El compañero de banco de la utopía: Angelo Pierattini en profundidad sobre su disco más personal

Decir que el álbum de un artista en particular es lo más personal que ha hecho puede parecer una obviedad. Pero, en el caso del nuevo álbum de Angelo Pierattini, esta sentencia es justa e inevitable.

Después de un trabajo que lo puso nuevamente en el ojo público con grandes canciones (Soy un Aprendiz, 2021), un EP de colaboraciones y un período de residencia en México, este músico chileno volcó sus alegrías, rabias y tristezas en un puñado de nueve piezas arrebatadoras y directas, con pocas metáforas de por medio, y un sonido que resume la amplia gama de influencias que lo llevaron a ser artista desde su infancia.

De la canción popular latinoamericana, las baladas italianas y boleros mexicanos, al rock instrumental y melódico de principios de los años ‘60 y su costado más duro de fines de esa década, en una mezcla donde los límites se disipan en cada acorde, junto con letras inspiradas en amores eternos y de juventud, amistades perdidas y la pérdida de su padre, entre otros tópicos.

En dos encuentros, Angelo explicó a LaRata.cl de muchas formas cuáles fueron las acciones que lo llevaron a este punto. La conversación daba para seguir por más de un brindis, pero aquí está el resultado.

-¿Por qué es un disco homónimo?

Este disco habla de hartas cosas, por eso finalmente lo bauticé con mi nombre. Habla de cosas muy personales, de procesos largos, que se han ido cuajando con el tiempo. “Soy como el compañero de banco de la utopía”, esa frase la escuché por ahí. 

Como digo en una canción: “No voy a cambiar”. Siento que mi relación con la vida y con las personas siempre va a ser la misma, independiente que me desilusione, o aunque tenga un diagnóstico del mundo medio catastrófico, siempre tengo una esperanza, una llama viva. Ese contraste me hace alargar ciertas agonías. 

-Hay dos canciones donde hay una mención clara sobre una amistad rota: “Fuiste un gran amigo” y “Chocó la micro”…

Nunca había hecho una canción tan explícita en este aspecto. Viví situaciones muy fuertes en ese sentido, gente con la que compartí hueás muy importantes (…) Las amistades no son para siempre, eso aprendí ya más viejo. Creo que dejé la adolescencia como a los 36 o 37 años y me ha costado harto tiempo cómo entender la vida adulta. 

-¿Eso te llevó a estas canciones?

Sí po. Mi proceso de composición no es desde la razón, siempre es intuitivo y son temas que aparecen, y cuando aparecen, yo los empiezo a desarrollar. No tengo un dominio del 100%, sino que, de alguna manera, se va manifestando lo que voy sintiendo musicalmente y en términos de letra. Por ejemplo, “Fuiste un gran amigo”, esa frase me apareció y dije “uh, brigido, estoy escribiendo esto”, como que llegó el momento de esto.
Este disco es bien explícito. El tema para mi viejo (“Papi”, track 5 del disco) también es un tema que lo escribí casi al unísono con la música. Son canciones que aparecieron casi simultánea la letra con la música, y del disco fueron quizás las más rápidas en salir. 

(Foto de Angelo junto a Cristóbal Briceño, con quien canta en el track 01, "No voy a cambiar")
(Foto de Angelo junto a Cristóbal Briceño, con quien canta en el track 01, “No voy a cambiar”)

-¿Te había pasado vivir esa experiencia, de hacer una canción que te saliera del alma de principio a fin, como te ocurrió con “Papi”?  

Solamente en un disco de Weichafe, una canción que se llama “Dios es solo para algunos”, que la letra incluso creo que la hice antes que la música. Cuando esa canción la escuchó mi vieja me dijo “oye, pero esa canción habla de mí, cuando yo era joven y me fui de la casa..” y fue muy loco. Son cosas que van sucediendo a medida que uno va haciendo canciones. 

-Es un disco bien conectado con lo familiar… 

Está una canción para mi esposa también, “Ay Morena”, está la del ex amigo… sí, es muy cercano, de mi círculo más cercano. 

-Para hacer “Papi”, me parece que nace de recordar una situación muy concreta… 

Yo fui la última persona que lo vió vivo. Siempre fui muy cercano a mi viejo y heredé de él la música. Él me enseñó la música y varias cosas más con respecto al mundo, como vivir a contrapelo del mundo, me enseñó el mundo de esa manera. Esta hueá utópica, él era muy así. 

Pero a la hora de su muerte, -o el proceso del muerte que el cáncer como que te lo anuncia-, lo tuve que vivir de una manera super pragmática, porque mi hermano vive afuera de Chile y somos dos nomas. Yo estaba con mi mamá y en el fondo estábamos los dos solos. Todas las cosas pragmáticas de la muerte las tuve que solucionar yo, todo, pero eso te toca nomás, uno no lo elige. Todo ese momento de dolor creo que lo viví tiempo después, y de esto, han pasado ya tres años, entonces siento que son cosas que recién voy decantando. 

-Uno de los temas más bellos del álbum es “La Fiesta”. ¿De qué habla esa canción?

