Mariano Martínez de Attaque 77: "No me gustaría pensar que estamos prisioneros de un estilo"

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Tras diez años sin nuevo material, Attaque 77 ha vuelto a la carga. Hace un par de semanas lanzaron Triángulo de Fuerza, su nuevo disco tras una década, que los lleva a nuevos sonidos, manteniendo su esencia.

Para presentarlo al público nacional, la banda argentina vuelve a nuestro país para presentarlo en tres fechas. Todo partirá en Trotamundos Terraza de Quilpué el 18 de abril, para continuar un día después en el Teatro La Cúpula, Santiago. El fin del tour, en suelo nacional, será en Concepción (Centro de Eventos Shaka) el sábado 20 de abril.

Ad portas de su primera presentación, conversamos con Mariano Martínez, vocalista de la agrupación trasandina.

¿Qué tal ha sido la recepción de Triángulo de Fuerza?

Muy buena, aunque no sé si es porque no existen comentarios malos o no me los hacen llegar (risas). Es difícil ser objetivo con un trabajo propio, algunas veces me gustan más canciones que otras. Una vez grabados no las vuelvo a escuchar.

Ahora lo que me pasó justo ayer cuando nos juntamos a ensayar, y me gustaron mucho cómo sonaban estas canciones nuevas. Algunas de estas creo que quedarán en el repertorio clásico del grupo.

¿Sienten el desafío de crear más canciones que queden en el imaginario colectivo?

Somos muy inconscientes, no hay ningún plan. Componer es una necesidad y un ejercicio de experimentación. El buscar nuevos sonidos, armar y romper estructuras o componer con un instumento que no sé tocar.

Hubo un momento en que los mismos fanáticos de Attaque comenzaron a pedir canciones nuevas y me sorpendió eso, fue grato. Yo pensaba que la gente pensaba en pedir más de lo mismo, y se agradece que no sea así. No me gustaría pensar que estamos prisioneros de un estilo. La música es para sentirnos libres, pero a veces eso se vuelve una cárcel, porque tienes una identidad y ser funcional a tu propia creación.

Ante los treinta años de carrera y ciertos rumores del fin de la banda, ¿En qué momento sienten que están con este nuevo trabajo?

Nosotros nunca anunciamos la separación del grupo, era la celebración de los treinta años. Nunca nos fijamos metas a largo plazo, no pensábamos que íbamos a durar tanto. Pero a los 30 años, después de tanto, es lógico darse un poco más de tiempo y que uno necesite hacer cosas fuera del grupo. Se pueden hacer proyectos paralelos.

¿Está la idea de un proyecto solista con un estilo similar o diferente al de Attaque?

Seguiría solo con el grupo si, como solista, quisiese hacer un sonido parecido. Pero también tengo algunas inquietudes musicales que no tienen tanto que ver con el grupo, y supongo que puede ser un buen espacio. La idea la tengo, pero no sé cuándo, porque trabajo mucho en la producción y me lleva tiempo. Además, con la salida del disco hay una aire renovado en la banda.

Triángulo de Fuerza

En una entrevista mencionaste que el triángulo tenía que ver con una especie de fuerza mística ¿A eso se refiere el título de Triángulo de Fuerza o también tiene que ver al presente de la banda como trío?

Se habla de que es un lugar de la sierra de Córdoba con una energía especial. Yo vivo ahí e instalé mi set de grabación donde preparamos el disco. Llegamos como cuarteto y ahí nos convertimos en trío.

Creo que los tres somos el balance de esa fuerza. Sentimos que se balanceó todo, si uno no está, esto no funcionaría. Llegamos a ese punto, y triángulo de fuerza tiene que ver con eso. Nos volvimos más contundentes, luego de etapas de crisis y un período con alta exposición pública, sentimos que consolidamos una identidad aquí.

Involucraron nuevos sonidos en este disco, notamos harto folclor y recursos de viento, por ejemplo.

Hay una identidad en el rock de esta parte del mundo. Y tiene que ver con nuestras raíces, más allá de las influencias de los yankees e ingleses. Están ellos y la música que está en nuestro ADN. Esa combinación hace que el rock de cada país se hace único. Es bueno que suceda eso, que no se pierda. Hace un tiempo me tocó producir a un grupo de folclor (Los Sacha), donde busqué darles una variante, un sonido más cercano al rock .

Ahora de grande comprendí mucho la música de raíz. Si te fijas, en Argentina los primeros discos de rock tienen mucho de tango. Y acá en Chile pasa algo parecido. Esta forma de hacer rock no existe en otro lado del planeta, y es bueno ser consciente de eso.

En Sin Tierras mencionan las problemáticas de los campesinos de Santiago del Estero, ¿Se puede replicar a las luchas sociales de distintos pueblos latinoamericanos?

Podríamos hacer muchas canciones sobre estas problemáticas. Ya sea en el sur de Chile o en nuestro país, es más o menos lo mismo. A nosotros nos tocó lo de Santiago del Estero gracias al contacto directo con la gente en las giras. Nos quedó dando vueltas, igual que en A Cielo Abierto, donde tocamos en Catamarca, hablamos con la gente y nos contaban que el río está envenenado y se tienen que mudar, y esas vivencias quedan ahí. No hay un plan cuando nosotros escribimos, es solo la sensación que vamos teniendo, sin dirigirnos a alguien en particular.

Tomando en cuenta el panorama de la región, principalmente con el ascenso de personalismos de derecha en el poder, ¿Ven a la música actual como una herramienta social y/o política?

La música siempre fue una herramienta. Ahora siento que menos uso se le da, ha perdido un poco de fuerza, solo para los inquietos. Está tan a mano que uno le perdió contundencia, pero está presente y uno tiene el poder de escuchar lo que quiere. El internet y la tele, por ejemplo, son inventos buenísimos, pero hay que ver cómo se usa. Tener tanta información tan al alcance de la mano es muy útil. Está para un montón de otras cosas, pero está en uno.

Puede servir como enfrentamiento o resistencia ante estos grupos, está bueno que se generen estas inquietudes artísticas en oposición a este resurgimiento. Aunque siento que es un ciclo que responde a un orden mundial de países, regiones e incluso gobernantes. Está establecido en un loop en que se cumple el mismo ciclo y volvemos a empezar. ¿Por qué estamos en este punto de nuevo, después de tanta lucha? A mí me puso mucho a pensar, en qué fallamos como sociedad. Quizás hay algo que debemos aprender en cómo comunicarnos, en tener algo más de poder como sociedad.

En el track Última Generación, ¿A quiénes se dirigen?

Uno en un momento se convirtió en padre y te cuestionas todo. Qué hice y estoy haciendo. Qué va a pasar con este pibe. Hay un abismo en el que uno se ve, en lo que dejamos y qué es lo que se viene. A mí, siento que los niños tienen una sabiduría que debiésemos comprender, y no al revés. A medida que crecemos se nos va adoctrinando. Ese temor se me disparó siendo padre, y tiene que ver con eso.

 

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