Justo antes de sentarme con Drefquila para conversar sobre su nuevo disco, “Después Del Sol”, me recuerda una de sus primeras entrevistas importantes.
“Creo que fue con El Mercurio hermano”, donde la frase que abrió su debut en la prensa tradicional, fue “envuelto en una nube marihuana, Claudio “Drefquila” Montaño, nos recibe en su estudio, mientras prende otro cigarrillo”.
Dref se echa a reír, un poco de vergüenza, por estar fumándose algo mientras enfrentaba un momento mediático importante en el comienzo de su carrera, y un poco por lo absurdo, que el periodista de ese entonces lo expuso de una, aunque él dice que se lo merecía de cierta manera.
Con esa anécdota en mano, rompimos rápidamente el hielo, y Claudio demostró con pocas palabras que sus años de trote no han sido en vano. Que el crecimiento sí ha significado algo, hay un aprendizaje activo y consciente, y que tiene un pie bien puesto en su pasado, y otro en el futuro, como debe ser.

¿Desde hace cuánto que estás trabajando en “Después Del Sol”?
Siento que siempre estoy trabajando en un álbum. Nunca sé cuándo lo empiezo y cuándo realmente lo termino. Lo termino cuando lo entrego y se sube a Spotify, pero también ahí se entrega la música. Después sigues trabajando el álbum, el marketing y esas cosas.
Creo que cuando viajo estoy siempre creando música, y el disco se fue creando un poco solo. Primero llega la idea de hacer el álbum y después con experiencia, con viajes, con grabaciones, con vivencias, se va rellenando solo. Entonces, siento que llevo como un año en ese proceso de recopilar ideas. Post “Los Sentimientos de un Robot”, que fue como en mayo del 2024 hasta ahora que salió, claro, como un año y varios meses recopilando data.
Se nota que a ti te interesa esa otra dimensión no musical de los lanzamientos. Darle una vuelta, innovar en cómo mostrárselo a la gente. Esa parte, ¿aparece antes de hacer un disco, durante, o cuando ya está listo?
Generalmente yo lo que hago es como separar los procesos comerciales de los procesos creativos. Lo que me interesa primeramente es crear una obra lo suficientemente emocionante para mí y para el equipo, pero en primera instancia para mí. Cuando eso ya está creado, cuando ya cumple con esa función primitiva de parar los pelos, recién ahí pienso en los términos comerciales. Si no, se ensucia.
Lo que estai’ haciendo es entrar al mundo de las ideas, que no es tangible. Entrar y salir con algo que no existía. Si en ese proceso le metes números, métricas, que el KPI, el presupuesto y la hueá, se te ensucia.
Siempre es una y después la otra. Esa otra en este álbum tampoco fue tanto, no le metí mucho marketing.
Mucho menos que el anterior.
Claro. El anterior era un statement de “Hey, me salí del sello, ahora estoy acá y puedo hacer esto independiente, tres veces más grande”. Este álbum no fue eso, fue para adentro, para mí, fue de reflexión, de sentir qué sonido quería buscar, a qué cosa quería llegar, qué tanto quería abrirme.

Me sorprende ver a alguien que tiene tan claras las distintas etapas del proceso para el álbum. Que no ensucias como dices tú, la parte creativa con lo otro, que es más logístico a veces, o que requiere de otros modos de pensamiento. Acá el fin último (creo yo), es el disco, que es algo netamente musical.
Al final es todo sobre la música y en este álbum quise mostrar eso. La carátula va a ser un disco vacío, el outfit va a ser blanco y no va a haber marketing, más que la misma canción, que es su propio marketing. La misma canción es la que segmenta al público que la escucha. Ella elige a dónde quiere llegar, ¿cachai’?
Entonces el disco, como lo he dicho antes, es una habitación blanca para descansar de todo el ruido. Y al mismo tiempo, para muchos, es una pared blanca en la que la primera escucha te incomoda un poco. Es una pared blanca con la que chocas y te obliga a mirarte a ti mismo.
Es una pared en la que quitas todos los adornos para que cuando llegues al álbum, no se trate tanto de Drefquila, y se trate más sobre ti mismo, y digas “mierda, esto también me ha pasado, también lo he sentido”. Y de ahí viene el cover art con la transparencia, con el vacío que viene después del sol, después del flash, después de todo eso.
Este es tu disco número 13.
Que es mi número de la suerte.
¿Crees que este es tu disco de la suerte?
Yo siento que más que de la suerte debe ser mi disco blanco.
El blanco lo uso en este disco porque es el sinónimo de un nuevo inicio. Es el sinónimo del papel. El papel es blanco, y el papel es el inicio de las mejores obras, las mejores arquitecturas, las mejores cartas de amor, las mejores canciones.
Yo siento que el blanco representa un poco lo que significa este álbum. Es un nuevo comenzar. El anterior era más “siente todo como quieras, como si fuera por primera vez”, lleno de colores. Este es como, hueón, puedes partir de nuevo cuando quieras. Siempre puedes volver al blanco y construir desde ahí.
Siempre he pensado que los artistas no van necesariamente creciendo o mejorando a medida que avanzan. A veces es más como una onda o una ola, que van subiendo y bajando, y en ese sentido, a veces hacen algunos discos de consagración, y otros más de transición. Este disco, ¿cuál tipo de disco sería?
Siento que todos mis discos son transición, y eso lo hace lindo. Jamás he sentido una consagración realmente con ninguno de los discos.
¿Con ninguno?
Lo que busco a lo mejor no es la consagración, quizás tiene que ver con eso. Quizás no es el final del viaje consagrarme con este proyecto.
