Música en los tiempos de internet: conversamos con Manuel Maira sobre su nuevo libro

Manuel Maira - Bajen La Musica

Este miércoles 29 de octubre a las 19:30hrs., en la Feria del Libro de Santiago, se lanzará oficialmente el segundo libro del periodista nacional Manuel Maira, titulado “Bajen La Música”, en el que se dedicó a investigar cómo cambió la industria musical y discográfica en Chile y el mundo en la última década, luego de la llegada de la Internet y los nuevos formatos.

En la ocasión, estará acompañado de Humberto Sichel, Francisca Valenzuela y Dënver (quienes realizarán un set acústico) en la Sala de las Arte de la Estación Mapocho. Para quienes quieran saber un poco de lo que trata este nuevo texto, conversamos con su autor quien nos repasa además como ha avanzado la música chilena luego de su libro “Canciones del Fin del Mundo”, y la poca utilidad de la critica musical en la actualidad.

 

bajen la musica

¿Qué te llevó a escribir esta historia sobre cómo cambió el mundo de la música después de Internet?
Me llevó por la motivación de escribir otro libro después de la experiencia del primero, que fue súper buena y que trajo cosas positivas que no estaban en ningún calculo. De alguna manera lo que más me motiva son temas en los que he sido testigo, no temas en que uno pueda llegar a través de lecturas o  lo que te han contado otros. Yo justo cumplo 10 años trabajando en esto, y he sido testigo de los cambios violentos que han habido en la escena musical mundial, y aterrizándolo a Chile por supuesto. Me motivaba profundamente describir esto, poner en contraste cómo era esto y cómo funciona la cosa hoy, cómo se está moviendo e impulsar un poco una discusión. Los libros tienen esa gracia, de tener vida más larga que cualquier otro formato, entonces me parece que es interesante plantear cosas que me han pasado, que he visto pasar en todo este tiempo y que han sido cambios súper drásticos, a partir de lo que yo considero que hay un terremoto digital desde Napster para adelante, que aquí va rebotando más desfasado, pero que rebotó fuerte y sigue rebotando.

¿Cuál crees que es el momento en que cambió todo, como una especie de hito en esta transformación
Napster
yo creo que es un hito. Puso en jaque a la gente, sobre todo a la gente que tenía un funcionamiento hasta ahí de una manera, y que no veía otro. Para la industria, hablo de músicos, de ejecutivos discográficos, era todo un negocio súper redondo, firmaban una banda y sacaban discos, se vendían muchísimo, y facturaban una plata que estaba siendo demasiado dulce a raíz del recambio del cassette al CD, donde mucha gente por un lado, compró de nuevo los discos que tenía en cassette, y por otro lado, empezó a consumir nueva música en CD, que era la nueva forma de acceder a la música, a pesar de que luego el CD se pudo copiar y todo eso, pero ahí hay un quiebre total.

¿Qué crees que hubiera pasado en la música chilena, si no hubiera pasado todo esto con la llegada de Internet y los nuevos servicios de música?
Me parece que habría menos bandas, menos alternativas, menos artistas destacando en la escena, creo. Estaría mucho más focalizado. Creo que la única forma de existir sería que te firme un gran sello, estar en la tele o en la radio, y se habría perpetuado el funcionamiento noventero de la industria y del sello con mucha plata, y de los medios tradicionales como única vía. Creo que eso sería.

 

¿Qué reflexiones te dejó “Canciones del Fin del Mundo” , ahora ya visto a la distancia?
Me confirmó de alguna manera una teoría que yo tenía, que en el fondo la música estaba súper sana en Chile, en un súper buen momento, donde hay un público joven que se conecta desde otras vías hacia la música, que son súper fanáticos,  que está muy atento para consumir música chilena. Me pasa hasta ahora que voy a conciertos chilenos y veo gente con el libro, y esa cuestión, aparte de lo bonito o lo que puede ayudar para el ego eso (risas), como que en verdad esa generación genera un fanatismo, como algo súper real sin intermediarios. A los fans de Alex Anwandter nadie les impuso que le gustara, o los fans de Gepe tampoco, no hubo medios haciendo propaganda, no hubo intermediarios subliminalmente programando a Gepe en la radio para que a la gente le gustara. Son fenómenos que se han construido solos, y eso  me gusta mucho, que sea directo y autentico, que da la esperanza de que pueden haber más músicos destacando y haciendo carrera desde la independencia, tal como lo hicieron ellos… porque ellos lo hicieron sin ninguna ayuda y sin referentes, porque son la primera generación de músicos chilenos independientes en hacerla, de poder vivir de lo que hacen, que no es tampoco mucho pedir, pero la hicieron.

De las formas que existen para escuchar hoy música ¿Cuál crees que es la que seguirá siendo utilizando en el futuro, o la que le tienes mayor fe?
Sin duda que el streaming, de la forma que sea… porque streaming es YouTube, Spotify o Deezer, que son potentes. Ahora, como hablar del futuro, streaming no sé en qué marca. Esta cuestión cambia tan rápido, pero creo que sí, la descarga esta en baja, es incomoda, condiciona, te ocupa espacio. Yo creo que cada vez va haber acceso a Internet en más lugares, y eso va a permitir que el streaming casi en todos lados pueda ocuparse bien. Es lo más cómodo, uno antes guardaba los discos, y los más románticos los siguen guardando, los coleccionan y los compras, pero hablando de la masa… o sea, mi hijo los tira al suelo y hace cinco años atrás me hubiese muerto porque eran mis joyas, de tenerlos todos ordenados, pero ahora si lo tira al suelo y se quebró, filo, si ya no los escucho, los tengo ahí pero los escucho en otro formato.

