Como Asesinar a Felipes y Billy Gould: "Somos esclavos de la ausencia del amor"

Como Asesinar a Felipes en Rock en Conce. Foto: Antonio Garrido.

Camino a ver la presentación de Como Asesinar a Felipes al bar Trotamundos Terraza de Quilpué, una pelea entre dos punkies toma protagonismo al frente de una botillería. Un panorama acorde a la propuesta de una banda que por 10 años ha nutrido con un estilo oscilante y atractivo. Esto toma más fuerza tras el lanzamiento de ‘Elipse’, el nuevo álbum de la banda producido por el bajista de Faith No More, Billy Gould. Con estos pergaminos, serán los encargados de abrir la octava versión del Lollapalooza en Chile, el viernes 16 de marzo a partir de las 12:30 en el VTR Stage. Conversamos con Koala Contreras (voz), Sebastián Muñoz (bajo) y el mismísimo Billy Gould.

Hablemos de Elipse, un trabajo que evoca mucho el aspecto Noir ¿Qué inspira el arte del disco?

Koala Contreras: El disco fue planeado en tres tiempos, momentos, o situaciones, . Eso fue lo que se le presentó a Ariel Altamirano, quien es el encargado del arte. Nos mostró su propuesta, y tiene relación con el concepto en el cual se trabajó. Los colores obedecen a decisiones personales del autor.

Sebastián Muñoz: A mí me hace impresión de que el azul y el amarillo son los colores del amanecer, y del atardecer, que es un ciclo. El álbum es otro ejemplo de gran ciclo. Para mí, cumple correctamente el concepto que intentamos materializar.

Más allá de pensar en algún estilo musical, cosa que es difícil para nosotros. No podemos encerrarnos en un solo concepto. Nos queda chico, y a la vez grande. Son influencias musicales de cinco personas.

KC: Va apareciendo. Es una actitud marcada desde nuestros inicios.

 

La salida de Gabo Paillao en los teclados, dio paso al arribo de Cristian Gallardo en el saxo alto y flauta, lo que  conllevó a una especie de  innovación forzada para la agrupación. “La vida nos dio la oportunidad para volver a reinventarnos, cosa que siempre queremos hacer” declaró Muñoz, quien además nos cuenta que Cristian “viene motivado porque es un alma nueva en el grupo, y ayuda a que la máquina suba”.

¿Cómo entienden la idea de identidad?

KC: Como la búsqueda de hacer las cosas de una manera independiente, en el sentido de creación. A veces mucha gente tiende a imitar, porque le gusta algo. Y la influencia es natural, porque uno aprende y va conociendo. Cuando tú eres una esponjita, absorbes algo, y ya después lo que sale no es igual. Y ese camino fue el que nos marcó, y la música se ha ido construyendo así. No es que nos encerremos y digamos: ‘Ya, hagamos un jazz-rap-punk’. Todos esos elementos nos gustan. En el ensayo hay un desarrollo importante, y pueden salir cosas llamativas

¿De acuerdo a esa inquietud deciden grabar Elipse de manera continua?

KC: Sí. También tiene que ver con lo que le gusta tocar a los chiquillos. Ese trance medio fílmico entre gángster, más la poesía y la intervención artística del Ariel.

SM: Siempre hemos tratado de meter una idea en cada disco, pero esta vez fue mucho más profundo. Teníamos ganas de que sonara una sola obra musical, cosa que siempre ha estado junto a nosotros. En ‘Disparo al Centro’ también es un solo tema.

KC: Claro, también vino ‘Comenzará de nuevo’ que es muy parecido, pero nunca lo habíamos hecho de manera tan continua, y que todo tuviese sentido. Había un papelógrafo con números, rayas, un círculo al medio (el círculo de CAF), y eso explicaba el disco. Es uno de los trabajos más logrados en ese sentido, y quizás el próximo sea un ‘vómito de música’ pero más relajado en el trabajo de creación y producción. Cuando lo escuché, fue loco, como cuando Gokú se volvió super sayayin, y más poderoso. Esa es la idea, como Elipse es pesado, tratar de hacer algo más liviano a futuro. Imagínate que cuando quisimos hacer un disco más tranquilo, salió el ‘Colores y Cadáveres’ que nunca fue alegre y luminoso como se buscaba.

En Interior (parte I) parte de la letra dice: ‘El miedo, y la desconfianza te hacen esclavo de la ausencia’, ¿Qué intentan comunicar?

KC: Tiene que ver con la masacre sistemática que vamos viviendo día a día. La máquina que se alimenta de nosotros. Parte de un relato que escuché de Einstein cuando hablaba de la existencia de Dios, y él lo respondía que no existía lo bueno, lo malo, el negro y blanco, sino que solo existía la ausencia de la luz cuando había oscuridad. Y la ausencia de amor cuando había maldad. El sistema te ha vuelto esclavo de la ausencia del amor, te vuelve competitivo, te hace mirar en menos, ser soberbio y déspota. Y eso se repite en todos lados. Desde el conductor que le tira el auto al ciclista, este que le tira la bicicleta al peatón, el peatón que putea al micrero, él en la suya pensando en los boletos y el sueldo. Entonces se repite, son situaciones sistemáticas que al final son formas de manipulación de la masa, y de la opinión pública a a través de los medios.

¿Qué opinan de las bandas tributo?

KC: No sé, siempre han existido los dobles. Hay tributos y tributos. Tal vez son mal llamadas las bandas tributos que hacen canciones y les dan su toque. Y hay aquellas que las interpretan tal cual. Es complejo, ¿Por qué no?

