Imágenes tomadas de Instagran: @perezbozo y @barporfirio
En estos últimos años, cuando se quiere que un evento en particular sea inolvidable, se piensa en la persona encargada de armar la fiesta. En varios de alto nivel, como los Juegos Panamericanos, los Premios Pulsar o en Miss Universo, el que está bajo una tenue luz luciéndose es Bruno Borlone.
Este DJ nacional, conocido por muchos por ser el dueño de muchas noches en locales como El Tunel y El Clan, es uno de los más reconocidos del último tiempo gracias a su capacidad de mezclar Emmanuel, Los Prisioneros, Bee Gees y al Pollo Fuentes en tres minutos. Con esas credenciales, llegará con lo suyo hasta el espacio electro del Lollapalooza Chile 2026.
¿Cómo viene la mano para este show y cuáles son sus próximos movimientos? Lo conversamos con él, mientras ajustaba detalles para su nuevo lanzamiento, un EP romanticón para el 14F llamado Love Songs Vol.1 que sale por estos días.

—¿No es tu primera vez en Lollapalooza, no?
Así como en Lollapalooza, no. El 2011 estuve con un grupo que se llamaba Mawashi, y estos últimos cuatro años he estado tocando en el lounge de Mistral; entonces, como que igual he estado, pero no en el cartel.
—Sí, con Mawashi yo alcancé a verlos. Tenían unos buenos remixes…
Sí po, en esa época nos fue súper. Tuvimos harta exposición, tocamos harto, pero lamentablemente… no sé si tuvimos la mala suerte o la suerte de que justo la música electrónica en ese tiempo, como el EDM, se puso de moda y como que eso nos mató un poco la magia, ¿cachái? Nuestro rollo era más rockero, más alternativo, y de repente nos vimos involucrados en una escena que na’ que ver.
—¿Cómo es para ti ahora ser parte de Lollapalooza, ahora que estás como un DJ consolidado en el panorama local?
Es bacán, porque finalmente es como el reflejo de lo que he venido haciendo, manteniendo una línea. El tiempo igual pasa, entonces ya te dái’ cuenta de que llevo hartos años. Hay que aprovechar la oportunidad nomás, como un nuevo desafío y dar un upgrade a mis presentaciones, porque esto ya no es solamente ir a poner música a una fiesta. Ahora estoy preparando un show como de festival. Me pone súper contento tener la oportunidad de darle un salto a mi carrera.
—¿Sientes que hubo algún hito en particular que te llevó un escalón más arriba en popularidad, o en que te llamaran a más eventos, en estos años?
Mira, lo separo en dos hitos o dos momentos. Uno, frente a la gente o a los “fans”, o a los que les gusta esa música, fue cuando empecé a subir las cosas a Spotify. En ese momento sentí que la gente común y corriente, más allá de los DJs o de mis colegas, me empezaron a conocer.
El otro hito importante —que lo vi ya a un nivel donde te conoce gente que no tendría por qué conocerte— fue la exposición con Miss Universo y en los Juegos Panamericanos. Tuve harta exposición en la tele, y siento que es súper raro lo que pasa con eso. Te empieza a ubicar gente que no tenía idea; mi vecino que no cachaba nada o gente “X” te empieza a reconocer, y eso también lo he notado este último tiempo.
—Hablemos de tu especialidad, porque en el último tiempo te he visto mezclando clásicos de la música chilena con hits del funk.
Hay una cosa que me gusta cuando estoy tocando es hacer que la gente tenga memoria emotiva. Sacarle esa memoria de adentro en un lugar donde no tendrían por qué. Que estés bailando y, de repente, sin darte cuenta, estés bailando Los Jaivas o cosas latinoamericanas, Charly García, Juan Luis Guerra… cosas que, finalmente, en el mood en que me muevo, no suelen aparecer en la fiesta para escucharlas en el carrete. Me gusta pescar cosas que la gente ya tiene dentro de la cabeza y mostrárselas de otra manera.
—En ese tipo de búsqueda, ¿cuáles han sido los desafíos más grandes? Como canciones que son difíciles de mezclar o más “raras”.
He tenido varios desafíos. Por pega, entre comillas, me ha tocado remixear lo que te imaginís, ¿cachái? Pero a mí, dentro de lo que yo hago, me tomó mucho tiempo sacarle el rollo a Juan Luis Guerra. Mi mujer siempre me decía: “hazte un tema de Juan Luis Guerra”. A mí me gusta lo que hace él, pero llevarlo a lo mío me costó. Un día desperté como iluminado, hice uno y ¡pah!… a las dos semanas estaba tocando en República Dominicana gracias a ese remix. Pero me costó un par de años iluminarme para poder sacarme esa espina.
—¿Cómo ha sido el camino para subir tus remixes a Spotify?
Todo empezó porque mis primeros remixes no los subí yo; me escribió un sello italiano (o un sello entre comillas) de música electrónica. Ahí dije: “si estos huevones pueden subirlo, ¿por qué no lo intento yo nomás?”. Y ahí empecé. Me imagino que en ese tiempo todavía no aparecía ese filtro que hay ahora, que cada vez es más duro y te cachan todo. De repente se hacía viral uno y me lo bajaba la plataforma. Pero eso ya me dio la vitrina para que los artistas me conocieran.
Finalmente, si no hubiera hecho ese trabajo “a la mala”, no hubiera logrado llegar a donde estoy ahora, que ya puedo sacar temas oficiales. Estoy en pleno proceso de legalizar las versiones que estaban ilegales; como los artistas ya me conocen, puedo hacerlas oficiales.

—¿Y has pensado en sacar algún disco con tus remixes?
Sí, estoy sacando material. De hecho, ahora para el Día de los Enamorados voy a sacar un EP de tres canciones que se llama Love Songs Vol. 1, con baladas que tenía ahí y que se salen un poco de lo que hago yo; encontré que era la fecha ideal para lanzarlo. Pero este año pretendo lanzar un disco original y también seguir sacando remixes oficiales. No voy a parar de hacer remixes, pero también estoy enfocado en mi propia música.
—Claro, también estás haciendo cosas con artistas chilenos, como los Hermanos Ilabaca, con los que se han presentado juntos.
Es súper entretenido. Como parte de mi pega siempre tengo que interactuar en las fiestas con cantantes o invitados, y ahora hacerlo oficial con los Hermanos Ilabaca —que hicimos un show entero juntos— es la raja. También con C-Funk, con Los Tetas, con harta gente con la que tengo relación desde siempre. Yo vengo del lado de las bandas, de los músicos, más que de los DJs de club; esa relación con los músicos la tengo hace rato.
—¿Y en un futuro planteas hacer un show que incluya a más gente?
Sí, total. Tengo un proyecto, un sueño, que es tener un formato orgánico. Una vez lo probamos con Los Tetas y funcionó la raja. Hicimos un par de temas en vivo e increíble; ahí quedé con la espina y estoy trabajando en eso.
—¿Cómo estás planteando este show en Lollapalooza?
Va a ser en el Movistar Arena, tratando de mantener mi esencia. En verdad, casi nadie se sale mucho de la fórmula de DJ de festival, ¿cachái? Yo voy a tratar de hacer algo distinto, mostrar más lo que hago yo, tirar siempre códigos modernos para que la gente entienda lo que estoy haciendo, pero con mi estilo. Como lo que siempre he hecho, pero ya enfocado en un show, porque es cortito (son como 45 minutos) y uno está acostumbrado a tocar 2 o 3 horas. Será cosa de reducir eso y adornarlo para que se note que es un espectáculo, más que un DJ solo mezclando.