Los puentes que construyen el camino al éxito de Taylor Swift

Taylor-Swift

Primer verso / Coro / Segundo verso / Coro / Puente / Coro

No hay canción de Taylor Swift que no siga esa estructura. No voy a negar que a veces me gustaría que cambiase la fórmula, pero cuando algo resulta bien es mejor dejarlo ahí. Y aunque parezca monotemático, repetitivo y simple, puedo asegurar que no lo es.

Pero hay algo que siempre se le critica y que poco se puede negar: está obsesionada con la perfección. Discrepo cuando califican esto como un defecto, porque no lo ha sido y una carrera llena de éxitos –comerciales y musicales– lo demuestran.

De hecho, una de las claves de su éxito es su capacidad lírica. Historias de amor escritas en prosa y bajo la inspiración de grandes poetas como Neruda (Red, 2012) se encuentra la materia prima de su carrera. Y cuando más adquieren valor estas composiciones es en la parte final de la canción: en el puente o bridge.

Esa pequeña estrofa, justo antes de caer en el último coro y donde explota el tema. A veces va acompañada de un quiebre en la estructura musical y en el caso de Swift cuentan emocionantes historias en pocas líneas. Sin embargo, para entenderla también hay que poner atención en el resto. Así es mucho mejor la experiencia de transitar por los puentes de Taylor.

No hay que retroceder mucho en el tiempo para encontrar el más icónico de todos: “I’m sorry, the old Taylor can’t come to the phone right now. Why? Oh, ‘cause she’s dead” relata en su polémico single de 2017 “Look What You Made Me Do”. En una sola frase dejó en claro el sentido de reputation y de lo que dejaba atrás.

Pero hay más. A medidados del año pasado, conquistó el mundo con “Lover”, una balada romántica que casi al final sitúa a la audiencia en el más íntimo momento de una boda.

Ladies and gentlemen, will you please stand?
With every guitar string scar on my hand
I take this magnetic force of a man to be my lover.
My heart’s been borrowed and your has been blue
All’s well that ends well to end up with you
Swear to be overdramatic and true to my lover.
And you’ll save all your dirtiest jokes for me
and at every table I’ll save you a seat, lover

En esa misma idea de construir escenarios y musicalizarlos de una manera creativa, aparece “Mine” de su disco Speak Now. Contrario a Lover, aquí la pena está desatada y, al parecer, es donde más le acomoda estar a la hora de escribir.

“And I remember that fight, 2:30 AM
As everything was slipping right out of our hands.
I ran out, crying, and you followed me out into the street.
Braced myself for the goodbye, ’cause that’s all I’ve ever known.
Then, you took me by surprise, you said, ‘I’ll never leave you alone’”

El último deleite de Swift y sus poesías llegó en junio, cuando de sorpresa lanzó folklore, su octavo álbum. Encima de una suave melodía y alejada del synthpop mostrado en el disco antecesor, Taylor invitó a Justin Vernon de Bon Iver para cantar de los lamentos de una relación que ya no va más en “exile

“So step right out, there is no amount of crying I can do for you.
All this time we always walked a very thin line,
you didn’t even hear me out,
you never gave a warning sign (I gave so many signs).
All this time,
I never learned to read your mind (Never learned to read my mind),
I couldn’t turn things around (You never turned things around),
’cause you never gave a warning sign.
I gave so many signs,
You didn’t even see the signs”

En este mismo disco, alabado por su contenido lírico, aparece “illicit affairs”, situada en la misma vereda, donde la relación terminó de manera tortuosa, pero ahora desde la oscura mirada de la infidelidad.

“And you wanna scream
don’t call me “kid,” don’t call me “baby”.
Look at this godforsaken mess that you made me.
You showed me colors you know I can’t see with anyone else.
Look at this idiotic fool that you made me.
You taught me a secret language I can’t speak with anyone else.
And you know damn well for you I would ruin myself a million little times”

Y lo mejor para el final. En su quinto álbum de nombre 1989, elogiado por la crítica, elegido Álbum del Año por los Grammy y uno de los mejores de la década por sitios especializados, está “Out Of The Woods”. En este, que fue el sexto sencillo promocional del disco, Taylor relata una historia de amor con sabor a ansiedad, llena de preguntas sin responder y emociones que saciar.

“Remember when you hit the brakes too soon?
Twenty stitches in a hospital room.
When you started crying, baby, I did too,
but when the sun came up, I was looking at you.
Remember when we couldn’t take the heat?
I walked out and said, ‘I’m setting you free’.
But the monsters turned out to be just trees
and when the sun came up, you were looking at me…”

Además de las curiosidades al rededor de todos estos versos –que finalmente quedan para la fanaticada–, el talento para construir mundos desde la objetividad es una característica que diferencia a Taylor Swift del resto de la escena pop. La capacidad de situar al oyente en lugares que solo ella conoce a la perfección, porque nacen de sus propias vivencias, es una de las claves de su éxito.

El ápice aparece en “All Too Well”, su obra maestra de la composición lírica. La búsqueda de los porqué de una relación que acabó, se materializan en 5 minutos y medio de canción que congojan a quien sea el oyente. Esto, sumado al quiebre en la musicalización, hacen de la canción una indispensable en la carrera de Swift.

“Maybe we got lost in translation,
maybe I asked for too much.
But maybe this thing was a masterpiece until you tore it all up.
Running scared, I was there, I remember it all too well.

And you call me up again just to break me like a promise,
so casually cruel in the name of being honest.
I’m a crumpled up piece of paper lying here,
’cause I remember it all too well.

Time won’t fly, it’s like I’m paralyzed by it.
I’d like to be my old self again, but I’m still trying to find it.
After plaid shirt days and nights when you made me your own,
now you mail back my things and I walk home alone.

But you keep my old scarf from that very first week,
’cause it reminds you of innocence and it smells like me.
You can’t get rid of it, ’cause you remember it all too well”.

Lo más destacable es que son composiciones originales y personales, escritas por ella misma y que elevan el sentido de la composición musical popular. Pero a pesar de todo, las críticas por una supuesta “apología al amor romántico” y por “escribir sobre sus ex parejas” siempre están. A esas personas les canta cuando dice “Haters gonna hate“.

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