90 años de Godard: 5 películas esenciales del último representante de la Nouvelle Vague

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Innovador e idealista. Apasionado, pero muy enamorado de sí mismo. Amado por muchos, demasiado valorado para otros. Da la impresión que no existen los puntos medios para definir a uno de los directores más importantes de la historia del cine, aunque al mismo tiempo uno de los más controversiales. Sin embargo, existe una única certeza: a 90 años de su nacimiento, su legado permanece inamovible.

Un día como hoy, pero de 1930 nacía en Paris Jean-Luc Godard. El francés de ascendencia suiza por parte de madre, es de esos casos de personas que están destinadas a marcar la historia. Primero como crítico, Godard se iba a involucrar poco a poco en un nuevo escenario de producción cinematográfica que comenzaba a elevarse en una Francia de posguerra plagada de jóvenes cinéfilos, que entre el gran consumo de películas, encontraron la necesidad de cambiar las reglas del juego.

Dentro de aquel contexto, en 1959 finalmente iba a encaminar su primer largometraje que no solo lo iba a sacar para siempre del segundo plano en el que se encontraba hasta ese entonces, sino que iba a ayudar a definir lo que hoy se conoce como la Nouvelle Vague. Aquel colectivo que con otros cineastas como Claude Chabrol, François TruffautAgnès Varda o Alain Resnais entre sus filas, iban a entregar nuevas formas de ver el cine, que hasta hoy son influyentes.

El uso de la elipsis (visual y narrativa), la cámara en mano en reemplazo del trípode para otorgarle dinamismo a la historia o algo tan simple como el uso de locaciones reales, son solo algunas de las cosas más básicas que rompieron con la manera tradicional de realizar largometrajes. Decisiones artísticas que se transformaron en vanguardia al inundar de espontaneidad el lenguaje cinematográfico.

Luego de algunos años, Godard le entregó un carácter mucho más político a sus obras, que conectaban con su lado más crítico y con el contexto histórico de su país, como el Mayo Francés. Sin embargo, son esos primeros ocho años que lo tienen hoy en día como el último de los principales representantes vivos de un movimiento que significó un antes y después para el séptimo arte.

En este sentido, a continuación tienes cinco películas que ayudan, más que las palabras, a entender el qué, el cómo y el porqué. 

1. Breathless (1960, À bout de souffle)

El filme debut y considerado por muchos, como el que mejor define la Nouvelle Vague. Basta con decir que el guion en realidad es prácticamente inexistente. Godard se iba a dejar llevar por su gran instinto improvisador, e increíblemente el resultado fue una de las películas más rebeldes, genuinas y naturales que se han hecho. Esto con Jean Paul Belmondo y Jean Seberg como pareja protagónica cuya relación iba a convertirse en un tira y afloja, en medio de aquel caótico París sesentero.

2. My Life to Live (1962, Vivre sa vie)

El cine de Godard tiene una variedad de cosas memorables; sin embargo, hay alguien a quien agradecerle una considerada parte de la trascendencia de sus trabajos. Esa persona es Anna Karina, quien convertida ya en su esposa, protagonizó uno de los dramas más originales del siglo pasado. Si en À bout de souffle el director franco-suizo jugaba con la adrenalina, en Vivre sa vie monta una historia más pausada y ordenada, con el foco en una Karina magnética y sucesos que más que pedir sobreanálisis, basta con experimentarlos.

3. Band of Outsiders (1964, Bande à part)

¿Qué tan cool puede llegar a ser una película? Godard lo pone a prueba en Band of Outsiders, que representa quizás la esencia más divertida de esas nuevas concepciones cinematográficas que tanto se esforzó en llevar a la pantalla. El rodaje de un largometraje, al contrario de ser un proceso cuadrado y rígido, debería estar alimentado por la naturalidad y ser un lugar en el que todos los involucrados se permitan jugar con los elementos que tienen a disposición. No es coincidencia que directores como Quentin Tarantino o el italiano Bernardo Bertolucci le hayan rendido tributo a una cinta que es cinefilia en su mejor estado.

4. Pierrot Goes Wild (1965, Pierrot Le Fou)

Y si Breathless es el inicio, para muchos en Pierrot el loco es cuando la Nouvelle Vague alcanza su auge. Para esta cinta, Godard volvió a juntar a los dos rostros más icónicos de dicha nueva ola. Belmondo y Karina co-protagonizan esta historia, que tiene más que nunca todos los elementos que el francés había mostrado hasta ese momento de su carrera, aunque esta vez explotando la colorida estética de su cinematografía. Un aspecto que precisamente conecta con el escape de lo convencional y el descenso a la locura que es el hilo principal de la historia.

5. Weekend (1967, Week-end)

Pero como decíamos al inicio, llegó un punto en el que Jean-Luc Godard dejó ver sus principios militantes.. En ese sentido, uno de los puntos de inflexión fue esta comedia negra que entrega una particular visión del colapso de la sociedad de consumo a través de los ojos de dos burgueses, cuyo viaje se convierte en un escenario apocalíptico.

Fiel a su estilo, el cineasta exagera los elementos narrativos de la historia y exprime la libertad de su lenguaje. No obstante, a diferencia de sus anteriores trabajos, en este sin duda abundan los mensajes irónicos y provocadores, que iban a mostrar el lado más satírico de Godard, y al mismo tiempo, la posición personal, creativa y aspiracional de un director que de aquí en adelante buscaría nuevos horizontes a partir de su extremo idealismo y constante movimiento.

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