Hyde es uno de los nombres más importantes de la escena musical japonesa, un ícono por donde se le mire, con 30 años de carrera a sus espaldas, que ha logrado consolidar su carrera en varios frentes, tanto como miembro de L’Arc-en-Ciel y VAMPS, como en su proyecto solista, con un éxito mundial.
El 5 de septiembre hizo su primer Caupolicán como solista, el cual tuvo un sold out total. Fue parte de la gira INSIDE, su más reciente lanzamiento. Previamente ya había visitado dos veces Chile con VAMPS.
En la antesala de su show, conversamos con HYDE, dueño de una de las voces más reconocibles del J-rock. Hablamos sobre sus pasos previos por Chile, su conexión con el país, y el impacto de la música japonesa por este lado del mundo, y más.
Gran parte de la inspiración para el álbum Inside se dio durante la pandemia, lo que además hizo que grabara en Japón y no en Estados Unidos. ¿Qué tanto cree que cambió el proyecto debido a eso? ¿Abrió un espacio nuevo para su proceso creativo?
La inspiración de Inside surgió durante la pandemia, lo que cambió el rumbo del proyecto. Eso me llevó a desarrollar algo nuevo, incluso al punto de tener que cambiar de lugar de grabación de manera repentina. Entendí que ese cambio de entorno transformó también el proceso creativo. Justo mientras componía, ocurrió la pandemia. Yo vivía en Estados Unidos, pero decidí volver a Japón y trabajar solo con el equipo japonés. Sentí que así podría crear algo más personal, de acuerdo a mis propios gustos. Haber regresado y trabajar con un equipo japonés me permitió acercarme más a mi gente.
Respecto a la gira de INSIDE, ¿hay algo especial a lo que prestas atención para animar los conciertos?
Sí, pienso siempre en el entretenimiento: me gusta que pasen cosas inesperadas, casi con un aire de circo. Mientras que muchas bandas japonesas suelen proyectar una imagen de banda “cool”, en mis conciertos busco un show con elementos sorprendentes, un espectáculo más completo.
Se sabe que eres un gran letrista, aunque muchos fans extranjeros —sobre todo en América Latina— no entienden las letras al escuchar por primera vez. Sin embargo, conectan con lo que transmites. ¿Qué significa para ti lograr eso?
En realidad, soy yo quien se sorprende. La primera vez que vine a Chile fue hace 16 años, y la bienvenida fue increíble. Aunque mi actividad artística ha sido más lenta últimamente, la gente sigue esperándome, y eso me parece un misterio maravilloso. Fue una recepción muy cálida y conmovedora.
Respecto a openings de anime donde has trabajado, ¿cuál es tu favorito y por qué?
He hecho varios, pero participar en Kimetsu no Yaiba fue algo muy especial. Es un fenómeno mundial, y formar parte de esa producción fue un gran logro. La popularidad de ese tema ha sido una gran carta de presentación también en mis conciertos. A lo largo de tu carrera has explorado muchos estilos.
¿Con cuál te identificas más hoy?
Antes pensaba que debía escoger un solo estilo. Ahora disfruto expresándome endistintos géneros. Ya no siento que haya límites, puedo hacer lo que quiera sin que nadie me critique por ello. Esa libertad es mi estado actual.
Hemos visto que haces covers de Linkin Park y My Chemical Romance. ¿Por qué esas bandas en particular?
Porque me gustan, y además son muy conocidas en Japón. Cuando las interpreto, el público se entusiasma mucho.
Tuviste una colaboración muy exitosa con My First Story, si pudieras colaborar con otro artista japonés, ¿con quién sería?
Quizás con LiSA. Es muy popular, especialmente gracias a Kimetsu, y creo que una colaboración con ella sería fantástica.
¿Qué bandas o artistas estás escuchando últimamente? ¿Hay alguna canción que le
gustaría recomendar a sus fans?
La verdad no conozco mucho las bandas de hoy en día, yo sigo escuchando Slipknot y bandas de ese estilo.
¿Cuál es tu relación con los fans y el impacto que tu música ha tenido en sus vidas?
Yo solo hago lo que me gusta, pero recibo muchos mensajes de fans que me dicen que mi música los ha salvado en momentos difíciles. Eso me sorprende y me hace darme cuenta de que lo que hago tiene un valor muy especial.
A día de hoy es muy habitual ver artistas japoneses venir a Chile, contando con un enorme apoyo. Con VAMPS en 2010, fuiste de los primeros en ese aspecto. ¿Cómo fue para ti en ese momento tener esa oportunidad? ¿Qué esperabas de esa experiencia?
La realidad es que cuando sucedió todo eso no sabía bien cómo era Chile, sabía que había muchas fans porque recibía muchas cartas; aún se usaba mucho el correo en ese tiempo ya que las redes sociales no estaban tan masificadas, pero no tenía una idea clara de lo que me esperaba. Con el equipo pensamos que era una buena idea captar ese momento, pero eso significaba traer mucha gente, era mucho gasto de dinero y si no iba bien, todo eso se iba a perder. De alguna forma fue una apuesta: decidimos arriesgarnos, traer a todo el staff desde Japón y grabar un DVD en vivo, y salió increíble. Vinieron personas de toda Sudamérica, y fue uno de los conciertos más emocionantes de mi carrera. Para mí Chile es un país que me genera mucha emoción.
Bajo la misma línea, ¿sientes que con VAMPS abrieron un camino para que los conciertos de bandas japonesas se dieran en Latinoamérica?
No sé si eso es algo que sucedió por mí, no me queda muy claro, pero si eso fuera así, realmente me hace sentir feliz.
¿Qué sensación te genera volver a cantar para ese público?
Mi postura para hacer las cosas siempre toma tiempo, en esta oportunidad estoy viniendo después de ocho años. La verdad es que sentía cierta inseguridad de si los fans estarían ahí esperando por mí, pero al venir me enteré que están agotadas las entradas, y siento
mucha emoción de que efectivamente estuvieron esperando. Entonces lo que deseo es hacer un concierto incluso más maravilloso que los anteriores, ya que tanto esperaron, puedan disfrutar mucho de este concierto.
¿Qué piensas de la conexión entre Japón, su música y América Latina?
Creo que el hecho de no ser un país angloparlante influye. La gente en América Latina y Europa suele estar más abierta a disfrutar música en otros idiomas. Y por supuesto, el poder del anime ha sido enorme en difundir nuestra cultura.
Has visitado varias viñas durante tu viaje a Chile. ¿Qué te ha parecido? ¿Hay algún lugar del país que te gustaría visitar?
Es invierno aquí, mientras que en Japón es verano. Me contaron que hay centros de esquí cerca y quiero ir. También visité Viña Concha y Toro, y de ahí surgió la colaboración con Casillero del Diablo.
¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con una marca chilena como Casillero del Diablo?
Yo ya conocía el vino y lo recomendaba en Japón, presumía que había conocido los viñedos. Luego me propusieron ser embajador, lo cual acepté encantado. En Japón es muy popular.
¿Qué objetivo te queda por cumplir en Latinoamérica?
Todavía no he podido tener una novia latinoamericana, tendré que buscar alguna chica linda para lograrlo (risas).
HYDE cumplió su palabra con un show vibrante en el Teatro Caupolicán, transformando aquel 5 de septiembre en una jornada imborrable para su fanaticada en suelo chileno.