Cristóbal Briceño y los dos nuevos discos de Ases Falsos: "Estamos apuntando a octubre, ojalá lo logremos"

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Todas las fotos: Fabían Suspensivo

A raíz del estreno de los últimos adelantos de la banda nacional, “Cómo quieres que no me enoje” y “Camina”, nos acercamos a la mente detrás de las composiciones, quien nos habló de una publicación estimada para octubre, sus proyectos paralelos y las movilizaciones en el país.

El paso de la cuarentena ha demostrado ser un tiempo ocupado para el cantautor, que por estos días se encuentra afinando, vía teletrabajo, los últimos detalles de las nuevas placas de Ases Falsos. Entremedio, lanzó un íntimo disco solista (“En mi rincón”), publicó el mestizo “Polvareda” —fruto de su proyecto trasandino, Los Castigos— y, más recientemente, incursionó en el streaming presentándose desde Trotamundos Terraza, en Quilpué.

Conversamos con el artista tras “Mala Fama” sobre el lanzamiento de “Tacto” y “Chocadito”, el futuro de Los Mil Jinetes, novedades sobre otros proyectos y la compleja situación nacional.


Ahora que los últimos singles de Ases Falsos vieron la luz, ¿qué influencias destacarías en ambos tracks?

Cuando hice “Como quieres que no me enoje” supongo que estaba pensando en Sade y en Fleetwood Mac. Y “Camina”, una cosa medio Todd Rundgren o Charly García. Pero soy muy malo para reproducir mis gustos y siempre me sale cualquier cosa.

¿Las preventas de los álbumes llegarán antes del lanzamiento oficial, o podemos esperar una publicación general para la primera semana de noviembre?

Estamos apuntando a octubre, ojalá lo logremos. El teletrabajo hace que esta última fase de mezcla, que es una minuciosa revisión de detalles, ande más lenta.

¿Con qué sigue el ciclo de covers de Ases Falsos? ¿Algún adelanto que puedas hacer, un pequeño spoiler?

Bueno, la gente que nos sigue puede preverlos. Al final, solo estamos grabando las versiones que hemos tocado en vivo. Yo estoy tratando de convencer a los cabros de grabar nuestra adaptación de “Take a bow”, pero no me hacen mucho caso.

Dijiste que consideras a los Ases Falsos como una banda en vivo. En base a eso, ¿qué canción consideras tú que se beneficia más de la puesta en escena que de su versión de estudio? ¿Cuál es la que más te aburre tocar ahora?

Hoy en día tocaría cualquiera con gusto, jaja.

¿Has podido trabajar en tus otros proyectos durante la cuarentena?, ¿En algo nuevo, además de tu último disco?

Con Los Mil Jinetes estamos grabando un disco nuevo. Va súper encaminado, pero yo le digo a Andrés que una de mis cosas favoritas de grabar con él es nuestro trabajo de taller. Realmente disfruto estar encerrados los dos en una pieza y aprovechar la mezcla como una oportunidad creativa más, acaso la más determinante. Y no quiero perderme eso por esta tontera del coronavirus. Así que no me quiero apurar, digo, estamos avanzando con las grabaciones, pero el disco no va a salir antes de poder juntarnos en persona, ir a su casa con mi frasquito de marihuana, combinarla con la suya y hacer esas sesiones de mezcla nocturna donde todo puede cambiar.

El segundo disco de Nuñez Briceño, “Más Cumbias Guitarreadas” también estaba en la recta final antes del encierro, lamentablemente todavía faltaban un par de sesiones de grabación, así que estamos esperando la luz verde para poder juntarnos a darle el bajo.

Tengo también en la puerta un disco junto a La Estrella Solitaria, pero está demasiado fiestero y creo que el horno no está para bollos. Hay poco motivo de celebración, así que está al aguaite. Y, bueno, otros disquitos por ahí fraguándose.

