Pedropiedra y su relación con Lollapalooza: “Que me sigan invitando es una prueba de vigencia”

En 2018, tras su décima presentación en la Quinta Vergara, la organización del Festival de Viña del Mar decide entregarle un reconocimiento a Miguel Bosé: un collage. Un particular premio a un artista que se convirtió en sinónimo del evento veraniego.

Un símil que se puede reflejar (sin el collage) con el vínculo de Pedropiedra con Lollapalooza. Debutó el 2012 con su show solista y se repitió el plato dos veces con 31 Minutos. Dos años después volvió junto al espectáculo de títeres para luego presentar su propuesta en solitario el 2015. Tuvieron que pasar tres años para reavivar la fórmula en 2018. Finalmente, en 2019 se dio el lujo de acompañar a Los Tres, debutar con Pillanes y tener un secret show en Kidzapalooza. Un total de 11 apariciones en diez años de festival.

Con canciones como “Inteligencia Dormida”, “Pasajero” o algunas más nuevas como “Amar en Silencio”, el músico tiene un repertorio llamativo para pararse sobre el próximo sábado 19 de marzo desde las 18:30 horas en el Lotus Stage, ubicado este año en el Parque Bicentenario de Cerrillos.

A estos sencillos se les suman “Sonámbulo” y “Estado Vegetal”, los últimos estrenos de Pedropiedra. Un par de temas que lo hacen volver a sus primeras canciones dejando atrás su último disco, que tuvo un sinfín de desencuentros desde su estreno, días antes de la propagación del coronavirus en Chile y la cancelación de los eventos en vivo.

Desde su estudio, el mismo lugar que utilizó para grabar Aló, su Late Show en días de cuarentena, y con guitarra en mano, Pedropiedra adelanta detalles de sus próximas aventuras.


Hablemos de Estado Vegetal, tu nuevo single. Es como un regreso a los orígenes de Pedropiedra

Al igual que Sonámbulo, y como lo he estado haciendo últimamente, primero la escribí y luego la musicalicé. Tenía todo este canturreo, como de Dylan en pasta base, primero inventando la historia y mezclando palabras con sensaciones de encierro, pandemia, no poder trabajar y se fueron transformando.

Es sobre un tipo que se reinventa. Creo que “reinvención” es la palabra más usada de 2020 y 2021, que para mí es un solo gran año. Planta marihuana en la casa y le vende a los amigos, todos conocemos a uno. Y le va mal, termina en cana, obviamente.

Es entretenido también cantar sobre historias que no son reales porque te da la posibilidad de entrar en un personaje. Yo tenía ganas de cantarlo de una manera en que no dijeran “ah, es Pedropiedra”, sino que se preguntaran “¿y este quién es?”.

En una conversación con The Clinic, dijiste que estás escribiendo algunas cosas. ¿Eso responde a que ahora quieras cantar sobre historias?

No está hecho con un afán literario. Mis canciones generalmente van más hacia adentro y con mucho sentimiento. Es refrescante para mí escribir sin la presión de hablar de mí mismo tan abiertamente. Es entretenido formular una historia usando la posibilidad que te da la música que no es poesía, sino palabras que acompañan a la música. Es para no sentir que estoy haciendo lo mismo.

Antes de publicar mis primeras canciones, había escrito algunas que no eran tan buenas. Ves a los grandes compositores y los no tanto, y sus primeros temas no son tan buenos, salvo quizás uno o dos. Yo siempre he estado escribiendo, pero cuando encuentre que haya algo que esté maduro o mejor, voy a tratar de publicarlo. Pero está entretenido cachar que se pueden hacer otras cosas. Afortunadamente, he estado leyendo, que es el principal requisito para escribir.

¿Qué has estado leyendo?

El año pasado me leí un libro de Juan Forn, donde habla sobre distintos artistas y escritores. Me leí la biografía de Humboldt y del pianista James Rhodes. También volví al Quijote de la Mancha, a raíz de haber participado en el montaje de 31 Minutos. Lo había leído en el colegio, cuando estaba en el humanista, y lo disfruté mucho. Es bueno de repente volver a los clásicos.

Esta nueva forma de componer junto con este gusto por escribir, ¿responden a querer salir de tu zona de confort?

La zona de confort se pone inconfortable a veces. Es como que uno no quiere estar en el mismo sillón, por muy cómodo que sea. O hacer un feng shui y apuntarlo hacia otra ventana. Me pasa eso: he sacado cinco discos, un EP, y hay que ir buscando cómo ponerse trampas y obligarse a salir de lo repetitivo. Así que lo hago de manera super consciente, que no se parezca tanto al anterior. Por el disco Aló suena así.

