What The Funk Discogollos: "Abrir malls y no lugares de espectáculos indica que las prioridades están mal"

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El 2020 fue un año de golpes para la escena artística y de la cultura tanto a nivel global como en nuestro país. Desde los primeros meses de la irrupción del COVID-19 en territorio nacional, múltiples voces del teatro, la música, artes visuales y más, se han unido en demandar respuestas por parte de autoridades que protejan y resguarden a quienes viven del arte.

Sin embargo, lo cierto es que dedicarse a cualquier rama artística en Chile siempre ha significado un desafío e implicado una lucha de parte de quienes deciden abrirse un camino en el rubro, desafío que ciertamente es aun más grande si se trata de un artista independiente, y más aun si se encuentra fuera del Gran Santiago. 

La banda oriunda de San Pedro de la Paz, What The Funk Discogollos, conformada por Tito Arias, Ian Cavieres, Felipe Linco, Franco Sanhueza y Matías Sylvester, cuenta con un EP editado en el 2017 y un álbum a su haber (Fuego, 2019), y ya ha experimentado en su joven carrera las dificultades que conlleva dedicarse a la música en tales condiciones. No obstante, los obstáculos no pesan más que la determinación y el placer que significa poder hacer lo que les apasiona, y sobre este recorrido, la producción de su primer disco, y cómo la pandemia ha moldeado también su camino en los últimos meses, conversamos con dos de los integrantes del grupo: Ian y Felipe.

– ¿En qué los encontró la pandemia?

Felipe: “Nos pilló en la mejor parte. Teníamos de todo para hacer, teníamos temas nuevos, tocatas cerradas en Santiago”.

Ian: “Sí, nos pilló cuando veníamos en alza, habíamos conseguido varias tocatas fuera de Conce que era como una de nuestras metas del año pasado, y que nos había costado harto conseguir, y habían salido. Teníamos el primer semestre copado, la agenda copada, tanto en Conce como afuera. Y alcanzamos a tocar una vez no más en Casa de Salud, como el 13 de marzo, que fue como el sábado antes de que comenzara la cuarentena, fue nuestra última tocata”.

– ¿Y qué pasó con todos esos eventos?, ¿Se cancelaron, se van a reagendar?

Ian: “Están cancelados. De hecho uno de los locales creo que cerró y aparte, bueno, como decía Felipe, teníamos temas nuevos, estábamos empezando a componer y a planificar como el siguiente material que íbamos a sacar, que tuvimos que aplazarlo hasta ahora. Ahora recién volvimos a la actividad y durante la pandemia estuvimos bien parados en realidad, porque nosotros siempre somos como de trabajar muy en conjunto, de juntarnos, de tocar y empezar a tirar ideas mientras estamos ensayando o cuando nos juntamos no a ensayar, sino que como nosotros somos amigos, de repente nos juntamos a compartir no más, a tomarnos sus copas, y quedamos en cero, como que tratamos de meterle al teletrabajo, pero la verdad es que fue súper difícil”.

– Ustedes igual se sumaron a la tendencia de los conciertos virtuales sí, ¿cómo fue la experiencia? ¿Cómo fue adaptarse a este nuevo modo de compartir su música?

Felipe: “Para mí fue más difícil porque los cabros igual se grababan hace tiempo, ¿cachai?, tienen como equipos e implementos para grabarse, entonces yo tuve que pedir permiso para ir donde el Ian a buscar cosas que me iban a prestar. Aprender a grabarme yo solo, también grabarme en la cámara. Igual fue como una experiencia nueva, aprendí caleta. Para los cabros, no sé, para el Ian yo cacho que quizá no fue tan complicado”.

Ian: “Técnicamente no era complicado, pero igual era distinto, era una experiencia nueva el tema de hacerlo solo porque las cosas que yo había grabado solo eran temas que hago para mí, para proyectos aparte de la banda, pero para la banda nunca lo había hecho, ni siquiera hacer demos solo, ¿cachai?, eso lo empecé a hacer ahora no más. Pero, claro, fue distinto tocar temas de la banda así solo, sin tener a los cabros al lado fue raro, fue súper, súper raro”.

