Thank u, next: las similitudes en el discurso amoroso de Kenita Larraín y Ariana Grande

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Ambas rebosan sabiduría. Conocen el amor, pero también lo han perdido. Y lo más importante es que, pese a todo, siempre llevan la frente en alto: hablo de Kenita Larraín y Ariana Grande. Una, la rubia de ojos azules y otra, cantante de envidiable repertorio vocal. ¿Qué tienen en común? Bastante. Aquí, los puntos que unen a la socialité chilena y a una de las ídolas del pop.

Desde que apareció “thank u, next”, muchas cosas han cambiado. Primero, -y parafraseando una canción de Ariana- ya no quedan lágrimas para llorar. El single llega en un momento de contemplación y madurez. Sin berrinches y con los chakras perfectamente alineados, Ariana Grande es capaz de agradecer a esos fracasos amorosos y, a partir de cada experiencia individual, obtener un aprendizaje.

Sabemos que el corazón de la cantante no lo ha pasado bien. Un fallido intento de matrimonio, matching tattos que hoy son ocultados con vergüenza y un novio con serios problemas de drogadicción que la hicieron pasar más de una mal momento, son algunos de los episodios que han marcado la historia de Ariana.

Por otro lado, la vida de Kenita Larraín está llena de matices. Ingeniera comercial, modelo, actriz, dueña de un one hit wonder y actualmente numeróloga, no se puede dudar de su capacidad de reinventarse cada vez que pueda y desee. Sin embargo, todo lo que sabemos de Kenita se resume a su historial de conquistas. Algunas de sus relaciones han llegado a ser incluso tema país, ocupando la misma tribuna que los movimientos estudiantiles o el conflicto con las AFPs.

Prueba de lo anterior es el estreno su biografía no autorizada, escrita por el periodista y director actual de la sección de espectáculos del diario La Cuarta, Sergio Marabolí. Dicho trabajo periodístico prometía en su momento contarnos la historia de María Eugenia Larraín (aka Kenita), no obstante, su contenido se reduce a describir sin tapujos cada una de las relaciones amorosas de la modelo, separando incluso cada capítulo del libro con los nombres que han marcado a fuego su corazón.

Si bien probablemente ninguna está enterada de la existencia de la otra, ambas comparten una cosmovisión similar. ¿La han pasado mal? Sí. ¿Se han equivocado? Por supuesto. Son Mujeres tan reales como tú y yo. A continuación, dejo las lecciones al aire que concluí luego de hojear la biografía de Kenita y escuchar thank u, next en un loop infinito (actividades que realicé simultáneamente y por separado).

She taught me love

Digámoslo: nadie sabe cómo amar. Nadie. No hay documental de Netflix ni charla TED que nos pueda ayudar. Lo que sí, es posible aventurarse y construir a pulso un improvisado instructivo para querer como se debe.

“I’m so fuckin’ grateful for my ex” canta Ariana Grande sin arrugarse. De todos los estados del desamor, la superación ocupa el último lugar. Y los agradecimientos, un bonus.

No hablar mal del ex es un acto de total deconstrucción, y decir además que esa persona te enseñó a amar, es llegar al nirvana. Tragarse el orgullo es complicado, sobre todo si las razones para odiar a esa ex pareja sobran. Por eso resulta admirable ver como Larraín y Grande supieron resolver esos rencores que se aquejan luego de un quiebre y, al mismo tiempo, hacer de ellos una oportunidad de crecimiento personal. Una desde la numerología y la otra, desde la música.

“La relación con Iván, después de varios años de preguntarme por qué pasó lo que pasó, me enseñó a quererme más, ya que descubrí que me amaba poco, muy poco a mí misma y eso se proyectaba hacia el otro. Mi aprendizaje con él fue ‘yo soy mi primer amor’, ya que si yo estoy llena de amor hacia mí, ahí recién podré expandirlo hacia afuera” — María Eugenia Larraín.