A propósito de nuevo material, hace poco publicaste “América”, una canción que terminó siendo una especie de super-single con cameos de distintos artistas chilenos reconocidos. ¿Tienes planeado añadirla a algún futuro disco solista, o se quedará como un track solitario?

Por ahora queda como single, no tengo pensado ningún disco en esa línea.

En los últimos días se reavivó la llama de las manifestaciones debido a la triste situación de racismo en Curacautín y el nombramiento de Víctor Pérez como Ministro del Interior. ¿Cómo ves el futuro de Chile de acá al plebiscito de octubre?, ¿Vuelve a reventar la olla?

Por supuesto que éste y cualquier otro nombramiento que haga Piñera será un alma corrupta, una fina selección de lo peor de lo peor. Dime con quién andas y te diré quién eres. Gobierno y Estado se han portado con una crueldad que raya en el sadismo, la gente tiene sangre en el ojo y hay un deseo general de saldar cuentas, no hay que ser un analista social para saber que va a seguir quedando la cagada y que falta mucho para que las aguas se calmen.

En cuanto al tema mapuche, que mentas de refilón, tengo algo que decir al respecto. Hace unos días soñé que al mapuche se lo trata siempre así, como pueblo mapuche, como una pequeña masa, e indirectamente se le niega cualquier posibilidad de individualidad. Para nosotros los wingkas, aun cuando creamos estar de su parte, siempre son un rebaño, una colectividad. Con cándida arrogancia, nuestra única manera de referirnos a ellos es a partir de sus reivindicaciones o de su opresión, siempre desde una perspectiva social abstracta y paternalista. Siempre con largavistas. Rara vez destacamos al mapuche en su dimensión personal, salvo que sea un preso político o un mártir. Los tenemos subyugados a nuestra caricatura. El machi Celestino Córdova es una celebridad, pero ¿quién conoce algo de su pensamiento humano? Desperté de ese sueño extraño e incómodo con una gran angustia. La noche siguiente pasó lo que pasó en el sur, que no es ni más ni menos que la foto de lo que viene pasando desde hace 160 años.

Para cambiar esto necesitamos una revolución mental, y en eso los actores culturales podemos ayudar en algo. Pero luego vi el vídeo de unos colegas músicos repitiendo uno tras otro, estoy seguro que con las mejores intenciones, “no al racismo ni a la militarización del pueblo nación mapuche“. El video es rarísimo, tiene un ritmo medio zombie y más encima la frase era difícil de decir, a ratos parecía un juego del tipo “Iquique glorioso”, pero en versión fúnebre. Entiendo que es una cadena, pero creo que un gesto así no tiene ninguna posibilidad de liberar ninguna mente. Creo que es nuestro deber tratar de sacudir molleras y pechos, no de andar dando a cada rato funciones autoafirmativas. No sé, no quiero ser maletero, me alegro que los artistas se cuadren con la causa, pero necesitamos un pensamiento personal de cada uno y un esfuerzo creativo por comprender. O que al menos se promueva alguna idea mapuche original y liberadora, que las hay y muchas. Es que no sé de qué sirve mostrarse indignado si no se acompaña de fuerza imaginativa. En realidad, siento pena y desconsuelo. Todavía veo lejos el día en que una joven mapuche pueda expresar su bello capricho espiritual sin estar amarrada de uno y otro lado. Me da pena.

Por eso, acaso para tratar de terminar tirando para arriba, me despido con las palabras de Leonel Lienlaf: “Chile es una idea de pueblo que aún no cuaja. Chile no existe, es una idea ficticia, existe como Estado, pero no como pueblo. Estado que se impone a través de un proceso de negación de lo otro. El Estado necesita negar lo preexistente para justificarse. Un pueblo no intenta construir Estados porque es un pueblo en sí mismo”.

Sí, los chilenos todavía no nos hacemos dignos de llamarnos pueblo. Queda mucho por hacer, démosle.


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