Felipe: “Tener que ordenar a cinco locos repartidos en Conce y uno en Santiago, cachai. De repente nos sale un imprevisto y no tienes al otro acá para decirle “oye, ayúdame” o “ven para acá y me ayudai” o “juntémonos”.

– ¿Y cuánto les tomó decidir dar ese paso? Porque igual aún eran tiempos de incertidumbre, pudieron haber dicho “preferimos esperar a volver a tocar en vivo”

Ian: “Esa idea fue parte de un programa que lanzó como la Seremi de Cultura del Bío Bío, eran unos fondos que tenían para financiar conciertos online para varias bandas. No fuimos solo nosotros, sino que fueron un montón de artistas. Y no solo conciertos, sino que también grabaron cápsulas educativas de música, cortometrajes, varios contenidos. Entonces como nosotros habíamos tocado en el Teatro Bío Bío en el 2019, para lanzar nuestro primer disco Fuego, quedamos en su base de datos y nos ofrecieron esta oportunidad. Nosotros no estábamos en nada hasta ese momento, absolutamente nada, estábamos todavía llorando, secándonos las lágrimas de haber perdido las tocatas que habíamos conseguido”.

Felipe: “Habíamos hecho un cover creo y una sesión…”

Ian: “Sí, hicimos el Rin Rin Raja para La Rata igual… pero eso no más. Entonces, lo del Teatro Bío Bío igual fue como una señal para volver a trabajar, para no quedarnos dormidos en los laureles tampoco”.

– Igual el 2021 no se ve muy distinto en lo que a la pandemia se refiere, parece que va a seguir similar todo el año, ¿ustedes en qué parada están ahora?

Ian: “Ahora estamos un poco más acostumbrados a la situación, entonces, durante este tiempo yo igual empecé a escribir temas y hace poco me puse a grabarlos, a grabar yo mismo los demos para mostrárselos a los chiquillos tipo ‘esto es lo que tengo, ¿les gusta o  no? ¿Qué podemos arreglar?'”.

“Igual planeamos ahora sí trabajar en el siguiente disco, estamos postulando a los fondos del Fondart para tratar de grabarlos en un estudio más profesional para tener una evolución respecto al primero, que fue grabado en casa, producido absolutamente casero, y con buenos resultados. Ahora queremos dar otro salto, evolucionar un poquito más, no hacer siempre lo mismo”.

– Comentaban que para marzo de 2020 ya tenían canciones nuevas y estaban armando la idea del segundo disco. ¿Cuánto ha cambiado ese concepto desde marzo hasta ahora?, ¿Cómo la pandemia ha influído en su música? Lo pregunto por todo lo que ha pasado con la cultura durante estos meses, considerando también el cuestionado rol que ha jugado el Estado en tal materia. Además su música de por sí es crítica, ya en Fuego era súper potente el mensaje político y social…

Felipe: “Yo creo que quizá no ha cambiado tanto. Yo creo que el proyecto mantiene lo que tú estás contando. Yo creo que tanto para el Tito como para mí es súper importante, al igual que para el resto de los chiquillos, el siempre tratar de comunicar algo real, importante, pero igual el relato es más musical, la tarea está en poder musicalizar esas ideas de otra forma quizá. Como buscar más armonías, experimentar con otros sonidos, el Ian ahora está tocando teclado, entonces yo creo que por ahí va  el rumbo que se puede tomar dentro de lo que queremos experimentar”.

Ian: “Claro. Como de línea editorial o de letra, yo creo que el salto no va a ser como tan brígido. Lo más probable es que los chiquillos sigan escribiendo temas con alta conciencia social, que bueno, es lo que les nace de adentro no más, no es que sea planificado. En cuanto a la música, yo creo que ahí va a haber una evolución. Los temas nuevos que estamos haciendo…  es como una continuación de Fuego, musicalmente hablando, pero ya más amplío, como el paño ya estirado al máximo. Este año empecé a aprender otros instrumentos, el teclado, estudié un poquito de música, como de armonía y me salieron cosas más interesantes, sonidos distintos, entonces va a ser como un sonido un poquito más complejo, más diverso también. El otro día hice un tema medio bossa nova, también con un poquito de nostalgia, cachai. No va a ser como estrictamente rock y funk, que era como lo original, nos está saliendo como sonoridades nuevas, entonces yo creo que el siguiente paso es como más de evolución musical que de letra”.