En la canción anterior, “Sonámbulo”, decía que sonaba como un tema del primer disco. Y es bueno porque es algo que no había hecho tanto. No hay mucha ciencia, sino sacar algo que suene fresco para uno. Si lo es o no para el resto es otra cosa.

¿Sientes que estás en otra etapa de tu carrera?

Despues de estos dos años, creo que todos estamos en otra etapa. Siento que aceleró muchos cambios que se iban a dar de manera más natural. Por necesidad nos vimos obligados a hacer otras cosas, no solo para ganar un sueldo sino que para entretenerse y mantener la mente ocupada.

Puede ser una etapa más pausada, ya no quiero hacer cosas apurado. Principalmente es lo más nuevo que siento en mí. Prefiero tener todo listo cocinado, con estrategia y todo. Si algo que me ha enseñado la pandemia es eso, pero puede no me haya enseñanado nada también (ríe). Por volumen de material sacado no me quedo. Que esté listo cuando tenga que estar listo.

¿Cómo afrontas tu próxima presentación en Lollapalooza? Ya llevas varias presentaciones en el cuerpo.

Quisiera aclarar que no tengo ningún vínculo con la productora ni contractual, ni de amistad (ríe). Nos han seguido invitando, no sé por qué. Quizás invitan a otros artistas y dicen que no, puede ser. Esta presentación estaba pendiente del 2020, que coincidía con el lanzamiento de “Aló”.

A mí me gusta ir, no tengo un rollo ético ni nada. Es un festival grande y desde el escenario uno ve solo sonrisas. Obviamente, la gente mientras más cuica es más gritona, pero es un festival que no es tan de élite, y a pesar de que las entradas son caras, hay muchos amantes de la música. Esperemos que se haga y no aparezca una sorpresa de último minuto.

¿Esperas algún gesto de Perry Farrell por ser uno de los que más veces ha pisado el escenario del festival? Algo como el collage de Miguel Bosé, por ejemplo.

Estaría bueno (ríe). Yo creo que el hecho de que me sigan invitando es una prueba de vigencia. Soy como para el público Lollapalooza, no sé por qué. Para mí es un privilegio tocar canciones a gente que no necesariamente te va a ver a ti.

He ido trepando en el horario. Cada vez me ponen más tarde, lo que es bueno porque si el trato hubiera incluido tocar a las 12, hubiese dicho que no. Eestamos preparando un show distinto este año, se vienen varias sorpresas escénicas.

¿Qué podremos esperar, el cover a Amorfoda de Bad Bunny por ejemplo?

Tengo contemplado dos covers, pero no ese. Pero no falla, la gente lo canta. Los covers deben ser canciones que todo el mundo conoce, así que puede ser. Para que le llegue un poquito de derecho de autor a Bad Bunny con todo lo que sufrió con la pandemia.


Si hay algo que tiene Lollapalooza es la posibilidad de descubrir nueva música mientras esperas a algún artista en particular. Y si alguien debe tener descubrimientos y anécdotas en 10 años de festival, es Pedropiedra, quien también es invitado recurrente al Vive Latino, en México.

¿Recuerdas algún show que te haya llamado la atención?

En esos festivales he visto shows increíbles. Vi a Arcade Fire desde el escenario, me paseé por atrás donde estaban todos los teclados, a nerdear de lo lindo. Recuerdo el de Björk que tenía un coro de treinta niñas. Para Lenny Kravitz me fui a meter entre el público, no como fan sino para cachar cómo sonaba. A pesar de los problemas en su momento, sonaba verdaderamente como un CD. Sam Smith también el 2019, me encantó.


Entre las más de 10 presentaciones que ha tenido el músico en el festival, asegura que la que mejores recuerdos le trae fue la primera presentación de 31 Minutos en 2012.

“Estaba repleto de gente y fue el puntapié incial del segundo aire de 31 Minutos que lleva mucho más tiempo que el primero. Como programa de televisión tuvo tres temporadas, pero a partir de Lollapalooza (y una cuarta temporada) se han hecho 10 montajes distintos, con nuevas canciones y escenografía. Mutó a espectáculo con vivo gracias a esa invitación“.

Ahora te presentarás con 31 Minutos en un concierto gratuito antes de Lollapalooza.

Ese se llama “Yo nunca vi televisión”, que se estrenó el Vive Latino del 2020. También lo vi entre el público y ahora seré parte del show. Estaré haciendo voces y títeres, dejé la batería. Ahí hay otro dato de reinvención, así que agradezco la invitación de los chiquillos. Yo dejé de girar con ellos por un momento porque tenía shows míos y no podía ir. Entonces, en mi ausencia pasé a la banca.

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