Amor, deseo, nostalgia y Femme Fatale: El extraordinario show de Mon Laferte en el Movistar

Hay artistas que hacen conciertos y hay otras que construyen universos completos arriba de un escenario. Lo de Mon Laferte el pasado jueves 14 de mayo en el Movistar Arena fue justamente eso: un espectáculo de casi tres horas donde el drama, el jazz, el bolero, el desamor y la sensualidad convivieron bajo la estética elegante y peligrosa de Femme Fatale, el disco publicado durante 2025, con el que regresó a casa en grande, y con el que presenta una segunda fecha el próximo martes 19.

Desde antes de que empezara el show ya se sentía que sería una noche llena de carácter. Afuera del recinto había fanáticos de todas las edades, muchos con flores en el pelo, labios rojos y outfits inspirados en la estética clásica de Mon. Algunos parecían salidos de una película en blanco y negro de los años 40. Otros simplemente venían listos para llorar y cantar fuerte. Porque si algo tiene Mon Laferte es esa capacidad de convertir el amor y el desamor en un ritual colectivo.

Las luces se apagaron y el Movistar explotó. El arranque fue inmediato, teatral y elegante. “Tormento”, “Pornocracia” y “Otra Noche de Llorar” marcaron el inicio de un espectáculo que desde el primer minuto abrazó por completo el universo Femme Fatale: visuales cinematográficas, una banda enorme, coristas, humo, dramatismo y una Mon Laferte transformada en una diva que a ratos recordaba a Marilyn Monroe y Amy Winehouse, pero pasada completamente por su propio filtro latinoamericano.

El Movistar entero le respondía con ovaciones y cantando cada palabra , ayudado además por las letras proyectadas en pantalla. Había algo profundamente emotivo en ver a miles de personas coreando boleros y canciones de amor con tanta intensidad.

Durante toda la noche el show funcionó como una película dividida en actos. Cada cambio de vestuario parecía representar una nueva personalidad. En un momento era una musa clásica del cine antiguo; en otro, una femme fatale fría y peligrosa  con un abrigo rojo de látex, lentes oscuros cantando un estilo spoken word jazzeado. Entre canciones, Mon conversó constantemente con el público. “¿Me extrañaron?”. Y sí, claramente la extrañaban.

Llegó la cumbia, llegaron los bronces y el baile colectivo. “Si Tú Me Quisieras”, “Flaco” y “Amárrame” sonaron como himnos.  El Movistar continuaba una fiesta gigante donde nadie se quedó quieto.

El concierto estuvo cargado de momentos memorables. Un cover a Can’t takes my eyes of you al estilo Frank Sinatra, y un sketch audiovisual con concursantes de belleza vintage, reforzando todavía más esa atmósfera de cine antiguo y glamour decadente. Más tarde vino una sección íntima donde tomó la guitarra acústica para interpretar “Aunque Te Mueras Por Volver”, frente a un visual de atardecer, y cerró la canción tocando armónica ella misma, en uno de los pasajes más sinceros y sensibles del show.

Porque aunque Femme Fatale tiene mucho de espectáculo, también tiene muchísimo corazón. Ahí aparecieron canciones como “Amor Completo”, “Mi Hombre”, “Tu Falta de Querer” y “Mi Buen Amor”, convertidas ya en canciones icónicas absolutas del cancionero latinoamericano contemporáneo. Especialmente “Mi Buen Amor”, que terminó transformando el recinto en un coro monumental.

También hubo espacio para el humor y la complicidad. Mon extendía finales, jugaba con el público, y en otro interludio, hubo tiempo para una dinámica tipo kiss cam durante “Primaveral”, provocando risas y gritos entre los asistentes. Incluso Gabriel Boric fue visto entre el público durante la jornada.

En uno de los cambios más inesperados de la noche apareció con una estética de pelo corto y traje, compartiendo escena con integrantes de su equipo de bailarines y coristas. También sonaron canciones como “Vida Normal”, todo bajo una performance que mezcló actuación, poesía y música. Ahí quedó claro que el show no buscaba solamente encadenar hits, sino construir una narrativa emocional completa sobre el amor, el deseo, la nostalgia y la transformación.

El cierre fue casi simbólico: Mon volvió vestida de blanco y rubia, como al inicio del show, cerrando el círculo de esta película en vivo. “Antes de Ti” y “Tu Falta de Querer” terminaron de sellar una noche donde desde las tribunas comenzaron a gritarle “ídola” una y otra vez. Y honestamente, costaba pensar otra cosa.

Antes del final presentó a cada uno de sus músicos y coristas, dejando claro que este espectáculo también se sostiene gracias a un equipo enorme que funciona con precisión teatral. Más allá del impacto visual o de la impecable puesta en escena, lo que hizo Mon Laferte en el Movistar Arena fue confirmar algo que hace rato parece evidente: ya no es solamente una cantante chilena exitosa. Es una artista total, capaz de convertir un concierto en una experiencia emocional y cinematográfica.

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