En estos días en que los días nublados y lluviosos parecen más que apropiados para subir una historia en Instagram con “Lo que quieras” de Dënver de fondo, el dúo originario de San Felipe se encuentra en la etapa final de un nuevo capítulo para su historia: su quinto disco de estudio.
A casi tres años de ese bello regreso que realizaron en el Teatro Coliseo, Mariana Montenegro y Milton Mahan están con las pilas puestas para organizar su futuro y apostando por cosas nuevas, como grabar junto a varios productores y sumarse a una agencia (Armónica) para coordinar los planes.
En paralelo, los singles lanzados estos meses (“Me voy” y “Qué muere en invierno”) preparan el terreno para lo que vendrá. Una primera muestra de este nuevo camino es lo que se podrá ver en su paso por el Festival En Órbita, que se realizará el próximo 24 y 25 de septiembre en Basel. Conversamos con Mari y Milton sobre este proceso.
¿Cómo han estado?
Milton: ¡Bien! Disfrutando acá… un poco disfrutando, pero también con todo lo que significa hacer un disco. Con la incertidumbre y el agote de llegar al final, pero también entendiendo que, claro, uno puede decir: “ya que se acabe esto”, pero en verdad, verlo en retrospectiva, poder hacer un disco con la gente que estamos colaborando igual es soñado.
Mari: Vamos a sacar un disco este año, así que estamos apurándonos harto para lograr la meta.
¿Por qué este año? Siempre pensé que este proceso de nuevo disco lo estaban viendo con cierta calma y sin fechas límite.
Milton: La verdad es que no había tanto relajo, pero quizás no habíamos llegado a encontrar las canciones adecuadas. En algún momento habíamos hablado de que el disco saliera el año pasado y no se dio, entonces sentimos que era muy fácil que, si no nos poníamos un deadline, pasaba otro año y tampoco sacábamos el disco.
Mari: Como nosotros somos nuestros propios jefes, si no nos mandamos nosotros podemos estar diez años.
Milton: No tenemos un sello que nos diga: “De acá a tal fecha tienen que sacar cuatro discos”. Quizás sería bueno porque produciríamos más música, pero por eso este año ya nos pusimos la meta. Ya pasaron 11 años (desde el último disco, Sangre Cita), ha sido suficiente tiempo.
¿Y en qué etapa va la grabación del disco?
Milton: Cerrando las últimas cositas de producción y detalles, sacando las canciones para mandar algunas que se van a mezclar a otros lados. El disco ya debería estar masterizado en septiembre.
Mari: Ha sido un disco con diferentes productores. Ha colaborado mucha gente en cuanto a producción, arreglos, instrumentistas, composición. Es súper variado, primera vez que hacemos algo así. Hay harto trabajo a distancia.
¿Hay un concepto en común entre los temas o va a ser más una colección de canciones?
Milton: Tal cual (una colección de canciones). Un poco le robamos esa cosa que se estila harto en la música más urbana, de colaborar con distintos productores y que cada uno te preste un poquito su color. Obviamente hay cosas que están producidas por nosotros y que tienen nuestro cedazo, pero también hay una cosa media Beatlera de como no es un disco conceptual, sino que canciones que nos gustan, que sentimos que funcionan y después las vamos a coleccionar en un álbum.
Dentro de lo que pueden adelantar ¿Hubo algún productor con el que hayan vivido un trabajo interesante y distinto para ustedes?
Milton: Adanowsky. El single “Me voy” (con Ruzzi) la produjo él. Increíble. Trabaja muy bacán y fue teleproducida, a distancia. Nosotros no pudimos viajar para allá, pero hoy en día igual se puede. Me sorprendió gratamente su talento. Lo habíamos topado por ahí por giras y cosas, pero no habíamos podido entrar al estudio y conversar sobre el proceso, todo su rollo que tiene con los equipos, toda su cosa más psicomágica. Fue un gran aprendizaje colaborar con él.
Mari: Nosotros siempre hemos hecho la música muy desde el computador y repensando las cosas cien veces, muy detallistas. En cambio, con él la experiencia fue de: “Grabemos al tiro”, casi todo primera toma. Era una sensación muy de música en vivo. Hay otra canción del disco que aún no sale, que creo que ha sido nuestra primera experiencia grabando con banda al mismo tiempo, todos en el estudio tocando. Nosotros nunca lo hacíamos así; siempre era primero el bajo, después la guitarra, después el teclado. Este disco tiene la novedad de que las canciones fueron producidas de formas muy distintas.
Este álbum tiene la novedad también de que grabaron con los músicos que los acompañan en vivo, a diferencia de los discos anteriores, donde ustedes hacían todo…
Milton: Es que pasa que cambió la industria. Yo también me fui al estudio La Salitrera donde hay muchos músicos colaboradores. Había una cosa del indie del 2010 donde los discos se hacían con equipos chiquititos, pero hoy en día hay una masificación. Hasta el productor más indie le manda un mail a un mixer en Nueva York y termina mezclando la canción de alguien que produjo en Concepción. Cambió el mundo, está mucho más colaborativo. Nosotros ahora, por ejemplo, en ese mood de no trabajar todo los dos solos.
Con Pablo Jara, que toca guitarra con nosotros, le imprime otros colores. Es bacán también conversar con ellos (los miembros de la banda) las canciones, sus aproximaciones y las influencias que tienen. Te hacen crecer tu visión, porque si no te vas quedando mirando un puro camino. Al sumar gente se te abre otro espectro de cosas.
