Todo comenzó el 8 de agosto de 2024. Con una foto con fondo negro, Los Bunkers anunciaron en grande la grabación de su primer MTV Unplugged, el tercero de una banda chilena en este icónico ciclo de la ahora extinta señal televisiva, siguiendo los pasos de Los Tres (1996) y La Ley (2001). Fue un plan inesperado, pero necesario: era bajar un cambio tras los shows enormes y masivos, incluyendo dos noches repletas en el Estadio Nacional.
Un par de meses más tarde, todo se hizo realidad: el 9 de octubre se grabó en los estudios de Chilevisión el fino trabajo audiovisual y musical, bajo la dirección de Pablo Larraín.
La intención central era una vuelta al origen, al reencontrarse con la guitarra de palo, las canciones de su juventud (Silvio, McCartney), y además, junto a amigo de esos primeros años de talleres de música, el profesor e instrumentista Gregorio Madinagoitia.
El show resultó emocionante, con impactantes versiones de “El Necio”, “Quiero dormir cansado” junto a Mon Laferte, la versión cumbiera de “Ven aquí” y “Llueve sobre la ciudad”, con el delicado arreglo a cargo del Cuarteto Austral.

Quienes disfrutaron del show televisivo, que se emitió el 19 de diciembre, no dudaron en buscar las entradas para la gira acústica que también guardó distancias con anteriores exploraciones. Esta vez, teatros y recintos más pequeños acogieron a toda la crew, como un campamento que se instaló por varios días en cada ciudad. Ideal para una banda que se vio fortalecida en este período, junto a Carmen Ruiz (piano, acordeón), Martín Benavides (percusiones, teclados, teremín) y los flautistas Víctor Contreras y Sergio Ramírez.
Al repertorio conocido por TV y disco, los viajes aumentaron el repertorio con otras buenas canciones como “Miéntele”, “La exiliada del sur”, “La velocidad de la luz” y “Me muelen a palos”. Para el recuerdo, muchos guardarán el momento en que Álvaro López conectó con los niños y niñas que llegaron a cada show, al jugar a ser Juan Carlos Bodoque, con títere en mano, para interpretar “Una nube cuelga sobre mí”.
Junto a las giras por Chile y México, la gira tuvo su clímax en una inédita residencia de 25 fechas en el Teatro Nescafé de las Artes y otras 10 en el Teatro Biobío. Una experiencia íntima e inolvidable para quienes pudieron ser parte de esas intensas jornadas. Sin pensarlo demasiado, y con la magia intacta, el tour se extendió por más de un año, incluyendo nuevas escalas de verano y dos shows en el Movistar Arena.
Este viernes 17 de abril, la aventura llega a su fin. Las arpilleras se doblarán, se guardan los zapatos de cuero, las maderas y el contrabajo. Con el show número 100, Los Bunkers ponen fin a este interesante viaje, con nuevos amigos en la ruta y, de paso, un bálsamo para volver a conectar consigo mismos, con la música y aquella magia que los hizo cruzar destinos en su natal Concepción.