El Príncipe, la aplaudida película chilena, tiene su estreno digital: Entrevista con su director

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Basada en una novela homónima de Mario Cruz, ganadora del Queer Lion del Festival de Cine de Venecia y con actuaciones estelares de Juan Carlos Maldonado y Alfredo Castro, “El príncipe” se posiciona como uno de los imperdibles del cine chileno de los últimos tiempos.

Ambientada en una cárcel de hombres a inicios de los ’70; la película sigue la vida de Jaime “El príncipe” en su llegada a prisión donde va descubriéndose a sí mismo a la vez que genera afectos y relaciones.

La industria cinematográfica, y de la cultura en general en nuestro país, está atravesando una dura crisis a raíz de la pandemia y un abandono por parte del estado, como denuncian muchos. En este contexto, la película chilena “El Príncipe” de Sebastián Muñoz, vio truncado su debut en salas nacionales; sin embargo, se aventura en un innovador estreno digital a través de tres sitios web.

El largometraje está disponible a partir del jueves 30 de julio en los sitios web de Cinepolisklic, M100 y Centro Arte Alameda TV, con entradas que van desde los 2.000 hasta los 3.890 pesos dependiendo de la página y el tiempo de arriendo de la película.

Sobre el proceso creativo, la realización de la película y el escenario actual del cine nacional, conversamos con Sebastián Muñoz, director de “El príncipe” en esta entrevista para LaRata.cl.

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Por fin llega a Chile “El Príncipe”, que tuvo un exitoso paso por distintos festivales, ganando incluso el Queer Lion de Venecia, ¿cómo ha sido hasta ahora la experiencia con la película y cómo es estrenarla en estas condiciones?

Nosotros estuvimos desde septiembre del año pasado primero en el Festival de Cine de Venecia, luego en San Sebastián y después de eso la película hizo un recorrido largo; estuvo en festivales de Miami, Chicago, Corea y varios otros que no recuerdo. Entonces, muy contento con la experiencia internacional que ha sido increíble, la película ya está esparcida en todas partes del mundo, y bueno tuvimos la suerte de que antes de la pandemia la mostramos en festivales de Valdivia, Antofagasta, Rancagua; entonces en el país ya se ha mostrado de cierta forma y aunque este estreno no sea en la pantalla grande, felices de que la película pueda llegar a todos.

Respecto al origen de la película, ¿cómo llegaste a la historia y por qué decidiste llevarla a la pantalla grande?

Mira, yo soy director de arte de oficio, llevo 20 años en cine y hace 9 años atrás, que fue cuando partí con “El príncipe”, tomé la decisión de trabajar en una historia propia que yo quisiera contar. Ahí empecé a buscar historias, siempre con la idea de una historia de amor entre dos hombres, esa era mi necesidad y fue mi primera motivación para dirigir. Luego un amigo llegó con la novela “El príncipe”, que había encontrado en los puestos de cachureos de la Vega central, la leí y fue un amor a primera vista. De ahí, Alicia Scherson, que es una directora de cine chilena, me amadrinó y estuvimos como 6 meses buscando al autor sin saber si estaba vivo o no hasta que una mañana tocó mi puerta, cedió los derechos de la novela, postulamos a unos fondos, y el resto ya es historia.

La novela es bastante corta, no más de 60 páginas, ¿fue complejo transformarla en una película? 

Los tiempos cinematográficos son distintos a los tiempos de una novela. De hecho, le quitamos muchas cosas de la novela, porque tenía un contexto y una realidad mucho más carcelaria, cruda; había también más represión por parte de los gendarmes y más violencia. Entonces, decidí enfocarme principalmente en la historia del Potro y el Príncipe, y en la cotidianidad de la cárcel, en el día a día.

La película tiene mucho que ver con eso. Con las relaciones humanas, los afectos, la confianza, vínculos que se van construyendo en el día a día. Para ti, personalmente, ¿qué representa El Príncipe? ¿Cuál es la esencia de la historia?

Es la historia de un ser humano carente; carente de afectos, sin sueños, abandonado. Siempre asocié al príncipe con un perro callejero, esa fue mi imagen cuando trabajamos en el personaje con Juan Carlos (el protagonista). Este perro abandonado de la calle que cuando alguien le da cariño y lo alimenta, toma confianza, crea un vínculo y se convierte en un perro feliz.

Me pareció interesante instalar a este personaje vulnerable y frágil en una cárcel, que debe ser el peor lugar del mundo. Ahí el protagonista llega y se encuentra con otros hombres solitarios y abandonados y se muestra la necesidad de afecto que tiene el ser humano. Hombres encerrados van a buscar el afecto más allá del género; es una necesidad. Eso me pareció bellísimo al leer la novela.

 

La película tiene dos elementos sumamente presentes e importantes. Por un lado una gran carga homoerótica, y por otro un mundo musical súper constante y relevante en la historia, ¿Estaban estas dos aristas en la novela? ¿Cómo es llevar esta combinación muy poco explorada en el cine nacional, precisamente a la pantalla?

La novela tiene una tremenda carga homoerótica, más que la película diría yo. Eso está súper instalado en la novela y yo quise mostrarla igual de forma explícita en la película. Por eso incluí desnudos frontales, escenas en las que no tapé nada porque siempre son las mujeres las que son mostradas como un objeto de deseo; en esta película quise poner al hombre en esa posición. Igual es complejo porque hace que la película no sea accesible para todo el mundo, te ponen restricciones de edad, censuras, pero así y todo quise mostrarlo lo más real posible.

