Charly García antes de crear 'Clics Modernos': "Quiero un poco de energía"

Charly García Pelo 1983

En un registro olvidado en la icónica revista argentina Pelo, Charly García, la leyenda del rock latinoamericano conversó a principios de 1983, en la víspera de su embarco a Nueva York, específicamente meses antes de dar rienda suelta a su imaginación en los estudios de Joe Blaney para que en noviembre de ese año estrenase una de sus placas más recordadas: Clics Modernos.

Idolatrado por muchos, denostado por otros tantos, Charly García se ha convertido en una personalidad capaz de polarizar las audiencias del rock“. Así comienza esta entrevista que recoge los pasos firmes de la voz de “Seminare” en su camino como solista,bajo la placa “Yendo de la cama al living”:


Un paso adelante…

-¿Qué balance hacés de todo este tiempo de intenso trabajo desde que se terminó Serú Girán hasta el presente?

-Yo estoy bastante contento con haber encontrado una forma de hacer música directamente sobre el disco. Creo que en ese sentido di un paso adelante porque puedo traducir mis ideas sobre el plástico para que alguien las escuche casi al instante. También estoy muy contento por haber tocado con un grupo como el que tuve.

Ahora quiero hacer algo diferente y por eso voy a viajar y a buscarme un ambiente distinto. El año pasado pude trabajar muy bien aquí, con gente que interpretó que lo que se hacía era realizar una idea, más que crear un campo de expresión grupal. Esa idea llegó a los estadios. Y yo lo viví muy bien. No hace mucho atravesamos por una situación que es de público conocimiento y yo sentí que la gente nos depositaba su confianza y que confiaba en nosotros para que todo pudiera seguir normalmente, eso te crea también una expresión.

-¿Y te pesa eso? ¿Te pesa el saber que cada paso que das en la actualidad tiene una repercusión muy grande?

-Sí, porque ante una situación así, evidentemente vos no podés mandarte muy en la tuya. De alguna manera, no sos libre para hacer todo lo que quisieras hacer. Hay cosas que son reales y te presionan y te condicionan. Por ejemplo, todos sabemos que los recitales hay que hacerlos antes del día 15 del mes porque sino después la gente no tiene plata para ir.

-¿Te costó asumir que a partir de Serú Girán tu proyecto musical llevaría tu nombre?

-Cuando vos tenés una idea, ves si lo más importante es que la idea se trasmita, o cómo se transmite. O si necesitás que en el proyecto de transmisión intervenga más gente y entonces venga más gente y entonces ponés un escudo como puede ser un grupo. Todo el mundo sabía que Serú Girán o Sui Generis era Charly García. Había también otra gente, pero a mí me da la sensación que de alguna manera todo eso yo lo podría hacer mejor ahora. O por lo menos más rápido. Ahora tardo menos tiempo tiempo en hacer la canción y que la canción salga. Cuando hice lo de “Pubis“, por ejemplo, me lo ofrecieron y a la semana ya estaba en un estudio y a los quince días ya estaba terminada. Y después seguí en el estudio medio como jugando y así, sin darme cuenta, al poco tiempo tenía listo mi long-play. Y me pareció lindo. No sé, creo que es uno de los caminos como para hacer música el trabajar así.


“Yendo de la cama al living” tiene mucho de mí…

-¿Qué experiencia te dejó trabajar en la música de “Pubis”?

-Me dio la pauta de que es muy importante trabajar con otras personas, pero que no sean necesariamente músicos. Se puede trabajar muy bien con escritores, con un director de ballet. Todas esas cosas generan una interrelación que es muy positiva, y que por ejemplo en Nueva York, pasan todo el tiempo. Allá la música no es solamente música, también es video, es teatro. Todas esas cosas me interesan mucho.

-¿Cuándo viajaste a Nueva York ya tenías en mente todos los proyectos que ahora vas a desarrollar?

-No. Yo fui a comprar instrumentos, pero me pasaron muchas cosas y de alguna manera sentí como una inyección de rock and roll fuertísima. Sentí un aire, como que estaba pasando algo. Cuando estaba allá le dije al vendedor que pase los equipos a 220, y a la semana fui y le dije que me los dejara como estaban porque sentí ganas de hacer un long-play en un departamento que no fuera el departamento donde siempre hago los long-plays. Quería que fuera otro donde no me conociera nadie, donde tuviera información muy fresca y donde pudiera tocar con músicos americanos. Cuando estuve allá tuve la suerte de tocar con un par de grupos undergrounds y me encantó. Acá, en Buenos Aires, para mí es muy difícil estar tocando todos los días en un club. Y allá lo puedo hacer. Es una experiencia. Pienso estar un tiempo y volver antes de fin de año para presentar lo que haga, si es que me sale algo. No quiero decir que voy a los Estados Unidos a grabar un long-play con Larry Carlton y todo eso, porque por ahí no me sale nada.

Esta vez dije que me iba a comprar instrumentos y terminé decidiendo quedarme a vivir un tiempo allá. Creo que es importante desligarse de ese tipo de expresiones porque vos no podés hacer long-plays como si hicieras una remera. Un disco tiene que traer algo, tiene que tener vida. Por lo menos para mí. Y considera que “Yendo de la cama al living” tiene mucha vida, tiene mucho de mí y suena, o sea que todo lo que puse lo pude hacer sonar. Ahora quiero hacer algo que por lo menos tenga ese nivel.

