Rubio sobre su nuevo disco: “Me gusta que mis canciones le lleguen a las personas”

Fotografías por Natalie Sosa | Cedidas por Agencia Ovoide

Luego de varios años en que la vimos sumergida en una estética avant-pop, con discos cada vez más interesantes en el plano del ambient, el pop y el triphop, Rubio marca una nueva etapa con el trabajo más íntimo y despojado de su carrera.

“Espero podamos ver un ovni juntxs” es el resultado de una nueva búsqueda, inspirado en un viaje personal transformador y que, en lo musical, se representa por su nueva compañía vital: la guitarra, un instrumento que la llevó a ver la música desde otra perspectiva. 

Este álbum, recién lanzado en plataformas, tendrá su bautizo en público el próximo sábado 14 de marzo en el regreso de Rubio al Festival Lollapalooza Chile, y que da inicio a una intensa agenda de shows en México y Estados Unidos para los próximos meses.

Conversamos con Fran Straube, la artista detrás del proyecto Rubio, sobre esta nueva etapa, su amor por la guitarra y sus recuerdos sobre su debut en el Lolla hace ya más de una década. 

 

—¿Cómo surgió esto de que el disco tenga un sonido mucho más orgánico? Pasar de un disco totalmente electrónico, como fue el anterior, a este que tiene un sonido más pop-rock.

Sí, yo creo que se dio orgánicamente. Coincidió también con que empecé a aprender a tocar guitarra; ando muy fascinada, me volví a encantar con un instrumento. Estoy como cuando era chica: viendo tutoriales, comprando pedales y aprendiendo. Me volví a fascinar con un instrumento, algo que no me pasaba hace mucho tiempo, después de la batería.

Los sintes y los MIDI, ok, son herramientas, pero no me volvían loca. Me volví a encantar con la guitarra. También siento que, desde que vivo acá en México y como he viajado mucho a Estados Unidos a tocar, allá y acá todavía existe la banda, el grupo con pedales y otras sonoridades. En Estados Unidos todavía hay nichos para el country, el folk, el shoegaze… hay nicho para todo. Entonces, me sentí un poco volviendo a mis raíces.

Volví a encantarme con lo de la banda, el instrumento, tocar, hacer ruido, gritar y componer desde la guitarra. Creo que por eso se dio este disco: partir de la composición desde la guitarra, más que desde el teclado MIDI, la batería electrónica o el sampling. Acá no hay samples, es todo muy orgánico de la banda. También el formato en vivo cambió, ahora somos cuatro. Entonces me reencontré con ese mundo que me encanta y que siempre me ha gustado. Yo nací con eso, es como volver un poco a mi infancia.

—¿Cómo ha sido este proceso de componer con la guitarra? 

Es ir aprendiendo y desarrollando. Estoy aprendiendo recién, me siento súper amateur, pero descaradamente me puse a tocar la guitarra en vivo sin saber tanto. Me aprendo las canciones de oído o mirando. Ha sido un descubrimiento, un nuevo empezar, y de ahí parte un poco todo el concepto del disco: el volver a empezar desde cero.

—¿Las canciones de este disco nacieron directamente en la guitarra o tuvieron alguna versión demo hecha de otra forma?

No, algunas nacen de maquetas que tenía en mi casa hechas con MIDI, pero sí mucho de la guitarra. La mayoría surgió desde el acorde en el estudio con Pablo (Stipicic), ahí “guitarreando”. Eso fue lo que nos motivó a hacer un cuarto disco juntos. Siento que Rubio somos muy los dos también, entonces fue como: “A ver, guitarreemos”. Él sabía que yo estaba fascinada con ese mundo, así que me decía: “Ya, dale, toca tú a ver qué pasa”.

—En el caso de estas canciones, ¿qué experiencias empujaron las letras? ¿Qué cosas te inspiraron?

—A mí me encantó cómo quedaron las letras en este disco, quedaron muy “redonditas”. Yo siempre le pongo el título al disco antes de empezar, y ese título, Espero Podamos Ver un Ovni Juntxs, me llevó a muchas sensaciones: desde la infancia y la imaginación de cuando tenía una libreta y dibujaba de chica, hasta algo muy romántico, decírselo a alguien, a un perro… algo futurista y solitario a la vez.