En cuanto a la música, que es una atmósfera súper importante porque la película en sí tiene mucha crudeza, es muy ruda, y es a través de las canciones, del ambiente sonoro que se transmiten los sentimientos de los personajes y hacen que sea más fácil entrar en la película. Por un lado tenemos Waterfall de Aguaturbia, que es el tema de Jaime con El Gitano, está la canción Ansiedad que le da un contexto de época y que está en la novela. Una de las decisiones que tomamos con Ángela Acuña, la músico de la película fue trabajar solamente con cuerdas ya que el protagonista aprendía a tocar guitarra y queríamos que esa fuera su voz para representar sus emociones.

Me comentabas que tomó 9 años concretar la película. Desde afuera parece ser mucho tiempo, ¿qué fue lo más complicado de llevar a cabo el proyecto y por qué requirió tanto tiempo?

La plata (ríe). Siendo super directo el presupuesto, hacer una película es muy caro. Además yo siempre he luchado por los derechos de los trabajadores, que se les pague las imposiciones y todo eso significa mucha plata. Igual como te comentaba al ser una película bastante fuerte, mucha gente no se atrevía a apoyarla.

¿Cómo fue el proceso de casting? ¿En qué momento se sumaron Juan Carlos Maldonado y Alfredo Castro?

Yo siempre supe que no quería un actor conocido como El príncipe. Además yo desde chico soy mucho de teatro, entonces ahí vi a Juan Carlos y lo fiché de inmediato como protagonista, lo único que le pedía era que no envejeciera en los 9 años que nos demoramos en hacer la película (ríe). Bueno y con Alfredo somos amigos hace muchos años, le presenté el guión sin intención todavía de que él fuera El Potro, porque en la novela el personaje tiene otro perfil que no me convencía. Pasó el tiempo y me decidí por reescribir al Potro, al final se lo propuse a Alfredo y me dijo algo como: “Si no me lo hubieras propuesto, te habría odiado toda mi vida”.

¿Por qué crees tú que la película ha sido tan bien acogida por la crítica y por el público?

Yo creo que tiene una carga emocional muy grande, tremendas actuaciones, la película en sí misma para mí es una pieza de arte. Es una película atípica, que tiene una riqueza desde lo sonoro, desde la fotografía, desde esto de los desnudos masculinos que es algo poco común como te decía en comparación con los desnudos femeninos. Tiene muchos elementos, pero sobre todo te diría que es una película valiente, porque muestra una realidad sin censura y eso el público lo agradece. Además está el tema de mostrar el mundo de los hombres, un lado más sentimental, afectuoso, que me cautivó mucho.

¿Qué esperas del estreno de la película en Chile?

No espero nada siendo sincero (ríe), soy pésimo para las expectativas. Además le fue tan bien internacionalmente, e incluso afuera me preguntaban qué iba a pasar con la película en Chile, que es un país súper conservador, patriarcal, que si me la iban a censurar, tirar piedras. Yo no quiero hacerme prejuicios con la película porque me ha traído puras cosas bonitas, como en Rancagua donde la gente fue increíble, me daban las gracias, me abrazan y eso para mí es lo más importante. Lo que yo quiero es que la película se vea, que se exponga este mundo.

¿Te parece que los estrenos digitales son una forma factible de realizar cine a futuro o se trata solamente de una medida de emergencia?

Me parece que es una super buena oportunidad para los realizadores; pero, pucha, uno hace las películas para verlas en el cine. De igual modo con esta pandemia he aprendido a vivir más el día a día, a entregarme a los cambios y traducirlos en posibilidades positivas para uno. Igual algo bueno es que he notado que la gente está consumiendo mucho más cine, con este apogeo de Ondamedia por ejemplo, el público se está abriendo a ver cine chileno. Hace unas semanas igual estuvo en el Festival Amor que es digital y la película se agotó, tuvo muchas visitas, y eso se agradece.

En la actualidad, ¿te encuentras trabajando en algún proyecto? ¿una próxima película?

Mira en este momento estoy trabajando en una historia de mujeres, madres que roban, entregan y pierden hijos. Esto cruzado con la apropiación de niños durante la dictadura argentina y la inmigración haitiana.

Son temáticas súper contingentes y que van de la mano con hechos históricos, que tienen mucho de emotividad y realidades poco visibilizadas, ¿son esas las historias que te mueven como director?

Para mí es súper importante que las películas tengan un contenido político y social a través del cual mostrar realidades que no todo el mundo conoce. Hablar siempre de los sin voz, de la carencia humana, son cosas que me interesan mucho; el dolor de la humanidad.

Hablando de dolor, esta pandemia ha afectado a miles de personas tanto en nuestro país como en el mundo, y también uno de los sectores afectados es precisamente el de la cultura y artes escénicas. Varias figuras de este rubro han denunciado un descuido y desamparo por parte del estado, ¿qué crees tú de eso y cómo ves a la industria en este momento?

Es una tragedia, porque estamos abandonados, yo ni sé si la ministra está viva o no. Nada, es terrible porque la cultura nunca ha estado en la posición que debería estar. Un país sin cultura es un país que no tiene identidad y es terrible no tener un apoyo estatal, que todos los fondos se vean recortados; como el CORFO, que pasó de un fondo de 1.200 millones a uno de 200 millones, y es triste sentirse tan abandonados.

Para ir cerrando, ¿cómo invitarías tú al público a ver “El príncipe”?

Yo sobre todo quiero invitar a los jóvenes de este país, porque esta es una película valiente que muestra que no hay que tenerle miedo a la sexualidad, al cuerpo, que hay que aceptarse a sí mismos y romper todas las represiones que nos impongan.

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