Quiero un poco de energía

-¿Cuáles son tus planes para cuando estés en Nueva York?

-Ya tengo mis grabadores y mi teclado en un departamento y quiero hacer allí una grabación tipo ocho canales. Después la voy a pasar a veinticuatro y voy a tocar con algunos músicos norteamericanos. Ya arreglé con Larry Carlton. También quiero tocar con algunos amigos que hice allá y que son totalmente desconocidos. Quiero hacer algo diferente, algo donde haya más solos de otra gente pero donde la música siga las estructuras que yo planteo.

-¿Cómo viste el panorama musical allá?

-Me gusta lo que se está haciendo en Nueva York. Me gustó mucho más la escena de allí que la de Los Angeles. Es más cosmopolita, donde hay mucha influencia africana, influencia tecno, donde incluso lo que se termina haciendo puede que ya no sea rock sino una cosa donde aparece mucho lo visual. Eso es algo que yo pongo mucho en mis canciones porque siempre me imagino películas. Y eso es algo que quiero experimentar: transferir las ideas a cintas y también a videos.

Todo lo que vi allá me dejó muy optimista, aunque también me dio la sensación por momentos de que cualquier día explota todo. Allá hay mucha gente que está muy paranoica con que se pudre todo y ordena su vida desde el punto de “mañana no sé que me va a pasar”. Por otro lado, hay gente que confía en que va a haber una reorganización del mundo y que ya no va a haber tanta diferencia entre los países. De todos modos, hay gente que está haciendo cosas piolas, mezclando culturalmente la música de un lugar y poniéndola en un contexto universal y moderno. Y yo creo que puedo aportar cosas a eso. Me parece algo muy piola. Yo no me voy a Estados Unidos con la pretensión de triunfar en el mercado de allá sino que voy porque pretendo modificarme yo. Siento que necesito aprender un montón de cosas. Si me quedo acá corro el riesgo de quedarme estancado en una actitud musical y en una actitud de vida, entonces quiero un poco de energía, un poco de electricidad, un poco de rapidez. Yo creo que a muchos músicos argentinos les vendría muy bien darse una vueltita y tocar con algunos “quías” de allá y actualizar lo que tienen en la cabeza.

No podemos seguir con la típica mentalidad argentina de que somos los dueños de la verdad, que somos todos genios, que lo que se hace acá es lo más. me parece que es positivo encontrarse con un tipo de otra cultura que te haga ver realmente qué pasa con lo que hacés, porque es muy fácil convencer a tu vecino de que vos sos bueno, pero la exigencia es mayor si encontrás con alguien que no te conoce y que por ahí no entiende tu mensaje.

-Tu último disco, si bien te permitió -como decías hace un rato- el llegar a los estadios, también provocó que un sector del público se te pusiera en contra. ¿Cómo reaccionás ante las críticas?

-Cuando la gente reacciona en contra, te sentís apartado. Todavía no sé si eso es bueno o es malo. Yo veo que hay mucha gente que tiene un problema personal conmigo gigantesco. Me da la sensación que cada cosa que hago es muy importante. Lo que ocurre es que falta libertad y que los roles se cambian. Acá hay mucho de “yo tengo la verdad y vos no”. Hay gente que me ve como un político o como el líder de no sé qué. Y yo no tengo nada que ver con eso, yo hago canciones. Canto las cosas que me pasan a mí y lo que veo. Lo que pasa es que a veces uno no puede estar en todas y, por no estar en todas, se hace de enemigos. Quizás no me perdonan que ahora haya aprendido a hacer discos solo y que suenen bien, o que no hable de “loco, vamos a estar todo el día rock and roll”.

-¿Y todo eso hace que modifique en algo tu postura?

-No, a mí no me modifica nada porque la música que les gusta a los que me critican también me gusta a mí. Yo entiendo a mis “enemigos” como entiendo que mi figura pública no represente lo que yo soy en realidad y que se distorsione al punto que pueda ser una figura negativa o chocante. A veces yo me veo en alguna revista y me digo “que molesto”, pero no puedo escapar de ser ridículo porque eso significa ser una estrella en la Argentina, que también es una cosa ridícula. Y yo trato de ridiculizarla más, como hice en Ferro cuando subí al escenario con un Cadillac rosa con un tipo que me anunciaba en francés. Acá en la Argentina hay un exceso de ideología hay poca música y mucho “bla-bla”. No nos podemos olvidar que venimos de atravesar una etapa muy dura donde los músicos tuvimos que forzar al máximo nuestra inteligencia para hacer temas que no fueran censurados, pero que a la vez no fueran comerciales, y que a la vez y a la vez y a la vez… Ser músico en este país es criticado por el mismo público y por los mismos músicos. Parecería que el músico es un tipo que está más allá de todo tipo, que está más allá de todos los problemas y no es así. Hay mucha confusión. Se pretende que el rock sea como una academia y no hay nada más lejos del espíritu de un garage que una academia.

Para evitar caer en la confusión hay que darse tiempo, que es lo que yo voy a hacer ahora viajando. Es bueno tomar distancias y descubrir de nuevo todo lo vital porque la música debe ser eso, algo tan vital como comer o hacer el amor. Yo quiero llevar mi música en una dirección donde eso se aprecie inmediatamente, aunque creo que de alguna manera ya lo estoy haciendo porque sino no pagarían en un estadio por verme.

 

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