Lo único que estoy haciendo en todos los proyectos es ponerme a prueba a mí mismo, limitarme, llevarme al lado incómodo, empujarme a los lados que nunca he estado, empujarme a escribir cosas que no he escrito. Empujarme a probar colores que nunca me puse, hacer cover arts que jamás habría hecho hace uno, dos o tres años.
Para mí todos mis discos son transición en el fondo. Ya la gente puede decidir si me consagro uno o no. Por mi lado, siento que no te podría decir que si tengo un disco de consagración o de transición. Vivo en transición creo yo.
Tu ya has metido las patas varias veces en sonidos fuera de lo urbano, y con temas que destacan mucho. ¿Has considerado hacer algún disco que sea 0% urbano?
Maravilloso. En este disco intenté hacerlo un poco, pero claro, tiene rap, tiene “Lokoyo” que es un dancehall. Pero la verdad, mi sueño es tener una banda. Una banda de funk psicodélico. Algo corte Lil Yachty quizás, con ese disco que sacó.
El “Let’s Start Here”.
Ese mismo. Algo flow Thundercat, todas esas mierdas. Para mí, cuando logre a nivel empresarial, fuera de la música, lograr una estabilidad financiera, voy a hacer que la música sea el hobby nuevamente, y lo que haría sería ese disco.
¿Y todavía no logras esa estabilidad? Uno pensaría que después de tantos años, con trece discos al hombro, ya tendrías esa estabilidad.
Sí, es que mira, siento que ahí hay que separar al artista del negocio. A nivel artístico creo que realmente estoy en mi máximo nivel, siento que estoy a tope. Cada vez que entro al estudio ahora, estoy saliendo con cosas que nunca había hecho y estoy casi que con un superpoder hermoso.
Pero a nivel empresarial y negocio, ni cagando sé lo que sabe alguien que lleva 20 años solo en la industria. No sé todo lo legal, no sé todo el aspecto de las finanzas, y puedo mejorar mucho, mucho en ese aspecto. Siento que para lograr estabilidad, primero hay que tener esa humildad de decir “estoy haciendo plata pero no soy millonario”. Estoy haciendo plata pero no puedo dejar de trabajar.
También, ser más compasivo. Decir “hermano, tengo 27, está todo bien. Tranquilo”. Puedo pagar mis cuentas, tengo mi perrito, puedo vivir de esto, genial. Hoy en día todos sufrimos de una ansiedad tan fuerte y una comparación con el otro que te obliga a hacer todo ahora ya, y nos borra el pensamiento a largo plazo, que yo creo que es lo que realmente alguien debería pensar. La vida no son solo carpe diem, vive el presente y esas cosas. Yo soy muy de eso porque soy un hippie, pero también pienso en las otras cosas.
Volviendo a lo más musical, ¿cuáles fueron tus colaboraciones favoritas del disco?
Son tres colaboraciones solamente, que eso también es bien particular. Primero, “Misionar” con Kid Voodoo y Pablo Chill-E, que es icónico poder grabar con Pablo, y ya era algo que estaban pidiendo hace mucho. Y sumar a Kid Voodoo, que es como el nuevo rey de todo esto, para mí es increíble, hermano. Un honor colaborar con ellos dos.
Siento que “Misionar”, si bien salió hace meses, yo la sigo sintiendo fresca, sigo creyendo que hay un montón de público afuera, que merece escucharla y descubrirla.
Es que subiste hartos adelantos igual.
Es que estaba con una mentalidad súper de TikTok.
¿Te ha servido?, ¿te ha costado? Siento que a ti igual te gusta esa parte.
Me sale muy bien. Se me da súper bacán hacer ese contenido, se me ocurren muchas ideas, me es fácil hablar a la cámara. Pero a veces también hay que estar bien fuerte de salud mental para estar expuesto en todo momento, subiendo siete videos diarios. Uno, para poder crear esa cantidad de contenido sin cómo morir en el intento, y dos, para estar todo el rato expuesto por diferentes cosas, no sé.
Es bien loco el tema. Es como esos memes de “imagina pedirle a Basquiat que haga TikToks para financiar su arte”.
Sí, pero siento que TikTok es una herramienta increíble, y que todas las cosas tienen un lado A y un lado B, y ahí uno ve qué tan dispuesto estás. Son herramientas que son un “a través”, no una finalidad. No hay que volverse loco tampoco.
Yo ahora estoy como en un mindset de conectar con la gente a través de mi historia, de mi experiencia, de mi música, de mis versos, de la manera en la que pienso, a través de lo que soy. Conectar con alguien más que ser yo mismo, y ver si en el camino conecto con alguien más que conecte con eso que yo ya soy. Tampoco pretendo ser algo más.
¿Qué es lo que viene después de “Después Del Sol”? ¿Cuál es la agenda de Drefquila en el futuro?
Quiero seguir sacando mucha música, creo que estoy en un momento de mucha inspiración. Hace mucho tiempo que no me sentía tan monstruoso en el estudio a nivel creativo. También siento que se me ocurren muchas cosas de muchas áreas posibles. Me encantaría hacer una liga de básquetbol, me encantaría escribir un libro para ayudar a los nuevos artistas a tener un puntapié inicial, no porque yo sepa todo, si no porque estuve ahí.
Seguir haciendo discos, seguir haciendo música, colaborar, viajar. Estoy trabajando en el documental del álbum, en el cómic del álbum.
Que entretenido.
Muy entretenido po’. Ahora lo lo que se viene es seguir manteniendo al niño interior despierto, seguir pidiéndole cosas y ver que sale de ahí. Mi misión es hacer las cosas favoritas de mi versión de 13 años, ser el artista favorito que me hubiera gustado tener a los 13 años.