Emiliano Aguayo, a 20 años del libro “Maldito Sudaca”: “Hoy todas las editoriales quieren sacar un texto sobre Jorge González”

Hace dos décadas, llegaba a librerías bajo etiqueta Ril Editores “Maldito sudaca: Conversaciones con Jorge González”, un extenso texto que publicó en esos días de 2005 un joven periodista llamado Emiliano Aguayo.

Desde ese día, ese tomo de color rojizo se convirtió en un pilar esencial para conocer más sobre el líder de Los Prisioneros, tanto por su pensamiento socialpolítico como por su postura frente a muchos asuntos como el rock, el pop, la fama, las drogas, la prensa o el folclore.

Esa transcripción de una serie de conversaciones que se llevaron a cabo en tiempos en que Los Prisioneros seguían en ruta con el disco Manzana es hoy uno de las publicaciones más citadas cuando se trata de hablar de González, una de las leyendas de la música chilena. Por esto, conversamos con su autor, quien recuerda un poco cómo fue la génesis de este libro y también sobre Las Voces de los ’80 Vol.2, su más reciente libro en el que revisa de primera fuente la historia de una serie de bandas de rock y pop chileno surgidas en la década de los ’80 y que, por diversas situaciones, siguen siendo como un secreto apreciado por unos pocos, como Doctor No, Contagio, Holocausto y Plástico. 

Emiliano Aguayo junto a Jorge González

¿Cómo ves que ha envejecido “Maldito Sudaca”, a 20 años de su lanzamiento?

Vendrá de muy cerca la recomendación, pero creo que muy bien. No hay ningún libro, salvo la autobiografía del propio músico, que exponga en tantas páginas el pensamiento social, político y musical de Jorge González. El otro es “Independencia Cultural”, la segunda parte de “Maldito Sudaca”, por supuesto. Creo que solo la introducción de “Maldito Sudaca” dice todo lo que se ha reescrito estos último 20 años sobre él. Allí ya está todo el análisis posterior que parece nuevo solo porque sale recién.

¿Recuerdas cómo fue recibido en ese tiempo?

Bien recibido por los seguidores del músico y por gran parte de los medios, aunque para algunos era muy fuerte la principal tesis de este libro, que Jorge González estaba a la altura de Violeta Parra y Víctor Jara. Eso les pareció una herejía a muchos, porque no estaba muerto, y hoy es una verdad repetida por varios. Es más, hasta esos días, la figura de Jorge González era resistida por algunos medios y hasta editoriales, mientras hoy todas quieren sacar un texto sobre él. Recuerdo que la revista Rolling Stone, por ejemplo, apenas le dio un tercio de página y, más encima, compartida con un libro sobre Luis Dimas, a quien respeto, pero que desapareció rápidamente de las librerías. Había ninguneo a la figura de González y, más encima, yo no era del grupito de periodistas del Liguria. Todavía.

Imágen de archivo del día del lanzamiento de “Maldito Sudaca”, en la recordada sucursal de Feria del Disco en Paseo Ahumada.

Para hablar un poco de historia, ¿cómo nació la idea de hacer este libro?

Yo antes había recopilado entrevistas de Jorge González en los medios y había construido un texto de más de 200 páginas, lo que regalé como ebook en internet. Ese texto lo imprimí, anillé y se lo hice llegar a Carlos Fonseca, solicitándole una entrevista con González, la que pude hacer recién al año siguiente. Yo la pedí el 2003, pero vino la despedida de un integrante de la banda y eso retardó ese primer encuentro. Yo quería hacer un libro sobre Jorge, con relatos de personas que lo conocieran, como Vicente Ruiz o Atom Heart (que viene en la parte final de “Maldito Sudaca).

En esos días, ¿cómo lograste llegar a Jorge para hacerlo?

Carlos Fonseca me dio el pase. Fui a la casa del Cajón del Maipo, donde Jorge se había construido una “excentricidad”, como le llamó un periodista en un diario al estudio de grabación que, siendo músico, era lo más normal del mundo, ¿no? Pero, eran días en que la prensa tenía otros códigos u otro poder.

¿Cómo fue el método que hicieron y cuánto tiempo fueron esas conversaciones?

Fueron varias sesiones de un cuestionario que yo llevaba muy claro, y donde sumamos unas 15 horas de grabación. En general, la gente entrevistaba a Jorge González por unos minutos o una hora, si es que había buena onda. Hasta hoy.

Parte de esas entrevistas salieron en el Podcast de Podium Podcast, “Necesito poder respirar”. ¿Algún día planeas sacarlas a la luz?

Cuñas que se aprovecharon muy bien. Desconfiaba mucho de alguien externo para usar esas cintas y con Podium no fue la excepción. Menos mal que la tesis de ese podcast es muy similar a la “Maldito Sudaca”, porque a ratos algunos se quedaron pegados en Jorge del Pateando Piedras y nunca hablaron del músico mucho más versátil que es. Me gustaría una colección de casete con esas conversaciones. Sería bonito. La lata es que toda la magia de esos formatos desaparece al día siguiente publicada en alguna red social. Hoy la magia se termina muy rápido, no sé si vale la pena.

En simultáneo a este aniversario, en este año lanzaste la segunda parte de “Las Voces de los 80”. ¿Cómo ha sido esta experiencia?

Increíble. Yo tengo gran respeto por los libros, no soy de sacar de todos los temas ni menos cada 8 meses. Nadie me apura, trabajo calladito y con mucho respeto por todos los músicos. Este es el libro menos comercial, quizás, porque son bandas que no muchos recuerdan, pero esa es la gracia de publicar para mí, no seguir la tendencia, sino que iniciarla, como se inició con “Maldito Sudaca” o el mismo tributo a esa bandas pop-rock con la primera entrega de “Las Voces de los ‘80”.

¿Cómo ha sido ver que muchas personas se han reencontrado con las bandas más subterráneas del rock chileno, tras lanzar “Las Voces…Vol.2?

Ojo que no fue muy diferente con la primera entrega. Había varias bandas que no estaban juntas cuando salió, en 2012. Luego del libro vino la Cumbre en el Movistar y varias siguieron girando desde allí. Para mí, es el sueño del pibe, aportar a que la música chilena, que me gustó siempre, siga sonando. Hace unos días, Cinema celebró 40 años en el Amanda, con formación original de sus 5 integrantes y Álvaro Scaramelli lo reconoció sobre el escenario. Creo que son tiempos en que nos tiramos flores entre chilenos, y es bonito, porque sí hubo un tiempo en que la cosa era la revés. Si no, vemos cómo era el trato de los medios hacia González, como eso de la excentricidad porque se armó un estudio de grabación.

En lo personal, ¿qué libros te han gustado sobre música que se han hecho en Chile en los últimos años?

Te voy a nombrar algunos más viejos, porque soy jurado en Premios Pulsar y puedo nombrar alguno que esté en una próxima postulación. Pero, “Canción valiente” de Marisol García; “200 discos de rock chileno” de varios autores como Cristofer Rodríguez y César Tudela, y una biografía de Quelentaro, que tenía hasta olor a humo.

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