En “La Fiesta” siento que hay una hueá media premonitoria, pero no sé de qué, la verdad. La imagen que se me vino a la cabeza fue como el final de Dead Man (película de Jim Jarmuch de 1995), donde muere el personaje y él se va en un rito sioux, como arriba de un bote en llamas hacia el infinito del océano. Cuando escribí esta canción me dio esa imagen medio premonitoria, de un carnaval mortuorio, o como quizás me gustaría morir a mi. No que tiren mis cenizas al mar, sino que yo irme en llamas en esta ruta hacia el infinito. 

Es un tema que me encanta por varias razones. Aparecen los perros, que es una imagen muy recurrente en el litoral (yo vivo en El Quisco), que está lleno de perros y es una sonoridad que en la ciudad la fui perdiendo. No es lo mismo el perro como bien domesticado, que vive en los departamentos, que el perro que uno tenía cuando chico, que vivía afuera, en el patio de la casa, súper libre. 

(Mi funeral) me gustaría que sea una celebración, así como también yo despedí a mi viejo, que fue una celebración cantando. No hubo nada oscuro, fue cantando, tomando unos copetes, cantando las canciones que le gustaban, en familia. Habían 100 personas más o menos, mucha gente, todos cantando, bonito. O quizás esta canción habla de su despedida, puede ser…

-Ese riff también tiene algo como muy rock clásico…

Bueno, están los Beatles presentes en todo el disco. Es mi disco más explícito también con respecto a mis influencias. Creo que este disco tiene como un link super directo con Vampiros (2011), no se por qué. Tiene una tímbrica, una propuesta ahí que tiene que ver con mi influencia del mundo del rock, de los años ’60 y principios de los ’70, y por el otro lado, toda la música también latinoamericana, que los últimos 8 o 9 años, llevo muy de fondo, el folclor, la balada, la música italiana. 

-¿Cómo fue la decisión de elegir esa imagen tuya con guantes de boxeo en la portada del album?

Cuando vi todo esto reunido, con una canción para mi viejo, una para mi vieja, para mi esposa, está lleno de una biografía muy cruda y directa, de procesos míos también emocionales, psicológicos, etc. Básicamente, me siento un hueón que ha peleado milla tras milla, siempre como en un contrapelo, porque siempre me he enfrentado como a lugares muy rígidos y mi forma es mucho más abierta en el hacer música, tanto con Weichafe como solista. Ha sido bacán, porque como que tenís que estar con una convicción muy poderosa para poder seguir dándole. Por eso la figura del luchador para mí es muy importante. Más encima calza con mi segundo tiempo de mi vida, que tengo 48 años. 

-Entre los temas también destaca “Lo que se ve no se pregunta”, con la cita clásica de Juan Gabriel incluída. ¿Cómo nació eso? 

Es una canción que nace un poco bien espontánea. Fue como un chiste para mí,, la verdad. Yo siempre antes de hacer las letras les pongo nombre a las canciones. A ésta le había puesto “Lo que se ve no se pregunta”, y de ahí empujó la letra (…) Tiene harto que ver, porque habla de estos tipos tímidos, enamorados de alguien que finalmente se terminan haciendo amigos, una hueá terrible, el friendzoneo. A mí me pasó mucho cuando chico y llega un momento en que es muy evidente y como que ya no podés seguir ahí… y escribí esta canción en relación a esa frase

-¿Cómo se fue dando el hecho de hacer un disco cargado hacia las guitarras y lo acústico? 

La única sensación que tenía antes de hacer el disco era que tenía que concretar algo. Sentía que venía un momento en que yo tenía que darle una bajada a todo lo que había hecho, durante todo este período, desde el 2008 hasta ahora. Entonces como que intuitivamente apareció un disco de guitarras, porque está construido a través de la guitarra, tanto de la eléctrica, de la guitarra criolla más folclórica y de un formato más de banda, que es como toda mi historia de rock está muy en el disco. Cuando lo vi entero contiene las dos cosas que más me representan: por un lado, un espíritu muy rockero y por otro lado la música popular latinoamericana.

BONUS TRACK: El show y el disco en CD

Angelo Pierattini, el álbum, será presentado en vivo el próximo 15 de octubre en el Teatro Nescafé de las Artes (entradas vía Ticketmaster), con un show que también promete ser una celebración de sus tres décadas de carrera musical, contando sus años junto a Weichafe. 

Según nos adelantó el músico, será un show con banda completa y con un repaso amplio por su discografía. Además, será la oportunidad para encontrar su nuevo disco en formato vinilo y una versión especial en CD con un regalo especial: un segundo compact como bonus con las mismas canciones, pero regrabadas sólo con guitarra y voz. 

“Creo que son canciones que funcionan en todos los formatos. Son canciones tan íntimas que también quise llevarlo a ese estado de ánimo. Porque si un día querís escucharlo más tranquilo, más piola va a estar ahí. Y sólo será para el CD, que es un formato que a mi me gusta mucho. Es un cariñito para los que siguen amando ese formato”, explica.

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