Entre llenos y rivales: el paso de Los Prisioneros presentando Corazones por Latinoamérica

prisioneros-gira-corazones-latinoamerica

Corazones, el cuarto disco de Los Prisioneros marcó una nueva etapa en la banda nacional. Un trabajo que se convirtió en un estandarte, no solo para el público chileno, sino toda la región.

Luego del lanzamiento del álbum en mayo de 1990, y un período de incertidumbre donde tanto las emisoras, como los propios fanáticos tomaban con recelo los nuevos aires, canciones como Tren al Sur y Estrechez de Corazón relanzaron a la banda a planos estelares. Incluso lograron saldar la deuda de presentarse en el Festival de Viña del Mar, el año 1991.

Pisar el escenario de la Quinta Vergara por partida doble fue el trampolín para confirmar una serie de fechas en el extranjero. Bolivia, Ecuador y Colombia fueron algunos de los países donde el, en ese entonces, cuarteto conformado por Jorge González, Miguel Tapia, Cecilia Aguayo y Robert Rodríguez llevaron sus canciones. Sin embargo, fueron Perú y Venezuela donde dejaron una mayor huella.

Varias fechas y anécdotas rodearon la visita de la agrupación a tierras incaicas. Desde el “Prisionero Peruano” apodo otorgado por la prensa a Robert Rodríguez, hasta la recordada entrevista que tuvieron con Jaime Bayly. Una incómoda interacción entre el presentador que intentó ridiculizarlos frente a un Jorge visiblemente apestado, quien junto a sus compañeros no permitieron que cumpliera su cometido. Sin embargo, esto no mermó en las sensaciones que tenían acerca de Perú, donde González más de una vez ha declarado sentirse muy cómodo.

En la que fue su primera gira por Perú, se presentaron en un total de seis fechas. Tres de ellas realizadas en Lima: una doble función en el Coliseo del Colegio San Agustín y una presentación que cerraba el ciclo el 16 de junio de 1990 en la Plaza de Acho -tras su recordado y accidentado paso por ese escenario tres años antes-, en la que juntaron a más de quince mil personas. Un hito que solo superó Soda Stereo. Iquitos, Tacna y Arequipa fueron las otras localidades visitadas.

Ahí el disco caló hondo. Martín Roldán, escritor de ese país, considera que Corazones es el mejor disco de pop latino de los 90. El switch de los sanmiguelinos no alejó a su público fuera de Chile, sino todo lo contrario.

Luego de pasar por Bolivia y Colombia, su público en Ecuador esperaba con ansias su llegada. Tanto que tuvieron que realizar un segundo show en Quito. A pesar de realizarse en el mediodía, repletaron el lugar.

Luego de anunciar su separación en octubre, la banda viajó a Venezuela para ser parte del primer Festival de Rock Iberoamericano en Caracas. Una fecha no exenta de complicaciones y polémicas. Fito Páez, en la primera noche del evento, a través de las presiones de su staff a la organización, logró sacar a Los Prisioneros de su horario, quedando sin tocar. La mala onda del rosarino con los nacionales venía desde un concierto en Punta de Tralca, donde se sintió insultado por González.

A la segunda noche, la banda pudo por fin salir a escenario. Según relata Cristóbal González (autor de Latinoamérica es Grande: La ruta internacional de Los Prisioneros), había un público muy expectante a su presentación, chilenos y venezolanos. “Era un público joven (de 15 a 30 años) y que eran parte de una escena rockera bien under”, declara González, quien fue parte de esa presentación donde comenzaron con ‘Estrechez de Corazón’ e interpretaron ‘El Último Beso’, un tema de Wayne Cochran que se hizo popular en ese país por una reversión de Los 007.

El autor también valora el impacto que tuvo la cuarta placa de los sanmiguelinos en territorio llanero. “En general hubo una super buena percepción cuando lanzaron el Corazones. En ese entonces, en Perú, Colombia y Venezuela el rock latino seguía pegando muy fuerte, y a Los Prisioneros se les consideraba una banda emblemática, a pesar de lo rústico de sus primeras producciones. Para este disco se pusieron el pantalón largo”, sentenció.

Luego fue momento de su segunda gira por Perú, donde la banda cumplió un total de cuatro fechas. Una accidentada presentación en Lima, que pese a fallas en el sonido, salió adelante. Un día después en Chorrillos, donde se notaba el desgano de la banda según crónicas locales. Finalmente, se despidieron de su público en Arequipa y Tacna, a comienzos de diciembre. Esa sería la última vez que Los Prisioneros tocarían fuera de nuestras fronteras antes de su separación en diciembre de 1991. 


 

Comentarios

CONTENIDO RELACIONADO