Pablo Chill-E en Red Bull Symphonic: Realmente otro corte

Fotografías por Martín Oyarce | @martinoxo

“El trapero más influyente de la última década acompañado por una orquesta. ¿Qué podía salir mal?”. Imagino esa frase, en una reunión de ejecutivos de Red Bull cuando la idea se puso sobre la mesa, sin pensar lo importante que significaría esa decisión.

Este fin de semana, más de 1.200 personas fueron parte de una cita histórica, en la que el artista, enfundado en un elegante traje gris con camisa negra y sombrero gansteril, se puso al servicio de 25 músicos (con el mismo look) para repasar gran parte de su carrera con portentosos arreglos de cuerdas y bronces.

A diferencia de lo que suele pasar cuando se lleva a la partitura una canción pop, acá no hubo nada letárgico. Gabo Paillao, el director de La Brígida Orquesta, fue el encargado de comandar la misión, donde cortes como “Jaguar”, “Baillin”, “Nubes” o “Singapur” crecieron al lograr que cada instrumento tuviera su razón lógica para ser parte.

Lo de llevar “en clave sinfónica” un catálogo rap es algo habitual desde hace mucho. El notable Late Orchestration de Kanye West es prueba innegable de que es una idea efectiva, que se replicó hace poco con los Cypress Hill, quienes hicieron realidad el sueño de un capítulo de Los Simpson. Que Pablo Chill-E haya sido el primero en Latinoamérica en liderar este plan, con el respaldo de Red Bull, no solo habla de su importancia como artista, sino también del peso de sus creaciones, capaces de llenar un setlist superior a una hora altibajos.

El Teatro Corpartes (o Teatro CA660) resultó ser un buen lugar para poder apreciar la calidad del trabajo que lograron Pablo, Gabo y los 25 músicos que fueron parte. Que estuviera Chalo González en los controles no es casualidad, pues aseguró que todo resultara óptimo, así como también la sabia decisión de poner una mampara de vidrio para la batería y las percusiones, lo que ajustó notablemente su sonido. Un detalle tan obvio, pero que no he visto en otros shows en lugares como el Teatro Municipal, con resultados desastrosos, por cierto.

En una hora y 20 minutos, Pablo se fue soltando y dejándolo todo, con pocas pero entusiastas interacciones entre tema y tema. Los presentes disfrutaron todo desde sus asientos, hasta que el flow los llevó a pararse en “Dale tu Kolin”, a los 20 minutos de show. Después de eso, cada hit era celebrado de pie: “Hablamos Mañana”, “My Blood”, “Big Cut”, “Shishigang” y “Jarabe” fueron las más aplaudidas.

Un buen debut para este Red Bull Symphonic, que sigue el próximo 26 de septiembre en Argentina con Trueno al mando. ¿Se volverá una tradición anual? Con lo visto en estos días, hay razones de sobra para replicar este plan con otras figuras urbanas de nuestro país.

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