¿No le das ya un valor extra al objeto, entonces?
Toda la vida lo tuve. Cuando chico juntaba mis monedas para comprar un CD, era un tesoro pero hoy, como que lo perdí últimamente. De hecho, lo último que compré fueron vinilos, pero hace mucho tiempo que no compro, estoy súper ya entregado a lo digital. Entiendo todo el rollo romántico de la música física, y eso creo que ya no va a desaparecer en un sector súper acotado, pero creo que la tendencia va a lo digital… hoy me pasa que me llega un disco de una banda, y tengo que escucharlo rápido o para hacer algo con él, y no tengo donde ponerlo… y me voy a internet, si esta en Soundcloud y listo. Ahí es mas rápido, porque eso es lo otro, uno tampoco tiene todo el tiempo para escuchar toda la música que hay, es imposible.
En ese sentido, yo también abro una discusión interesante que es el rol de la crítica musical.

¿A qué te refieres, en cuanto al rol actual de la crítica musical?
Yo creo que murió tal como la conocíamos. Hoy no tiene ningún sentido criticar mal un disco, sobre todo de una banda emergente. ¿Para qué vas a perder tiempo, tu espacio en donde sea? Hoy en día hay demasiada música, hay que ocupar el tiempo en recomendar algo ¿Para que hacer mierda una banda que no la conoce nadie?, no tiene ningún sentido.  Incluso tu me podrías decir “tiene sentido criticar mal el nuevo disco de U2” Pero creo que tampoco tiene mucho sentido si piensas que U2 ya tiene sus fanáticos que por curiosidad lo van a escuchar igual. Entonces, en el mar de música que hay, en el que tienes que priorizar qué escuchar y qué dejar pasar, vale mucho más alguien que sea como un curador que te diga “ponle ojo a esto”, eso es un aporte.

Aparte hay que pensar ¿A quién le importa le crítica? Antes tenía sentido porque el acceso a la música era más difícil que acceder a la crítica. Tu comprabas el diario y decías “Oh mira, este crítico recomienda este disco” o no lo hace y así, quizás, no me lo compre pero hoy en día, uno lee una crítica con algo que ya escuchaste. Además, hasta para los discos más buenos hay gente que los crítico mal, entonces, tampoco es una verdad.

A mi me pasó cuando hacía críticas en La Tercera, que es un medio masivo, y a mi nunca nadie me dijo nada. No pasó nada. Al final es un ejercicio para uno nomás.

De las bandas que están ahora, luego de la edición de Canciones del Fin del Mundo ¿Qué bandas piensas que se van a consagrar?
Ases Falsos
yo creo que ya están, yo creo que a ellos los hubiera incluido si hubiese hecho la segunda parte del otro libro.  Protistas me gustan mucho, Prehistöricos. De hecho, he ido anotando una listita tipo “Si hicieras Canciones del Fin del Mundo 2…”.

¿Ha avanzado un poco el medio desde que sacaste ese libro hasta ahora?
Yo creo que han pasado cosas pero que no se dan tan rápido. El hecho de que a Gepe le haya ido bien en Viña, es súper sintomático. Él es un tipo que partió haciendo conciertos para tres personas, siempre auto gestionado… es algo nuevo, no había eso antes. Eso te da pistas de que el futuro va a ser así, no hay vuelta atrás en que de nuevo los artistas dependan de grandes sellos. Gepe llegó a Viña porque se lo merecía, porque fue evidente que tenía que ir.  Yo lo digo en este libro, que no sabemos dónde van a llegar pero van a lograr cosas más grandes.

¿Te imaginabas convertirte en un periodista que lanza libros con regularidad?
No sé si me lo imaginaba así. Pero si me acuerdo que cuando llevaba como tres o cuatro años trabajando, me empecé a jotear a una editorial para poder sacar un libro, no sabía de que, pero quería hacerlo.  Le tenía demasiado cariño al formato y tenía la necesidad de hacerlo. Después fui creciendo profesionalmente, publiqué el primero y salió súper rápido. Es un formato en que me siento cómodo. Estoy muy feliz, quizás entre todas las cosas que yo hago es lo que más me llena, siento que es súper mío.

¿Un programa de televisión que te gustaría hacer?
Me gustaría hacer un programa para conversar con gente, no sólo músicos, si no que gente de todos lados. Me gustaría mezclarlos, me encanta que convivan mis distintos intereses.

¿Un libro ideal que te gustaría hacer?
No sé si es libro soñado, pero también le he dado vueltas a un libro sobre correr. He estado corriendo harto, de hecho desde el Festival de Viña que tenía esa pega del Hotel O’Higgins de animar lo de La Cuarta, ahí me puse a correr todos los días como para limpiar la cabeza antes de meterme en eso. Para estar despejado, e igual era anti físico, porque el Festival terminaba tarde, dormía y tenía como una pauta a las 12-1pm, y lo lógico era despertar a esa hora, pero me levantaba tomando desayuno habiendo dormido poco, y ahí me iba a correr y ahí me agarró el bichito, y hasta el día de hoy estoy corriendo, quiero hacer a una maratón y estoy leyendo libros de correr. Yo creo que sueño a corto plazo es eso, porque (yo lo cuento en este libro), yo jugué por Colo-Colo y mi sueño no era ser músico o periodista, era ser futbolista. Entonces igual tengo un rollo con el deporte como pendiente, ahora me he reconciliado con eso. Como que en un momento no hice nada más desde que entré en la universidad. Y volví a retomar eso, y me encanta el rollo mental que tiene. Yo juego tenis también y futbol, y todo está cruzado por una cosa mental, alucino con ese rollo de que puedes ser inferior físicamente para un desafío o un rival, pero si tienes la mente superior ganas, me encanta eso (risas).

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