Felipe: “La evolución se notará más respecto a como empezamos, en plan “hagamos funk, hagamos funk”. Pero… de repente me saco una distorsión, sale un tema más pesado y que te queda gustando. A mí me gustaría tratar de buscar algo más cercano al hip hop…”

Ian: “Eso se va dando solo, creo yo, porque uno se va aburriendo de tocar todo el rato lo mismo, como que la esencia de tener una banda o de hacer música igual es ir evolucionando. Si te quedas pegado en un mismo estilo al final la banda o el artista muere”.

– Aparte el público agradece igual darse cuenta de la evolución, de los cambios, de la propuesta que va mutando y va creciendo en la diversidad musical. Con Fuego, que fue lanzado un par de meses antes del estallido, igual en cierta forma da la impresión de que predijo en gran parte lo que vendría con las demandas sociales y crisis de la clase política. ¿Ustedes cómo vieron el estallido social, este despertar de Chile? ¿Sirvió como fuente de inspiración? ¿Lo relacionaron con su contenido en las letras?

Felipe: “El día que estalló acá en Conce, nos íbamos a juntar donde el Ian a componer. Yo venía en la micro y yo cachaba que en el centro estaba como pasando algo y estaba la cagada. (…) Pensamos en eso, porque igual “Fuego” tiene harto mensaje que salió ahora a flote, y dijimos: “wow, sabís que no estábamos tan equivocados, no éramos los únicos que pensábamos así’”.

Ian: “Sentíamos lo mismo que todos, solamente que teníamos otra forma de expresarlo, mientras que la forma de expresar de la gente resultó en el estallido, cachai. Y obviamente nos sumamos a eso, y claro, el mismo día, como decía el Felipe, que nos íbamos a juntar a componer, a hacer más temas sobre eso, estaba la misma gente expresándose sobre lo mismo pero de otra forma, entonces no podíamos sino sumarnos”.

– Hemos estado mencionando Fuego, su primer álbum. ¿Cómo llegaron a él? ¿Cómo fue el proceso? Lanzarse con un disco en la era streaming para una banda emergente es una alternativa que puede parecer anticuada o poco estratégica…

Ian: “Yo creo que en ese sentido somos más tradicionales. Nos gusta el tema del disco completo, una cosa que puedes escuchar de principio a fin y que digas ‘oye, la hueá buena’ y que te tenga por lo menos media hora pegado escuchando la música como se hacía antes del streaming”.

“Igual ya habíamos lanzado un EP al año siguiente de que nos formamos, y ese teníamos claro que era simplemente para darse a conocer, pero siempre queríamos hacer como un disco full, algo que durara harto y fuera consistente”.

Felipe: “Sobre cómo se fue creando, según yo fue súper natural. Empezamos a componer y los temas igual se iban relacionando. Como que podías juntarlos todos y decir “esto es un disco” porque tienen un sentido similar”.

– ¿Y el siguiente paso cuál fue? Porque una cosa es decir “ya, tenemos las canciones, queremos hacerlo” pero el ejecutar las ideas, el profesionalizar el trabajo y lograr hacer el disco es otra cosa aun más compleja para una banda independiente, y de región. 

Felipe: “Yo creo que de por sí la primera idea fue ‘cómo hacer el disco más profesional que podamos sin ningún peso'”.

Ian: “Es que igual lo fuimos planeando con harta anticipación. Empezamos a tocar en más locales de Conce y dijimos ‘ya, no nos basta con simplemente el EP, necesitamos el disco para promocionarnos y sacar canciones nuevas’. No había plata para pagar estudios de grabación ni nada, pero por suerte teníamos hartos medios técnicos, como interfaces de audio, micrófonos, buenos instrumentos, espacio en nuestras casas, y desde ahí, empezar a capitalizar con los recursos que teníamos al alcance, en términos de ingeniero comercial, aunque no lo soy. Igual en ese tiempo estábamos trabajando con un ingeniero en sonido, Felipe Guiñez, y él nos ayudó mucho. Fueron como entre tres y cuatro meses de pre-producción.

