Young Cister: "Aunque mi cara no lo demuestre, soy una persona muy feliz"

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En 2011 y luego de un paso por la cumbia villera, Esteban Cisterna, ahora de 24 años y conocido como Young Cister, entendió que lo suyo era el trap. Las habilidades para la música las traía hace rato, si desde chico estaba produciendo música en su pieza en los barrios del sector norte de Santiago. “Mami quiero salir del barrio, vivir la vida bien con los míos pisando un escenario. Vivirlo y no soñarlo” cantaba hace unos años en “Perdón madre”.

Hoy es casi todo muy distinto. La música surgió y la fama llegó. Pero el barrio sigue ahí. “Yo me crié en la calle”, dice desde su casa en Quilicura. “Me siento tan parte de esto que no podría dejarlo nunca. Viviría toda mi vida acá”.

Esa misma identificación es la que llevó al Cister a ser uno de los tantos artistas que en octubre de 2019, durante la revuelta social, se sumó a las calles a cantar. “Yo veía lo que estaba pasando y no me podía quedar callado, si es algo que he visto desde niño con mis propios ojos. Siempre trato de transmitir lo que pasa en la calle a través de mi música”, sostiene.

Sin embargo, hace una diferencia: “Muchas veces mis canciones tratan de amor o de relaciones. Pero creo que ahí también hay un mensaje que transmitir”, asegura. Y aunque la música no siempre sea combativa, Cister cree “que es necesario que el artista esté a favor de la gente, sí o sí, porque la misma gente es la que te ha traído hasta acá. Es importante usar nuestras plataformas”.

Bajo esa misma premisa a principios de este año lanzó un EP de nombre Perreamos?. Más allá de la incitación en el título, la pieza es una introducción al perreo mainstream, pero en pleno 2020. “Es una invitación a darle hasta abajo con respeto. Si la respuesta es no, está bien igual. Se perrea solx o con lxs amigxs”, comentó hace un tiempo en otra entrevista.

Pero no fue lo único que Young Cister lanzó este año. Antes que el mundo se encerrara en casa, junto a Polimá Westcoast y bajo el nombre de Brokeboyz lanzaron EQILIBRIO. Un álbum de 12 canciones de trap puro y duro, que tomó más de dos años de producción y un par de tropiezos en el camino.

“Es un disco que me gusta mucho y a la gente también. Siempre destacan el sonido que es muy prolijo y de alta calidad. Fue un proceso muy lindo que viví en mi vida. Todos saben por lo que pasamos y aún así la recepción fue súper buena”, responde a través de la pantalla, haciendo referencia a las acusaciones de abuso sexual contra El Ambidieztro, una de las partes del grupo, quien finalmente fue desvinculado de todo el proyecto.

-¿Cómo está la relación con Polimá Westcoast? ¿Podremos escuchar algo más de los Brokeboyz? Se rumorea una posible separación…

– Yo creo que hubo un error de la gente de creer que éramos un dúo, como que uno no convivía sin el otro. Pero en verdad siempre tuvimos nuestras carreras por separado, a nosotros lo que nos unió fue Brokeboyz y Eqilibrio. Y claro, obviamente la gente en redes siempre va a querer el chisme, siempre van a querer ver alguna polémica o algo así, pero el respeto con Poli se mantiene. A veces conversamos. Simplemente nuestras carreras toman caminos y la gente lo tiene que entender. Pero el respeto y el cariño sigue estando ahí, eso no se acaba, creo yo.

-También se dejaron de seguir en Instagram…

– Pa’ mí las redes sociales no son como la vida real. ¡No es la vida real! La gente tiene que entender que si pasa algo ahí, pa’ mí no es relevante. Si el día de mañana nos vemos a la cara yo lo saludo con el mismo respeto y cariño que siempre he tenido. La gente de repente se toma muy en serio las cosas que pasan en una pantalla y la vida real está mirando a los ojos, de frente.

Más allá de las polémicas de redes sociales, Young se enfoca en su carrera. De la mano de Taiko (@_taiko) en la producción y Matías Vial (@ilmato_) en el video, acaba de lanzar “Sigo pensándote”. Un sencillo que en menos de cuatro minutos se adentra en el descubrimiento del amor propio luego de una relación fallida.

“Esta canción es una visión más madura del amor”, dice, marcando una diferencia con lo que han sido sus antiguas canciones, donde el amor sufrido es la base. “La visión que tengo ahora del amor es de aprender a quererme, a valorarme. Las personas pasan, pero nosotros somos nuestros únicos y mejores compañeros”.

¿Y son reales estas historias?

–Totalmente. Pa’ mi la música es mi desahogo. Todo lo que canto es mi historia. Son pensamientos que tengo, emociones que quiero transmitir mediante la música. Porque se me hace tan difícil hablarlas que prefiero hacerlo cantando.

Hablando de la calle, de sus amores y de la vida, Young Cister ha llegado a este punto. Se convirtió en uno de los artistas más connotados del género en Chile y nombre imprescindible para entender el boom del trap en estos lados.

Y aunque reconoce lo difícil que ha sido el viaje, dice estar contento con el camino recorrido y lo logrado. “Cuando uno empieza en la música ve todo tan imposible, porque en algún momento fue muy difícil poder vivir de la música acá en Chile” – comenta, recordando esos tiempos de Perdón madre –“Gracias a Dios ahora estamos muy bien con mi familia, mis amigos y con eso ya me basta”.

Tras varios años de duro trabajo, Young Cister es un artista obligatorio en cualquier playlist. Ni las ansiedades, miedos, o la propia cuarentena, han frenado sus ganas de crear. Hoy está listo para llevar su música al siguiente nivel: “Aunque mi cara no lo demuestre, soy una persona muy feliz. Por fin puedo decir que estoy bien. Ya me siento al cien por ciento para retomar nuevamente mi carrera y darle con todo no más”.

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