Sondelvalle, a horas de debutar en el Festival de Viña: “Es el inicio de un nuevo ciclo”

Sin quererlo, Sondelvalle atrae la casualidad y la adrenalina para sus grandes hitos. En 2020, postuló casi a última hora, y por presiones externas, su disco “Ritmo Elemental” a los Premios Pulsar. Terminaron ganando el mejor álbum de música tropical.

Cinco años después, luego de jugar con uno que otro acorde, encontraron una canción digna para postular al Festival de Viña. Una carrera contra el tiempo valió la pena para recibir el mensaje que esperaban: representarán a Chile en la competencia internacional.

Más de una década de trayectoria, dos discos y un tercero en camino. Experiencia en Europa y escenarios masivos, así es la interna de la propuesta de Sondelvalle, que espera hacer bailar a la Quinta Vergara en la búsqueda de la Gaviota de Plata con “El Ciclo”.

A horas de su debut, conversamos con Javiera (percusión), Sebastián (voces), Rodrigo (guitarra y bajo) y Diego (voz y guitarra).

Sebastián: El multitasking es lo que logra que se construya un proyecto como este. En el grupo tenemos a alguien que es audiovisual, otra que es compositora, otro que tiene habilidades de administración, yo que trabajo el arte, Rodrigo en la producción. Y cuando estamos todos juntos y aparecen dificultades, siempre hay uno que se va a hacer cargo.

¿Cómo ocurrió la postulación de “El Ciclo” para Viña?

Diego: Estábamos grabando voces de otra canción. Luego empezamos a jugar con El Ciclo”, que en ese tiempo ni siquiera tenía nombre. Y se dio a ver en el ambiente cómo “está muy buena la canción, está como festivalera”.

Pensamos en postularla al festival. Nos metimos a revisar, y faltaba una semana para que cerrara la postulación. Vimos las bases y habían muchas cosas por hacer. Tuvimos que apretar el acelerador.

Al momento de cerrar la canción, volví a revisar las bases. Ahí salía: “documento de registro de la canción”. Y yo así, “oh, no hemos inscrito la canción”. A la mañana, en la SCD, estuvimos cinco horas ahí, esperando poder inscribirla.

Había mucha gente en la misma. En la misma, todos postulando. A las horas después nos llegó el registro, y a una hora antes de cerrar, estábamos con la postulación arriba. 

¿Y cuándo se enteraron que les llegó la noticia de ser la canción oficial de Chile en la competencia?

Rodrigo: No, fue muy al peo. Estábamos en la camioneta, haciendo una pega montando un stand.

D: Nos llama Franco, de Bizarro, y estábamos en el auto. No lo podía creer.

R: Se demoraron mucho. Es que eran muchas canciones. Nos dice: “son los seleccionados para representar a Chile en la competencia internacional, pero tenemos un problema“.

D: El problema era que, claro, nosotros mandamos el video interpretando, creo que éramos siete y dijo: “pero, ¿se pueden subir 4?”. Y le respondí: “no, si lo tengo claro, si nosotros en la base nos pusimos a 4”. Ahí nos da las felicitaciones.

Habíamos tenido un muy buen noviembre y todos decíamos, faltaba que nos llamaran de Viña  para que sea un mes redondito.

S: Estamos haciendo el tercer disco. No por presión del público, sino que teníamos muchas ganas de hacer un tercero. No nos preocupamos de que fuera una canción pensada en Viña. Nos mantenemos súper firmes a mantenerlo real. Esa canción tiene que sonar así para que represente las cosas que andamos buscando y si logra caer en un festival es porque estamos listos.

A mí me parece que está todo bien con industrializar, si al final el que tira para arriba es el que logra ser un modelo que pueda ser rentable. Pero eso ocurre desde el momento en que aparece un archivo mp3. De ahí en adelante hay un producto que vender, pero para atrás es un espacio artístico, del corazón. Tiene que mantenerse así para que el arte esté.

Eso colisiona en parte con el panorama actual de la industria musical. Se ve que hay presión por estar constantemente presentes. Pero ustedes se han tomado harto tiempo desde su anterior álbum.

Javiera: creo que ese tiene que ser también el camino del artista. Llevamos más de 10 años de trayectoria, y hemos pasado por todos esos lugares. Nuestro primer disco es súper garage, súper honesto.

El segundo disco va también como con un estudio más de la industria, a pesar de que los temas están compuestos desde un lugar súper hermoso. No hay ningún tema que esté compuesto solo para industria o quizás uno por ahí, y que nunca más quisimos tocar por lo mismo. Pero fue un aprendizaje.

Este tercer disco es la mezcla de esos dos mundos: la honestidad de la música, de los ritmos. El volver a su origen, mezclado con los sonidos pulidos y el resultado es hermoso. Brilla por sí solo porque juega con esos dos lugares que transitamos por separado.

R: Imagínate que el segundo (“Ritmo Elemental”) se ganó el Pulsar (2020) a mejor disco de música tropical, compitiendo con Chico Trujillo y Juana Fe, y era un momento donde el tropical era la tónica de los festivales en este país.

S: Ese disco lo trabajamos con Hugo Manzi. Él está metido en la industria pero hasta las patas. Ha hecho todas las producciones importantes de muchas cosas, teletones.