Resumamos entonces, ¿quién les habrá enseñado amor? spoiler y descarte: no son ellos. Es Ariana, es Kenita, eres tú, soy yo. Cada una ama a su manera, pero sólo unas pocas han hecho de ese acto un forma de conocerse a sí misma. Figuras como ellas nos ayudan a entender que en esta trinchera nada es imposible. Que no hay pena que no se cure.

She taught me patience

“Momfriend” es el concepto que se utiliza para referirse a una novia que debe ejercer el rol de madre dentro de una relación. Además de mantener un vínculo afectivo, dicha persona cumple con la labor de ocuparse de la salud e integridad de su pareja, destinando parte del tiempo a labores innecesarias como limpiarle el vómito de la camisa después de un carrete.

Aquí, Marcelo Ríos es el equivalente a Mac Miller y viceversa -guardando las proporciones, obvio-. Ambos obligaron a María Eugenia Larraín y Ariana Grande a desarrollar un lado maternal para poder sacar adelante sus respectivos noviazgos.

La relación de Kenita con Marcelo “Chino” Ríos fue compleja. Los problemas del tenista con el alcohol generaron una serie de conflictos que atribularon a la modelo. Pese a los esfuerzos de Larraín, nada llegó a buen puerto. “Con Marcelo (Ríos) aprendí que ‘nadie cambia a nadie’, aunque uno quiera cambiar a la otra persona para ayudarlo, para que esté en un mejor lugar” confiesa la numeróloga.

Tiempo después y a varios kilómetros de distancia, una joven Ariana vivía el mismo tormento que la chilena. Su novio, el rapero Mac Miller, padecía trastornos de personalidad, alcoholismo y adicción. Ante la negativa de Miller por abandonar las drogas y mejorar su salud, la cantante optó por abandonarlo. Luego de este episodio, las redes sociales explotaron en insultos hacia la ex integrante de “Victorious”, culpándola del estado del músico. “No soy una babysitter o una mamá, y ninguna mujer debería sentir que debe serlo (…)  Me he preocupado por él y lo he apoyado para que estuviera sobrio.” publicaría tiempo después en su Twitter, contestando a los odiosos comentarios hacia ella.

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Lo que aprendieron: La paciencia es virtud. Nos obliga a lidiar con la ansiedad, pues se adquiere con el tiempo. En el plano de las relaciones afectivas, es necesario anteponer la razón por sobre todo. Esperar que una persona cambie puede generar un desgaste emocional irreversible. Decir adiós es crecer, diría Cerati; y si la entrega no es recíproca, se desecha.

How she handles pain

“El gran legado de mi corazón para quien lo quiera tomar es que cuando todo parece estar perdido para siempre, puedes sacar tu máxima fuerza interior y pararte una y otra vez (…) Cuando la vida te bota debes levantarte desde tu fuerza y valentía. Ser como el Ave Fénix. Se puede, siempre se puede. Y para ello agradezco y bendigo el bien que esto me trae, aunque en los momentos más oscuros no logre ver nada de lo bueno que después vendrá” — Kenita Larraín.

“Now, I’m so amazing
I’ve loved and I’ve lost
But that’s not what I see
So, look what I got
Look what you taught me”  – Ariana Grande

La verdad duele. Este último punto va dedicado a la reconciliación con el pasado para abrazar al futuro. Lo que aprendí de Ariana es lo mismo que aprendí de Kenita. “Sal de ahí”, le decimos a esa amiga atrapada en una relación tóxica. Ayudar a resolver los problemas amorosos de alguien más es una forma de hacerse cargo del dolor de uno. Sea una forma altruista de superar la congoja o un mero acto fingido de beneficencia, se hace un bien en evitar que otra persona caiga en un círculo vicioso de encuentros y desencuentros.

Que ambas sean capaces de pilotear sus emociones y, al mismo tiempo, compartir públicamente sus experiencias y enseñanzas resulta hasta pedagógico. Las estrellas también sufren. También lloran. Y por más que nuestras amigas nos digan lo mismo, sólo a ellas les haremos caso.

 

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