Créditos fotografías: @leysofotografia
“Yo le decía a las TENS, “en dos semanas más les voy a venir a cantar” (risas). De hecho, con la poquita voz que tenía cuando pasé de la UCI a la UTI, me fueron a buscar en una camilla y yo ahí me fui cantando, despidiéndome cantando cagaos de la risa todos. Yo creía que al mes iba a estar listo, y cuando llegué a la casa y vi que no iba a ser tan rápido, fue como chucha, paciencia”.
Desde un estudio que armó en su casa, con la llama inspiradora de Jimi Hendrix desde una de las paredes, Angelo Pierattini no se ahorra los detalles para contar cómo fueron sus complejos primeros días de este año.
Su imparable energía y el enorme cariño que recibió en los días del grave accidente que sufrió el 29 de diciembre de 2025, fueron un bálsamo eficaz para recuperarse casi milagrosamente y más rápido de lo que los médicos estimaban. La primera prueba de su fuerza la vivió el pasado 12 de abril, cuando subió al escenario de Sala Metrónomo para cantar su versión en español de “In My Life” (The Beatles) junto a Fother Muckers. Ahí demostró que la magia seguía intacta.
Tras esto, comenzaron los preparativos para uno de los shows más importantes de su vida, que será este jueves 4 de junio en el Teatro Nescafé de las Artes (entradas vía Ticketmaster). Angelo lo define como una “celebración porque estoy vivo” y su nombre se toma del apodo que sus seguidores y compañeros de ruta acuñaron de forma espontánea en esos complejos días post accidente: “El regreso del guerrero”.

¿Cómo ha sido para ti todo este proceso y encontrarte con la música y la gente en estas semanas?
Angelo: Intenso. La intensidad ha estado a tope, primero con todas las ganas de salir adelante, poniendo toda la energía y cumpliendo cada una de las prescripciones médicas, obviamente.
Afortunadamente, mi cuerpo ha reaccionado súper bien a la recuperación. Desde que recuperé la conciencia, al despertar del coma, ha sido una evolución muy inesperada para el equipo médico. (…) El cariño que he recibido hasta el día de hoy fue muy relevante en la ecuación de mi recuperación.
Lo supe desde el primer momento en que abrí un ojo. Mi esposa fue la primera persona que vi, y ella me empezó a relatar, muy sorprendida, todo lo que estaba pasando afuera. No solamente en la Mutual, sino la cantidad de mensajes que comenzaron a llegar de diferentes lugares: colegas, gente cercana y gente a la que no conozco, pero con la que tengo una relación a través de la música.
Es bonito, tiene que ver con la fe y con cómo esta genera una comunión, indiferente del credo. Fue espectacular, de verdad, inexplicable.
De todo esto que has vivido después del accidente, ¿qué ha sido lo más difícil para ti como músico y como instrumentista?
Angelo: No subirme a un escenario. Pero he estado practicando canciones de rock y otras cosas. Lo primero que hice cuando me dieron el alta fue llegar a casa y armarme un espacio con mi guitarra, con mis CDS en el piso. Agarré un CD de Muddy Waters (I’m Ready) y me puse a improvisar encima. Te juro que fueron tres temas y quedé raja, me tuve que ir a dormir. Yo no sabía muy bien cómo estaba por dentro; me sentía súper bien, a pesar de que tenía cuatro costillas fracturadas y una fractura de cráneo. Fue un traumatismo bien complicado.
Cuando fui a buscar la guitarra al segundo piso, sentí que estaba subiendo un cerro, muy agotador. Pero tocar fue gratificante. Tuve que esperar un par de semanas para volver a cantar porque, como estuve intubado, no sabía cómo iban a responder mis cuerdas vocales y tenía un poco de susto. Pero las ganas de tocar son inmediatas.
Después de esto, cómo ha seguido el proceso de ir armando este show, de volver al ruedo.
Angelo: Yo soy bien metódico. Empecé a armar mis rutinas para poder componer, para enfrentar un show. Me armé una manera de poder volver a sintonizar con todo. Eso fue primero a través de la guitarra, la música, los discos que me gustaban antes. Volví a escuchar discos de principio a fin, algo que en Spotify uno hace menos. Empecé a entonar, luego a armar repertorios cortos, pararme con la guitarra y ensayar lo que podría ser un show real. Por eso le dimos el “vamos” a un espectáculo en unos meses más, para estar al 100%.
En redes comenzaste a compartir canciones de a poco, covers que hacías solo con guitarra…
Angelo: Tengo un sueño hace mucho tiempo de armar todo un repertorio Beatles pero en español. En el tiempo he ido traduciendo canciones… o sea, le voy haciendo letra, más que traducirlas veo de qué se trata y le hago una letra. Ese ejercicio me ayudó caleta porque me mantiene ocupado creativamente.

Ahora, junto a tu show de regreso en el Nescafé, coincide con el lanzamiento en vinilo del disco rojo de Weichafe. ¿Eso estaba pensado de antes?
Angelo: Es una coincidencia, nomás. Cuando conversamos con los chiquillos de Weichafe que había llegado su época de retirarse, yo me comprometí con la música de la banda de preocuparme de las reediciones. Nosotros nunca tuvimos un sello tan fuerte, siempre fue independiente el trabajo y la importancia que tiene para la escena chilena la banda yo la tengo super clara, entonces para mí es importante y para el público que los discos estén circulando.Fue un compromiso que adquirí y como ya habíamos reeditado el primero, había que seguir con el segundo.
Coincidentemente, es un disco importante para mí como compositor, porque fue el primero donde empecé a funcionar como autor. Ya no era como una composición dentro de la sala de ensayo. Hay varias del disco con las que yo llegué a la sala de ensayo como hechas, como “Las Cosas Simples”.
En este show en el Nescafé, habrá repertorio tanto solista como de Weichafe entonces.
Angelo: Cerramos el 2026 con un show doble en la Sala Master, un día con repertorio solista y otro con repertorio Weichafe. Nunca había juntado esa música porque, desde mi perspectiva, eran como escenarios distintos. Pero en esas dos noches me di cuenta que no era tan asi, había gran parte del público que iba a las dos cosas.
Entonces, cuando pensé este show dije “quiero juntar a toda la gente”. O sea, recibí mensajes de apoyo de todos lados, como super transversal de todas las músicas en las que he estado involucrado, de colegas, y había un punto en común en todo esto que era un adjetivo, un apodo, que yo lo tomé que fue “El guerrero”. Me llegaron muchos mensajes por Whatsapp con eso.
Y eso está súper vinculado. (Weichafe es “guerreros” en mapudungún), el disco dos se llama Weichafe, con el que yo partí. Encontré que había muchas coincidencias, y como iba a hacer una invitación abierta, pensé que dentro del repertorio, así como elijo canciones significativas para mi ruta solista, pensé en hacer un pequeño homenaje al “disco rojo” de Weichafe, ya que íbamos a tener el disco en las manos (en vinilo y CD), y es mi oportunidad de juntar todo y agradecer al pública con toda mi música, con todo lo que soy yo, ahí arriba del escenario porque esta es una fecha para celebrar que estoy vivo. Es así de simple y de intenso. Esa es la realidad.
Angelo Pierattini: El regreso del guerrero
Teatro Nescafé de las Artes, jueves 4 de junio de 2026. 20:00 horas
Entradas vía Ticketmaster.
Invitados: Tata Barahona, Pablo Ilabaca y Carlos Cabezas.
Gira con banda continuará en junio: La Serena (12/6), Pto. Montt (13/6), Conce (25/6), Doñihue (26/6) y Valparaíso (2/7).