Claudio Valenzuela y el regreso a su faceta solista: “No tengo tiempo para estar quieto”

En octubre pasado, un emocionado Claudio Valenzuela estalla en lágrimas tras el último show de Lucybell en el Movistar Arena. En poco más de un mes, ya se presentaba con su material solista, iniciando una gira que retomó durante febrero.

Su espíritu incansable, justificado según él por su hiperactividad, lo ha llevado a retomar esta etapa en la que tiene cuatro discos, con un quinto en camino y con dos singles: “Seré lo que Quiera” y “Mi Montaña”, a estrenarse este viernes.

Así, Claudio Valenzuela se prepara para un par de meses tan intensos como su 2025. Celebrar el amor en la Blondie, su regreso a Lollapalooza (se presentará el domingo 15 de marzo) y al REC son los objetivos que tiene en la mira.


Llegaste hace algunos días a Chile y ya realizaste un show. ¿Cómo ha sido este regreso después de algunos meses fuera?

Después del último show de Lucybell, el 10 de octubre, estuve en gira  en noviembre y diciembre para presentar el primer single, “Seré lo que quiera“, de mi nuevo disco solista . Ahora llegué hace menos de una semana y ya hice un show, en Pucón, que estuvo increíble.

Es una época de rearmarse, de reempezar, de construir un equipo nuevo que es maravilloso. Se vienen muchas cosas: un nuevo single, una gira, tocar en Blondie por primera vez como solista, Lollapalooza, REC.

Es un momento bien interesante, y yo me preparo haciendo lo que sé hacer, que es hacer música. Yo me preparo con tiempo. No sé quedarme quieto, es un problema de hiperactividad, quizás (risas). Es una época muy especial, a nivel personal también. Es cambiar el paradigma, lo cual es interesante para mí.

Tras el cierre de Lucybell dijiste que lo primero que harías sería dormir, y después seguir moviéndote. Y así fue. ¿Cómo enfrentas esta nueva etapa solista?

Tiene que ver con dedicación. Mi carrera solista siempre fue paralela a Lucybell, que era la prioridad absoluta. Los últimos dos años estuve completamente enfocado en ese cierre. Pero esto era algo natural para mí: estar preparado con canciones, con un equipo armado incluso antes de que terminara Lucybell.

Volví a tocar con el trío con el que trabajé durante años, armamos repertorio, canciones nuevas, setlists con canciones de Lucybell también.

No hay tiempo para el duelo. Nunca nos detuvimos realmente como banda. Es algo que funciona de forma natural. Yo no puedo parar, no quiero detenerme. Me encanta lo que hago y hoy lo vivo con mucha felicidad y luminosidad, algo que creo que la gente también percibe.

Esa luminosidad se siente en las canciones nuevas. Viene “Mi Montaña”. ¿Qué representa esa imagen para ti?

Muchas veces me doy cuenta de lo que estoy diciendo después de escribirlo, y me sorprende un poco. “Seré lo que quiera” es casi un statement: avanzar siendo quien soy, sin pedir permiso. Mi Montaña” va por un lado similar, pero desde la calma. Es encontrar un lugar donde puedes quedarte tranquilo después de correr tanto. La montaña es Chile. Cada vez que llego y veo la cordillera desde la ventana del avión, sé que estoy en casa. Tiene que ver con arraigo, con sentirse seguro.

Actualmente vives en Estados Unidos, en Idaho. ¿Está presente la nostalgia?

Es un lugar bien extremo, de temperaturas de casi -17°C en invierno. Mucho bosque, muchos lagos, mucho animal salvaje. Hay una sensación de aislamiento, sin quererlo, de alguna forma te marca. Yo vivo ahí porque está mi hijo, esa es la razón principal. Tengo mi estudio en casa y ahí grabo todo. Esa soledad también me sirve mucho para trabajar, para enfocarme y crear.

Tu trabajo solista suele estar completamente bajo tu control: composición, producción, mezcla. ¿Qué te permite esa libertad creativa?

Todos mis discos solistas tienen esa senscación de que estoy haciendo lo que me da la gana. Si quiero cambiar una canción, llevarla a otro lado, sacarle instrumentos o experimentar, lo hago. Tengo esa libertad total.

Soy ingeniero en sonido, productor, manejo mi estudio y me encanta experimentar, conectar cosas que no deberían conectarse. Eso en una banda es distinto: ahí eres una parte de un todo, hay que escuchar, negociar. Acá discuto conmigo mismo, con discusiones a veces más largas, pero son necesarias. Sí tengo mucha más claridad del camino que quiero seguir. Es un trabajo distinto, más directo. Acá soy yo, y se transmite de una forma diferente.

Desde fuera se ve una escena chilena muy activa, especialmente en el rock y las guitarras. ¿Cómo la percibes tú?

Estoy muy contento. Hay bandas que están sonando increíbles: Anttonias, Hesse Kassel, Candelabro, entre muchas otras. Hay chicos jóvenes haciendo rock con una propuesta fresca, diferente y con una puesta en escena interesante.

No descarto nada de lo que pasa con la música urbana, que también está evolucionando mucho. Lo que pasa con Princesa Alba, y su otra banda Niebla Niebla. Me encanta que haya una generación de chicos jugando con la guitarra y distorsionándola. Que estas bandas estén en festivales es vital. Como músicos con trayectoria, tenemos la responsabilidad de nombrarlos, visibilizarlos e invitar a escuchar.

Lucybell siempre ha sido asociada a canciones sobre el amor. En un contexto de hiperconectividad e inteligencia artificial, ¿sientes que las relaciones afectivas han cambiado?

Estamos en un punto de inflexión. Me impacta ver cómo existen parejas artificiales, completamente programables. Es una fantasía super real, y te habla. Creo que ahí hay un problema fuerte. Las relaciones reales de pareja son acuerdos, compromisos, entrega mutua. No funcionan desde el control, porque eso es tóxico.

Estamos muy conectados, pero muy solos. Cada vez cuesta más conocer gente. Creemos que conocemos gente, pero no es lo mismo. Es otro objetivo. Cuando encuentras una conexión real, con alguien especial, eso no se reemplaza. Es como la música en vivo: no importa cuán perfecto sea el audio, no es lo mismo que estar ahí.

Para cerrar, ¿qué podemos esperar de tu show en Lollapalooza?

Un show potente. Ya con dos singles sonando, canciones nuevas y también temas históricos, reinterpretados, incluso en formatos más íntimos. Me gusta jugar con las versiones, acercarme a la gente. Pero sigue siendo un show de rock. Y en el Parque O’Higgins, que eso es muy bueno (risas).

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