Carlos Cabezas y la evolución de su proyecto Mil Cabezas: “Un espacio creativo hacia adelante”

En estos años en que he seguido los pasos de uno de los músicos más intrigantes y curiosos de nuestro lado del planeta, Carlos Cabezas, siempre me ha llamado la atención cómo sus proyectos van mutando y tomando distintas formas con el paso de los años.

Su última transformación lleva por nombre Mil Cabezas, que nació como un viaje retrospectivo para celebrar las cuatro décadas como autor de piezas musicales. Sin embargo, como no podía ser de otra forma, el concepto fue cambiando para apartarse en parte de todo eso lo que volvía como un mero show de “grandes éxitos” para rentabilizar, sumando nuevas creaciones y una propuesta artística distinta y especial.

Este 7 de noviembre, con la excusa de presentar en sociedad la edición en vinilo del registro de aquel show celebratorio en el Teatro Municipal de Santiago (18 de octubre de 2025), Carlos Cabezas y su Banda del Dolor llevarán todo eso hasta el Centro Cultural CA660 de la Fundación CorpArtes (entradas vía Ticketplus).

En la previa de este recital, hablamos con este músico sobre la evolución de este proyecto Mil Cabezas, futuros planes y el hecho de tomar una breve pausa para mirar hacia atrás, lo que coincide con el reciente lanzamiento del libro dedicado a La Nueva Canción Chilena, el álbum que marcó el reinicio de Electrodomésticos en el 2004, escrito por Valentina Barahona y Rodrigo Fernández para La Piedra Redonda Ediciones.

¿Por qué Mil cabezas?

Carlos Cabezas: Creo que tiene que ver con el trabajo colectivo en general, que ha tenido gran significado en todo lo que he hecho. En general, los espacios musicales que se muestran en la puesta en escena son distintos lenguajes musicales con distintas personas. La idea va por ahí, mostrar el valor que tiene el trabajo colectivo… y es como un cumpleaños, en donde invitas a todos tus amigos también. Entonces no es una cuestión solamente musical, es una cuestión familiar en mi caso: están mis hijos. Es como el enfoque más amplio que se le puede dar a esa frase de Mil cabezas.

Para el vinilo de Mil cabezas, ¿estuvo pendiente de su construcción, del diseño, de cómo quedaron las canciones divididas entre un lado y otro?

Carlos Cabezas: Sí, sí, totalmente, sí. Fue un trabajo contundente ahí, porque no estuvo fácil escoger bien qué canciones dejar. Desde el principio que planificamos hacer un registro de esto, había una intuición de que iba a ser algo bien significativo, como lo fue finalmente, y registrar algo así era como una obligación casi.

Hubo un trabajo ahí con el equipo creativo, mi hija Amalia hizo el diseño de arte. Quedamos bien contentos con el resultado.

En algún momento de hace 20 o 30 años atrás, ¿se imaginó tener un disco de “grandes éxitos”, como es en parte este álbum en vivo?

Carlos Cabezas: No, o sea… Todo lo que ha pasado finalmente no es lo que yo pensaba que iba a pasar en el colegio (risas), no es lo que uno se imagina. Normalmente uno no tiene mucha perspectiva hacia adelante, estás pendiente de lo próximo, no estás pensando en legados ni mucho menos. En general, miras para adelante.

En esta ocasión se produjo un espacio para mirar con retrospectiva el trabajo, algo que normalmente no sucede por distintos motivos, porque en general uno mira para adelante todo el rato, no tienes tiempo para mirar para atrás y como que no tiene sentido. En general, evitamos la nostalgia, hay como una vitalidad en el trabajo que hace que el foco esté todo el rato en qué cosa hacemos, qué nuevo se puede hacer.

De hecho, te diría que esto fue el 18 de octubre del año pasado y ha pasado su tiempo, e igual hay cosas que recién empiezan a aterrizar bien en el fondo de uno, ¿cachái? Como el significado que tuvo eso. El trabajo del disco relevó también un poco más eso, así que ha sido todo un proceso muy entretenido esta celebración y lo que ha significado en mi vida.

¿Cómo se va a replicar este concierto de Mil Cabezas en el CA660? 

Carlos: Cambia un poco la idea de fondo en esto. Hicimos este concierto en octubre del año pasado en el Teatro Municipal, después lo presentamos en Concepción y Valparaíso. Íbamos inicialmente a cerrar este ciclo con este concierto que iba a ser originalmente en julio de este año. Por distintos motivos se trasladó a noviembre, y en ese intertanto de tiempo empezaron a aparecer estas ideas de que no tenía mucho sentido cerrar un espacio que nos trajo… o sea, que lo pasamos tan bien trabajando en eso, ¿cachái?

La presentación fue muy interesante de hacer: la puesta en escena, el trabajo con estos distintos lenguajes… Empezó a aparecer esta idea de que no hay por qué cerrar este espacio; al contrario, es un espacio nuevo y distinto donde interactúan disciplinas artísticas. Hay un trabajo visual muy contundente, de iluminación muy contundente, un trabajo narrativo en términos de puesta en escena con guion (trabajamos con Gaspar Antillo, que es director de cine, para eso), hay un trabajo de vestuario importante, trabajamos con Trimex (que son los que hacen los visuales y es gente bien experimentada en eso). Hay un equipo de trabajo con el que hemos llegado a niveles de detalle y de delicadeza en la puesta en escena que nos hizo ir cultivando esta idea de instalar este espacio hacia adelante, no dejarlo amarrado solamente a la celebración de los 40 años, sino instalar esta idea como un espacio creativo hacia adelante, y eso es lo que vamos a hacer el 7 de noviembre.