Nos llama la atención que con un productor así, el resultado entra en la industria tan rápido pero todavía sin sonoridad que buscábamos, no la encontrábamos. Para este disco entra el Andrés Celis. Aunque tardó un poco.

Sentíamos que no nos iba a entender. Habíamos hecho un par de canciones buenas, pero no era lo que queríamos escuchar. Llegamos a su casa del Andrés y nos dice: “no dormí en toda la noche, pero lo tengo. Hice la canción, la tengo”. Nos metimos al estudio a escucharla (“En una de esas”), y casi lloramos. No puedo creer que estaba escuchando la versión de Sondelvalle que siempre quise escuchar grabada. Es impresionante cuando un productor encaja en el aura de una banda.

Justo hablas de este proceso y “El Ciclo” habla de los procesos. ¿Es esta canción parte del inicio de un proceso o es la coronación del que están ahora?

D: Es el inicio de un nuevo ciclo. Estamos con otra madurez, más experiencia a musical y de trabajo. Cada uno se pudo desarrollar en su área, entonces eso te ayuda a tener una visión mucho más macro del proyecto. Desde ahí también encontramos un sonido.

Lo que decía la Javi, la mayoría de las canciones de “El Ritmo Elemental” las compusimos desde la creatividad infinita, pero la producción fue para transformarlo en un producto radial.  Hermoso porque nos trajo un Pulsar, que también lo propusimos como una meta. Por lo menos el universo llegó a recordarnos que lo tenemos que hacer y sucedió entonces este momento.

Es un nuevo inicio, pero de un nuevo ciclo que empieza nuevamente a desarrollarse y que queremos tomar esa iniciativa ahora para un desarrollo de internacionalización. Tener en tu currículum que estés representando a tu país en el festival más grande de latinoamérica es el mejor respaldo para tocar todas las puertas posibles y mostrar tu música afuera.

¿Proyectan radicarse en el extranjero?

D: Es una posibilidad, pero creo que es más a mediano plazo. Ya no es tan a lo loco como antes, como si vamos a Europa y lo pasamos a la raja, pero no generamos ningún impacto real. Sí aprendimos mucho, y todo lo que era, pero ahora hay que dar pasos más inteligentes.

R: El impacto real de la gira a Europa se dio cuando volvimos a Chile. Nos llamaban para la Fonda Permanente, por ejemplo.

D: Sí sacamos material relevante. Cantamos detrás de la Sagrada Familia, en Barcelona. Hicimos un videoclip en Berlín con The Open Stage, un canal súper importante allá. Ese tipo de cosas sí sumaron. Pero en cuanto a industria como tal no fue mucho más, pero cuando llegamos se nos abrieron las puertas.

S: ¡Tocar para 24 mil personas! Nos invitan además a la gira de la Teletón. También en el festival la Llama, en el Movistar Arena, con Damas Gratis y Los Pericos. Increíble, también en el Caupolicán con Rawayana.

R: Nos invitaron a un festival muy grande en el Parque Quinta Normal, el Vívela. Estaba el escenario gigante, donde habían dos, y había otro no tan gigante que estaba en otro lado. A la misma hora que tocábamos estaba La Mosca Tsé-Tsé en el más grande, y aún así logramos llenar.

Han tocado en lugares masivos. Pero nunca en la Quinta Vergara. Imagino que será un desafío distinto más allá de la cantidad de público: una competencia, es finalmente “un show televisivo”, las coreografías.

J: Ha sido realmente un deporte de alto rendimiento. Desde que supimos la noticia, una vocecilla dijo “este es el mejor momento para esto”. Cuando sucedió lo de la postulación todos empezamos a calentar motores, y tras la noticia todo lo que había que tener en consideración estaba más o menos claro.

Fuimos pasito a pasito trabajando cada arista del festival. Es primera vez que trabajamos a nivel escénico, nunca habíamos estado con bailarines. Habíamos llegado súper confiados de nuestro show, porque donde nos sentimos más cómodos justamente es el escenario. Pero este es muy distinto, porque no estamos solo los cuatro en este caso, estamos con los bailarines, la orquesta sonando detrás y el público muy pendiente de lo que esté haciendo Chile.

D: Es un escenario masivo, pero que no tienes distancia. La fila del jurado está al lado. Es una mezcla que nunca se nos había dado.

R: Yo creo que somos una banda que nos tiene muy bien el tener la gente cerca. De las mejores fechas que hemos tenido es cuando están cerca. De repente están tan lejos y se pierde la conexión. 

D: Cuando nos mandaron la coreografía no teníamos referencia en el espacio, entonces nunca preparamos mucho un planteamiento escénico con los bailarines. Llegamos a Mega, al primer ensayo de la puesta en escena y todo bien. Pero empezamos a ver a los demás y vimos que estábamos a años luz de la competencia. Tuvimos que hacer un guion de movimiento bacán y después del ensayo nos vinimos al hotel donde había un espacio para perfeccionarlo.

J: Por eso comentaba lo del deporte de alto rendimiento. No se imaginan todo el trabajo que hay detrás de un show, para una presentación de 3 minutos. Es impresionante.

D: Con el nivel te dan ganas de tocar ojalá todo tu repertorio. La banda del festival es increíble. Con varios de ellos hemos trabajado en grabaciones, pero es muy distinto que te graben y que quede exquisito, a tocar con ellos arriba. Es como que estar en Super Saiyajin 4.

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