Sentí que el disco era un poco remontarse a mi adolescencia, a mi infancia y a mi presente. Creo que las letras quedaron muy cotidianas del presente, pero también del pasado. A mí me gusta que las letras se entiendan. Yo uso mucha metáfora y analogías, pero me gusta que sean sencillas dentro de la profundidad que tiene Rubio. Me gusta que le lleguen a las personas.

El disco parte con “Me asusta amar tanto la soledad” y cierra con “Tengo fe”; entre medio hay todo un mundo de aceptación, de sanación y de las cosas simples de la vida. Hay una canción que me encanta que se llama “Difícil lo sencillo”, que habla de cosas cotidianas pero profundas y positivas también. “Voy creciendo” es la segunda canción y es como decir: “Bueno, volví a empezar”. En otros discos el miedo me asustaba; acá ya lo acepto y fluyo. Hay una energía más positiva.

—Eso de conectar con tu adolescencia y otra época de tu vida, ¿va conectado también con la música y las influencias de música de esa época?

—Sí, creo que un poco. He estado escuchando mucho folk y música tranquila. Yo quería que este fuera un disco que se dejara escuchar, que le pusieras play y no fuera tan estrambótico como los otros. Es más “plano” de cierta manera, pero quería que fuera así: tranquilo, para ponerlo en un viaje por la carretera y estar ahí surfeándolo. No quería que tuviera tantos altos y bajos.

—De hecho, el último tema, “Tengo fe”, es como una especie de bolero con tintes modernos, pero más tranquilo.

—Esa fue la primera maqueta que hicimos, incluso antes de “Voy creciendo”. “Tengo fe” fue una canción que habíamos hecho así random. Por eso creo que se aleja un poco de la sonoridad de todo el disco, pero me gustaba mucho para cerrar. “Me asusta…” y “Tengo fe” son las únicas canciones que tienen efectos en las voces (están pitcheadas); las otras son voces más crudas. Quedó como un bolero medio raro, tranquilito, igual pegado.

—Una de las más destacadas es “Lo que no se ve”, que es más rockera.

Sí, a harta gente le gusta esa. Iba a ser single, pero la encontraba demasiado obvia para ser single. Quería que estuviera dentro del disco y que la gente se encontrara con ella. Esa canción es muy rockerita, así muy festivalera, muy sencilla también.. Me gusta mucho y quiero tocarla en vivo; siento que va a quedar muy buena esa.

—Hablemos de Lollapalooza. ¿Qué significa para ti? Es un escenario que ya es habitual para ti, que ya has sido parte cuatro veces. 

—Para mí este Lollapalooza es distinto porque ya no vivo en Chile, entonces es como conectarme con el público chileno. Cada vez que voy a tocar a Chile me da mucha nostalgia, es como el público que te vio crecer y hay mucho amor. También me entusiasma porque voy con disco nuevo y es como mostrarles mi nuevo mundo. Es linda esa reconexión y mostrarles lo nuevo, eso me da nervios. 

—¿Cómo recuerdas tu primera vez, con Miss Garrison en 2015?

—¡Horrible! (risas). No, todo bien, pero una era mucho más chica, no cachaba mil cosas. Llevamos el input list pésimo y la prueba de sonido fue un fiasco. No teníamos stage manager ni muchas cosas que hoy manejamos de forma más pro. Antiguamente uno tocaba sin in-ears, con monitores de piso. Fue muy lindo, pero muy amateur. Eso es bonito también porque te das cuenta como vas creciendo, te vas poniendo mucho más pro. Estuvo bien y todo, pero fue un fiasco, para mí desde lo técnico.

—¿Cómo planeas el show esta vez? ¿Cómo será la performance?

—Bueno, viene con formato nuevo, de banda, así que está mucho más rockero, más banda, más ahí rockeandola, que a mí me gusta. Ando también con guitarra, entonces es mostrar todo el universo nuevo, el nuevo disco.

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