El día que Los Jaivas incursionaron en la música disco

LosJaivas-1978

La siguiente es una de las historias más curiosas de la música chilena. En 1978, Los Jaivas cambiaron su residencia a Francia y crearon dos canciones donde sus trutrucas y bombos se unían al pulso de la Onda Disco, tan de moda por esos días. Un trabajo que odian hasta el día de hoy ¿Qué pasó ahí? Aquí el relato extraído del libro “Los caminos que se abren“, escrito por Freddy Stock en el 2002.


Los Jaivas sentían la necesidad de tener un disco hecho en Francia, conseguir lo que ellos llamaban “un productor”, alguien que les diera dinero para sacar adelante un proyecto que los impulsara en Europa, como “El Indio” lo había hecho en Argentina. Así que nuevamente llamaron a Geoff Gibas, ejecutivo que los ayudaba de EMI Inglaterra.

– ¿Quieren un productor? Muy bien, nosotros nos encargaremos de conseguirles uno, el mejor. Con él podrán hacer canciones para entrar en el mercado europeo.

Así conocieron a un tipo gordito, alto, maceteado, que los saludó risueño cuando apareció en Les Glycines (la residencia de los chilenos en Francia). Era un holandés llamado Eddie Owens quien se había interiorizado del estilo del grupo gracias a unas cintas que estaban en su poder. Sin mayores preámbulos se dirigió a la sala de ensayos con la misión de grabar dos singles encargados por la EMI, dos canciones que mezclaran la sonoridad latinoamericana descubierta en los masters y la onda disco o bailable que comenzaba a imponerse entre la juventud europea de fines de los setenta.

Con un escalofrío que les recorrió la espalda vivieron en carne propia lo que era realmente un “productor” en el mundo artístico: un sujeto pagado por un sello para cumplir los requerimientos de la empresa sacándole partido al trabajo artístico. Y no un inversionista tipo mecenas que ingenuamente esperaban Los Jaivas. Owens se instaló con sus dos canciones ya escritas, se las pasó a los muchachos y los obligó a interpretarlas como él creía que debía hacerse. Y peor aún, llegó acompañado de un tipo silencioso que se sentó como distraído pero que al momento de trabajar desenfundó una guitarra.

– ¿Y ese?
– Es un guitarrista que tocará con ustedes. Él conoce bien el ritmo que quiere darle a la música
– Pero si nosotros tenemos guitarrista, Gato lo hace muy bien. No queremos tocar con alguien que no conocemos.
– Lo siento. Se van a grabar los temas con mi guitarrista y el de ustedes
– Sabes, espérate un poco porque vamos a discutirlo

La cosa iba color de hormiga y en una reunión de urgencia los muchachos analizaron la situación. Las opiniones iban desde echar a patadas al holandés y su guitarrista pop de Les Glycines dejando que Robitch se los comiera de a poco, y las que recordaban que la EMI ya les había adelantado una buena cantidad de dinero por este trabajo, plata que ya estaba más que gastada y que difícilmente podrían devolver. La sensatez le ganó al sentimiento y, por primera y última vez en su historia, Los Jaivas se pusieron a las órdenes de un productor sintiéndose mujerzuelas artísticas, prostitutas musicales, hetairas del sonido.

Llamaron desesperados a Geoff que pasaba el domingo en su casa londinense.

– Pero si ustedes querían un productor y eso es uno
– Nos está obligando a tocar una música que no es nuestra, de hecho nos está tarareando melodías de otras canciones que hizo. Y con un guitarrista que ni conocemos
– Lógico, para eso le pagamos.

“Ahí entendimos la confusión. Él me pedía tocar el piano de una forma y yo me rebelaba. Gabriel no podía creerlo. El tipo adaptó nuestro sonido a la onda disco, eso fue lo que la EMI le pidió. Tratamos de evadirnos tocando de otra forma pero no hubo caso. Luego mezcló los temas en su estudio y le añadió otros instrumentos. Grabamos y luego nos olvidamos del asunto” Claudio Parra.

Los frutos de esa relación a la fuerza fueron “Inca Dream” y “Bebida Mágica“, canciones que se lanzaron como singles en gran parte de Europa y Argentina, que corría con los gastos. Pero quedaron en el limbo hasta que, muchos años después, los muchachos las metieron a modo de registro histórico en una reedición del disco “Canción del Sur“.


Escucha las canciones a continuación:

¿Qué opinan de los temas? No están nada de mal, después de todo.

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