mi pieza giraba y, dentro de todo, estaba feliz. Ahí empecé a soñar contigo.

Seguimos en los matorrales. Tú siempre traías porro. A veces íbamos a placitas, porque nos quedaban más cerca. Ya no estaba todo vacío. Llegaba gente, sentíamos ruido y nos disgustaba. Nos veíamos obligados a conversar. Yo intentaba, pero tu desinterés era evidente. Me dijiste que intentaste ver “El Club de la Pelea” y ni la terminaste, porque te aburrió. Yo me pregunté interiormente por qué estaba contigo, si no sabías valorar cosas que yo sí.

Comíamos juntos. Carreteábamos con tus compañeros. Una vez cuando sonaba Beauty school, me dijiste que yo te encantaba, y nos dimos besos con Sextape de fondo. Dijiste también que te querías enamorar de mí, pero para mí ya era muy tarde. Me encantaba verte reír. Te vi mear más de diez veces. Tus uñas quedaron impregnadas en mi sangre. Conocí tu semen y tú mis gemidos.

– Tú gritai más que la chucha

– Seguro es intencional.

De verdad, no lo era. Y nos reíamos.

Tus celos seguían asustándome, tu humor cambiante también. Yo te hablaba de cámaras análogas, de las fotos de la Sandy Kim. Tú no cachabas quién era y cuando te dije que era asiática, me preguntaste si estaba rica.

Me trajiste un recuerdito del Sur. Pasamos mi atraso de una semana con susto. Hueveabamos con el supuesto hijo. Tú ibas a pagar el aborto.

Pensé que me querías. Yo ya te estaba queriendo.

¿Por qué nunca me dijiste que te seguías tirando a tu ex?

Texto e ilustración por: virÜlenta mecánica

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