¿Cuántas canciones van a ser más o menos?
Milton: Al parecer son 10.
Mari: Las tres canciones que ya hemos sacado son parte del disco.

¿Cómo surgió esta colaboración con Ruzzi en “Me voy”? ¿Ya tenían coordinado grabar esa canción con ella o surgió a propósito del viaje?
Mari: Ahora podemos contarlo, antes estábamos calladitos. Nosotros trajimos a Ruzzi para que actuara en el videoclip, y de paso le gestionamos su show acá en Chile, porque si venía a grabar un video ¿cómo no iba a tocar? Fue bacán, muy grata sorpresa.
Somos muy fans de Ruzzi, pero no la habíamos visto en vivo, y en vivo de verdad que es otra cosa. Es brígida.
MIlton: En algún momento le dijimos lo típico: “Oye, grábate tú allá y nos mandas el video”, pero ella se desilusionó y fue como: “Ya, bueno, hagamos un esfuerzo y que ella venga”. Implicó el manso desafío, pero el resultado valió completamente la pena. Que ella se comprometiera, que estuviera ahí con nosotros, con el equipo chileno… estuvo una semana acá y fue muy rico. Es una persona que me produce mucha admiración y que haya querido sumarse a la canción es bacán.
¿Y la canción cómo se hizo? ¿Ya venía de antes o ella aportó con líneas?
Milton: La teníamos lista. Empezamos a trabajar con Adán y habíamos conversado la posibilidad de hacer un featuring, pero no sabíamos con quién. Es una canción que estaba escrita hace hartos años; se la presentamos a Adán, le gustó y dijo: “Grabémosla de una”. Nos acordamos que teníamos buena onda con Ruzzi, la última vez que fuimos a tocar en México estuvimos en su cumpleaños, y sentimos que podía venirle muy bien su timbre y se involucró mucho.
De hecho, quiso meterse un poquito más en la producción y Adán tuvo que decirle: “Oye, yo soy el productor” (risas). Eso es lo bacán de ella, que tiene más herramientas, no es solamente una intérprete. Se dio todo muy orgánico.
Esta canción y los temas nuevos, ¿van a ser parte del show en festival Órbita?
Mari: Antes de ese show vamos a sacar unas canciones, así que probablemente las toquemos. No podemos prometerlo, pero demás que sí. Sí o sí vamos a tocar las que ya hemos sacado.
Milton: Vamos a tener que ir viendo qué va pasando con estas canciones nuevas. Efectivamente, cuando tocamos Lo que quieras o Revista de Gimnasia, sabemos que son los peaks del show. Tampoco nos vamos a pegar un Fito Páez de tocar todas las canciones que la gente no conoce, pero vamos a tantear de a poquito las canciones nuevas. En un festival los tiempos son acotados, tienes que tocar la sandía calada, pero de 10 o 12 canciones puedes meter algunas nuevas. “Me voy”, por ejemplo, jamás la hemos tocado con la banda en vivo. Es un debut. Esperemos que no sea debut y despedida (risas).
Con el disco ya lanzado ¿ya planean hacer su lanzamiento pronto o se guardarán para un show más grande?
Milton: Hay que esperar a que la gente se aprenda las canciones. Tenemos muchas ganas de hacer un show de lanzamiento porque hace más de 11 años que no hacemos uno —el último fue el de Sangre Cita— y eso implica una visualidad distinta que hay que preparar con tiempo. Daremos un par de meses para que la gente conozca el disco.
Mari: El del Teatro Coliseo se sintió como un show de lanzamiento, a pesar de que no lo era. Se sintió así porque fue una autoproducción, entonces requiere ponerle demasiada onda y gestionar todo. Nos lo imaginamos ya para el próximo año, en esa época en que empiezan a salir los discos también, como en marzo o abril.
Con la distancia del show del Coliseo hace dos años, ¿cómo se siente regresar a ser una banda más en Chile y ser parte de una escena junto a Gepe, Princesa Alba, Candelabro y tantos otros?
Mari: Se siente bacán y sentir que hay una nueva etapa de bandas. Siento que hasta hace poco eran proyectos más solistas, quizás por la pandemia, pero ahora el concepto de “banda” está de vuelta, puesto en valor nuevamente. Es genial ser parte de esta escena. Uno podría sentir que somos diferentes, pero hay algo en común. Nos conocemos y conocemos nuestra música. He conversado con gente de Candelabro, por ejemplo, y hay una admiración mutua en toda esa escena.
Milton: Está entretenida la escena chilena. Toda esta nueva camada de bandas de guitarra le dieron un revival súper rico que me recuerda mucho al hype que tuvo nuestra generación en 2010. Ver al Chalo subiendo historias de los Candelabro cuando fueron a España, me recuerda mucho a las giras que hicimos allá el 2011 o 2012, con ese espíritu de tocar en festivales y clubes. Qué bacán que eso siga vivo. A la escena le hace bien, hay bandas notables en Chile a las que quizás les faltaba un punch para salir al extranjero y que no fuera todo tan urbano. Se siente rico ser parte de una escena que está viviendo un peak de creatividad.
Aparte que ustedes los ven ya como los mayores…
Mari: Los tatitas (risas).
Milton: “Oiga, tío, ¿me presta la guitarra?”.