SM: Yo estuve en una banda tributo (Pink Floyd). Es un mercado que no alcanza a tocar el mercado musical. No es que tenga techo, hay eventos inmensos de bandas tributo. Yo soy músico profesional, y personalmente lo veo como un rubro, un campo laboral. Tampoco es que alcancen a quitar espacio.

KC: No pienso que porque existan bandas tributo, haya mala música. Mientras más hayan bandas, y estilos, mejor. Porque tú vay haciendo el filtro solo. Qué es lo que te gusta y lo que no. Mira el Reggaeton, por ejemplo. Hay weones que hacen reggaeton, y sí son inteligentes. Puede que sean calentones, y todo eso, pero hay cosas inteligentes. Por otro lado, hay locos que abusan de eso, y se vuelve penca.

SM: Mira la música clásica, también. Ahí interpretan composiciones de otros. Es como una especie de tributo. Son rubros musicales al fin y al cabo, y ese es uno válido.

Pasemos al Lollapalooza. En comparación a su primera experiencia del 2011, ¿Cómo viven esta nueva presentación? A ustedes les toca abrir el Festival.

SM: Son las mismas expectativas que el 2011, además ya estamos acostumbrados a abrir los shows (risas). Tenemos expectativas que se generan al estar en un festival importante, es bueno participar de estas instancias. Toda banda tiene que pasar por todos los circuitos para que progrese, y este será una oportunidad para nosotros

KC: Llegamos con el overol, con la escoba, la pala, y después nos subimos al escenario. Es difícil estar. Han habido tres o cuatro festivales en que hemos hecho algo parecido. Siempre hemos recibido una respuesta más positiva de la que esperamos.

¿Tocarán Elipse completo?

KC: No, haremos un show parecido al que fue en la presentación del disco en el Teatro Cariola. En esa propuesta, que encontramos muy entretenida, participaron amigos nuestros como Carlos Cabezas, quien no nos acompañará en el show, pero es un amigo de la casa. Siempre ha estado presente también Billy Gould. Decidimos que ese formato era el adecuado para Lollapalooza. Que Billy haya llegado a toparse con nosotros fue como si un niño saliera del jardín a jugar con bichos (risas).

SM:Le mandamos el segundo disco para que lo escuchara, y ese fue el que le gustó. Y desde ahí que nos ha ayudado de muchas maneras: personalmente, como productor, como gestor de un sello independiente (Koolarrow Records), fue nuestro Tour Manager para una gira por California, y aquí está ayudándonos.

Tomando en cuenta la relación con Gould, y sus experiencias fuera del país, la opción de radicarse fuera de Chile parece latente. Sin embargo “la banda tiene que seguir avanzando. Nosotros tenemos una buena vida internacional. Hemos tenido la oportunidad de viajar por Argentina, Colombia, Ecuardor, y de participar de super buenos festivales, como en el Vive Latino. Hay que sacar la música del cuerpo. Las tocatas chicas y festivales grandes, todo sirve. Primero hay que hacer la pega en sudamérica, le falta cultura” asegura Muñoz.

Foto: Ignacio Gálvez

Conversamos también con Billy Gould, el bajista de Faith No More, banda que visitó nuestro país por última vez el año 2015. Gould es productor del reciente álbum de Como Asesinar a Felipes, y ha participado en varias presentaciones de la banda durante este año, como el REC 2018.

Es tu primera experiencia en Lollapalooza Chile, ¿Cómo te sientes al respecto?

Billy Gould: Es mi primera vez en un Lollapalooza, nunca había estado antes en mi vida. Ni siquiera en Estados Unidos. Tengo un poco de miedo, me contaron que podía ser un poco peligroso. Perry Farrell dice que si me presento, me mata (risas).

Al comentarle sobre la responsabilidad de ser quienes abren la fiesta este fin de semana, Billy aseguró que “por mucho tiempo nos tocaba abrir los shows junto a Faith No More. Lo recuerdo muy bien, de hecho se siente como en los viejos tiempos.” También nos indicó que el clima en Chile le parece fantástico. “Le hablo a mi esposa vía Skype, mientras cocina, y puedo ver que lleva puesta una chaqueta, cuando yo estoy con shorts, se siente genial.”

¿Cómo es tu relación con nuestro país?

B: Siempre vengo para acá, dos veces por año usualmente. Me gusta mucho llegar acá, y por mi cuenta, por casi 20 años. De hecho, he estado viviendo en Santiago durante dos meses.

¿Recuerdas tu paso por el Festival de Viña en 1991?

B: Claro que lo recuerdo, aunque no creo que ellos nos quieran de vuelta (risas). Lo pasé genial esa noche, pero recuerdo que parte del público no les gustamos mucho. Aunque creo que dejamos una buena impresión. Nos gusta mucho venir acá a tocar, tenemos una gran relación con nuestros fans en Chile.

¿Qué te gusta, o qué te motiva a seguir viniendo a Chile?

B: Me cuesta responder a eso porque me gusta todo. La primera vez que vine comí porotos con mazamorra, exquisito. Me gusta el pisco también. Excepto el terremoto no, no me gusta esa mierda (risas). Soy un gran fan de la palta.

¿Algo que nos quieras recomendar?

B: Hay un libro muy interesante que se llama Badass Libraryans of Timbuktu. Trata de unos libros en África que datan de muchos años en esa localidad de Timbuktu, en donde, bajo el contexto de la Guerra Civil, unos extremistas querían quemarlos. Y estos bibliotecarios buscan salvar esos libros, es una historia muy interesante. Además, paso mucho tiempo en Netflix también, y una que me gusta mucho se llama Novel.

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