Un amigo afuera de la Blondie no pierde la esperanza de conseguir un ticket. Está todo agotado para esta y las otras tres noches que agendó Bándalos Chinos en la meca del indie-rock-pop nacional. “Es que hay que verlos”, me dice Pato.
Me quedo pensando en eso cuando a las 9:10 se apagan las luces y arranca la banda con “Sin voz no puedo”, el enérgico inicio de su tercer álbum, El Big Blue, trabajo con el que sellaron definitivamente su arrastre en suelo chileno, en ese lejano 2022.

Este esperado regreso de la banda argentina se registra a poco más de un año de un consagratorio show en el Caupolicán y un paso por los festivales Lollapalooza y REC en Concepción. Ahora, la excusa es una extensión del tour promocional de Vándalos (2025), su cuarto disco a la fecha del cual ya empiezan a despedirse, con fechas en Conce, Santiago (tres fechas sold out), Frutillar y Viña del Mar. Sí, parece que hay que verlos y oportunidades hay muchas.
Desde el primer tema y durante una hora y media (que pasó volando), en su debut en Blondie el sexteto supo lucir con destreza la potencia de sus canciones: contagiosas melodías rock pop de 4 minutos tan bailables como dedicables en una historia de Instagram. Hasta ahora, estos trasandinos han pulido una fórmula pop que parecía dormida en la música creada al otro lado de la cordillera.


A la delicia de tracks como “Mi fiesta”, “Cállame” o “Comando juntar”, innegable es el mérito que le cae a Goyo Degano, el frontman que llena todos los espacios y contagia a un público, ya de por sí entregado.
Sus compañeros lo dejan brillar, el terreno está para un solo líder. Sin embargo, aunque su prolijidad los mantiene firmes, el fervor del público los lleva a soltarse a medida que pasan las canciones. Al menos así se vio en esta noche en Blondie, cuando el sudor ya los hacía sacudir sus instrumentos ante cada grito de aliento que surgía en la sala.
Aunque cada visita anterior ha sido especial, el clima íntimo que se logra en cada show en esta sala de Metro ULa hace que estas presentaciones de Bándalos Chinos sean una instancia única para ver a la máquina funcionando en pleno, con un setlist ajustadísimo (19 temas sin nada que sobre), y una performance con alma de estadio con un karaoke eterno, con momento de luces de celular incluido en la balada “Demasiado”.
Es cierto, como lo dijo mi amigo, “hay que verlos” y ser parte de esta fiesta antes que se vuelva demasiado grande para disfrutarla cómodamente.