¿Qué cambia en la estructura del show?

Carlos: No vamos a hacer lo mismo que en el Teatro Municipal. Aunque hay una estructura de fondo similar, con La Banda del Dolor vamos a mostrar material nuevo, la puesta en escena de los boleros va a ser distinta, va a ser con un cuarteto de cuerdas y un piano acústico.

Van a haber unos segmentos más experimentales con algún tipo de performance por ahí que le van a dar continuidad a toda la presentación. Con los Electrodomésticos vamos a citar un poco más Se caiga el cielo, dados los últimos acontecimientos (risas) y porque está la idea de eventualmente reeditar ese disco. Se conserva esta idea de trabajo colectivo de distintas disciplinas artísticas interactuando, pero con la idea de ir renovando y sacándole provecho en términos creativos a este espacio de Mil cabezas.

En octubre pasado se lanzó un libro sobre La Nueva Canción Chilena de los Electro. ¿Cómo fue para ti recordar ese tiempo en que surgió el disco, que tocaron

Carlos: Sí, fue… bueno, dentro de esto que hablábamos recién, de que no hay tiempo como para tener conciencia de los trabajos que se hacen… El disco lo reeditamos en vinilo porque se cumplían 20 años, y lo presentamos en vivo. Y ahí pasó algo parecido, porque te empiezas a dar cuenta de lo que significó eso para nosotros y para ciertas generaciones que partieron escuchando ese disco y ahí se metieron un poco en la música de Electrodomésticos.

Fue un trabajo que saca a flote una parte muy significativa de tu vida. Se juntan varias cosas ahí: en ese disco hay música de película, están “Maldita”, “Pez”, que son temas que han flotado en el tiempo súper bien y cada vez que uno los toca sigues quedando tiritón, entonces eso le da un valor especial a esa experiencia musical.

Esa presentación en Matucana 100 nos hizo darnos cuenta de lo que significó ese disco, en un momento bien bisagra en nuestro país en términos de tecnología (estábamos pasando de lo análogo a lo digital) y con un contexto social distinto también.

En nuestro trabajo también estábamos aprendiendo a construir canciones de una manera distinta, a soltar el texto, desde una conexión bien intuitiva con el trabajo de escribir la canción desde la música. Somos autodidactas, se aprende a otro ritmo (…) eso tiene como valor que se llega a otro nivel de conciencia de las cosas; ese tiempo extra que te toma le da una consistencia y una identidad distinta al trabajo.

Entonces fue un disco súper importante. La nueva canción chilena, desde el título que planteaba reivindicar nuestra música como canción chilena desde nuestra generación, reclamar un espacio cultural y social que se saliera de los clichés que teníamos hasta ahora —con todo el respeto a toda la música que se hace acá—, pero buscando un reconocimiento a la voz de una generación.

¿Y el libro de Rodrigo Fernandez y Valentina Barahona, qué le pareció?

Carlos: Sí, está bueno el libro, el trabajo que hizo este parcito (risas). Se advierte un cariño ahí en el trabajo, un respeto, una rigurosidad, un profesionalismo… Muy mateos los dos, un trabajo increíble con una aproximación distinta. Es casi un documental de la época: todo el contexto social que describe es súper nutritivo en términos de cómo hemos evolucionado socialmente como país, ¿cachái? Todo lo que aparece ahí como contexto social es súper bueno entenderlo con esa distancia y cómo lo plantean.

Y después, está todo el análisis de las letras…

Carlos: Está bien increíble todo ese análisis. Dentro de lo que hemos estado conversando, uno desde adentro no tiene esa perspectiva para ese tipo de análisis. Ellos lo plantean como una manera de activar el análisis que pueden hacer las distintas personas que escuchan esa música, no para direccionar o establecer un análisis arbitrario de las canciones, sino como un ejercicio que provoca el análisis de las letras. Y esa comparación con la poesía nacional, de distintos poetas y autores de afuera también…

Uno que escribe escondido se siente medio raro y pudoroso de que te saquen al pizarrón como poeta, (risas). Pero está interesante el libro, es un trabajo que nos hace bien a todos en términos de que nos ayuda a valorar lo que hacemos. Esa editorial (La Piedra Redonda) ha sacado varios libros con el trabajo de distintos artistas nacionales, así que creo que es buena la perspectiva que plantean para entender cuál es el valor que tiene el trabajo musical en nuestro país.

En medio de estos preparativos imagino que hay poco tiempo, pero las ideas siempre fluyen. ¿Hay posibilidades de un disco nuevo, sea solista o con Electrodomésticos para el próximo año?

Carlos: Estamos trabajando con La Banda del Dolor, de hecho, vamos a mostrar un tema nuevo, un material nuevo con ellos en el recital de noviembre. Estamos trabajando en un disco con La Banda del Dolor y también hay material para Los Electrodomésticos, pero en lo próximo queremos concentrarnos en La Banda del Dolor.

Sentimos que hay que valorar el trabajo que se ha hecho con ellos, y con ellos vamos a mostrar también música de películas. La Banda del Dolor necesita un espacio para mostrar el trabajo nuevo y después le vamos a dar con los Electrodomésticos a un próximo material que hay por ahí.

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