Rocky IV: El héroe que queríamos volver a ver

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Llevamos décadas en un mundo completamente polarizado, donde la competencia siempre es entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Independiente de lo que podemos ver al sintonizar las noticias cada noche, la industria del cine una vez más ha sabido plasmar (de manera bastante propagandística) esta competencia: hoy es el turno del semental italiano del ring, Rocky Balboa.

En la cuarta entrega de esta saga (¿vendrán más?), retomamos desde donde quedamos en Rocky III, con él entrenando y compartiendo con su gran amigo y contrincante de las primeras películas, Apollo Creed. Pero hay un nuevo competidor en la arena del boxeo, el soviético Ivan Drago, quien con la frialdad propia de aquel bloque, no está aquí para hacer amigos.

Con pirotecnia y James Brown, el carismático Apollo hace su entrada a una pelea que pinta para ser legendaria y para siempre recordada, objetivo que se cumple, pero no por la victoria del estadounidense, sino por la muerte por knock out del mejor amigo de Rocky. El ring ha quedado manchado con sangre y Rocky buscará vengar el honor de su amigo (y de pasada, el de su país, si para que estamos con cosas, siguen compitiendo los mismos).

Con éxitos musicales como “Burning Heart” de Survivor, Rocky debe entrenar en frías y extremas condiciones para vencer a la Unión Soviética. Ups, perdón… a Ivan Drago, quien es considerado como una verdadera máquina del boxeo, prácticamente invencible.

Estamos en 1985 y esta competencia no tiene para cuando terminar. Pero si queremos ver el lado amable de esta situación, sirvió de inspiración para una de las películas más entretenidas del año, además de una de las mejores de la saga del boxeador.

Altamente recomendable para ir un domingo en la tarde, en familia.

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