Luego nos pusimos de acuerdo, nos dividimos la pega y nos instalamos en mi casa. Ahí pusimos en una pieza la batería, en otra estábamos nosotros, en otra la sala de control y ahí grabamos todo en vivo al mismo tiempo, porque nuestra idea era sonar lo más parecido a cómo sonamos en vivo, no buscábamos algo tan elaborado sino algo más representativos de nosotros mismos, algo más rudo”.

“Después empezamos con la fase de mezclas. El Mato, nuestro baterista se hizo cargo de eso porque él había estado practicando y tenía ganas de hacerse un estudio propio. Entonces nos juntábamos en su casa y yo hacía de productor entre comillas, pero igual de repente los chiquillos iban a alguna sesión, opinaban, o simplemente disfrutaban”.

Felipe: “Y a aprender también, si al final todo esto fue un aprendizaje desde el comienzo hasta el cómo grabar el disco, todo el proceso era aprender una cosa nueva”.

Y para este segundo álbum, ¿qué tan diferente ha sido el recorrido? ¿En qué etapa del proceso están? Considerando también las complejidades que implica la pandemia en cuanto a poder trasladarse, grabar juntos, y todo.

Felipe: “Estamos postulando a un fondo y dependemos de eso ahora para empezar. Están las ideas, el punto de vista de publicidad incluso, las fotos, todo eso está más o menos visto, solo falta el chin chín para que la máquina empiece a funcionar”.

Ian: “Claro, ese es el plan A, porque igual con los chiquillos tenemos un plan B que es grabarlo igual aunque no nos ganemos el fondo, y en ese caso sería repetir la experiencia de Fuego en cuanto a grabarlo nosotros mismos, pero sí o sí queremos lanzar música nueva. Igual pusimos todas las fichas en que esta cuestión va a pasar un poco, pero en vista de cómo va la pandemia, tendremos que adaptarnos y no sé, quizá buscar un lugar y hacer nuestra propia cuarentena grabando”.

O sea, este año sí o sí deberíamos escuchar algo nuevo de What The Funk Discogollos. 

Ian: “Sí, por lo menos un single. Quizá el disco no, nuestro plan es tenerlo para fines de 2021 pero de no ser así, iría a principios de 2022 sin falta”.

¿Cómo ven ustedes la respuesta que ha tenido el Estado en cuanto a la protección y resguardo de la cultura y las artes en este tiempo? 

Felipe: “Yo creo que el apoyo para una banda independiente emergente, como nosotros por ejemplo, es nulo. O sea si no hubiese sido por el concierto que tuvimos estaríamos a nuestra suerte. Yo creo que es la dura realidad de muchas bandas actuales e incluso de artistas más establecidos porque no han ofrecido soluciones, ni herramientas, nada… Imagínate si viviéramos de esto con el Ian, ¿cómo pagaríamos las cuentas, el arriendo? Yo lo he visto bien negro, por decirlo de alguna forma”.

Ian: “A nivel de Estado se ha hecho muy poco por el arte en general, y aparte del arte en sí, por la gente que trabaja en el rubro, por los técnicos por ejemplo, la gente de vestuario, iluminación, maquillaje, quienes trabajan en teatros, etc. No ha habido ninguna consideración para nada. Que existan medidas para abrir centros comerciales y tener lugares de espectáculos cerrados me parece que indica que las prioridades están mal, está mal pelado el chancho. Se podrían adaptar espacios abiertos, u otros cerrados más grandes como el Teatro Bio Bío o el Caupolicán de Santiago. Creo que es pura falta de voluntad política”.

Para cerrar ya la entrevista… ¿algo más que puedan adelantar o algún mensaje para sus seguidores?

Felipe: “Atentos no más ,porque si les gustó lo primero, les gustará lo que viene. Tienen que tener la mente abierta no más”.

Ian: “El 2020 nos pegó fuerte, estuvimos inactivos, pero ahora que ya sabemos lo que viene y podemos adaptarnos a las circunstancias, sabemos cómo trabajar y qué hacer, así que vamos a hacerlo. Sigan apoyándonos, sigan escuchando nuestra música y paciencia, porque de a poco vamos a ir soltando más novedades, como videos, conciertos nuevos, canciones con artistas invitados, que esto último creo será de lo más interesante que traiga el 2021 para What The Funk Discogollos“.

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