Sui Generis: Los reyes de la fogata por primera vez en Chile

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Las canciones que el dúo formado por Charly García y Nito Mestre hizo entre 1972 y 1975 siguen siendo imborrables. “Necesito”, “Aprendizaje”, “Rasguña las piedras” o “Canción para mi muerte” aún se escuchan por ahí en algunos guitarreos en paseos de curso. Sin embargo, muy pocos recuerdan que esa mítica banda se reunió una vez y tocó por primera y única vez en la Pista Atlética del Estadio Nacional el 12 de diciembre del 2000.

De ese momento quedó buen material: una entrevista que Sergio Lagos les hizo en El Futuro de Chile, donde tocaron algunos temas, además del concierto que se transmitió por Via X.

Como bonus a esto, y aprovechando un nuevo cumpleaños de Charly (¡67 años!) desempolvamos una nota escrita por el propio Lagos para una revista que vendía la recordada Feria del Disco (“Pasión por la Música”), en la que se cuentan algunos detalles de esa visita.

Segundos antes de la grabación Charly llamó a uno de sus ayudantes. Todo está dispuesto para empezar a grabar la entrevista y la presentación en vivo de Sui Generis en El futuro de Chile. Charly recibe un papelillo, nos da la espalda como si quisiera comentar las pantallas. Y de pronto el papelillo está en el suelo y las narices de nuestro ídolo son reactivadas por un poco de cocaína.

Escribo esto como encabezado (por lo menos en este artículo): el tema de la truculencia mediática sobre Charly. Que Charly es drogadicto no es novedad. Hace pocos días declaró a un medio argentino que la vida son sólo seis cosas: salud, dinero, amor, sexo, drogas y rockandroll. Que Charly es un tipo que juega con los parámetros de la realidad, tampoco es nuevo.

A los tres años comenzaba con sus clases de piano; a los 19 tomó un cadáver de la enfermería del regimiento en el que lo tenían haciendo el servicio militar, lo puso sobre una silla de ruedas y lo paseó por el patio. Como ustedes saben hace algunos meses se lanzó desde un 9no piso a una piscina a medio llenar. Lo que sí es nuevo es que nos encontremos con notas de prensa en que la noticia sea la música y no sus aventuras de orates.

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Hoy es miércoles 20. Son las 2 de la tarde y casi no puedo creer el sueño que tengo. Anoche, después del programa, Charly y su trompe se dirigieron a un boliche fashion llamado Tantra, en Bellavista. Allí el rey del rock latinoamericano se instaló con sus músicos a repasar canciones de todo su repertorio.

Tocaba con el relajo y la versatilidad de un verdadero maestro: “Promesas sobre el bidet”, “Popotitos”, “Rezo por vos”, las nuevas de Sui Generis, y muchas otras hasta pasadas las 3 y media de la madrugada. Estuvo sentado con las piernas cruzadas, dando sorbos de pisco sur y ordenando y dirigiendo a sus músicos con una naturalidad brutal.

-“Aplaudan pendejos”, reclamaba al público cuando estaba por terminar un tema.
-“¡Viva Sui Generis!”, gritó alguien.
-“Sui Generis no pudo venir,” comentó y refiriéndose a Nito dijo: “Está con ciática. Pero no se preocupen, tengo otras canciones mías que también son buenas”.

Acto seguido tocaba “El día que apagaron la luz”, una canción de Sinfonías para Adolescentes (2000).

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Carlos García Moreno tiene 49 años. Cuando estudiaba en el colegio conoció a Nito Mestre. Meses después disolverían sus propias bandas y comenzarían a trabajar bajo el rótulo de Sui Generis. Se demoraron seis años en editar su primer disco.

En 1972 sale a la calle Vida, el 73 Confesiones de Invierno y el 74 Pequeñas anécdotas sobre las instituciones, un disco que marca el fin de la banda más importante de Argentina de la época. Luego grabar A-cido, un disco que nunca se editó.

Posteriormente, en 1975 graban a modo de despedida el mítico Adiós Sui Generis, ante 30 mil personas en el Luna Park. Ahora, se reúnen después de 25 años. Según Pirincho Cárcamo, fue la banda que, en dictadura, despertó el interés de los jóvenes chilenos por las fogatas, los besos, las ganas de un futuro mejor. Si todo es así, gracias Sui Generis.

-“Toquemos una disco”, dice Charly mientras María Gabriela Epumer, su guitarrista, comienza a buscar un rasgueo medio funky.
“No, no, pará, mejor tomémonos un pisco”.

Salud Chile, carajo. Salud Charly, hasta siempre.

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