Pomme en Chile: la delicadeza de lo simple

Por Amanda González 

Con el escenario completamente a oscuras y un único foco de luz apuntando hacia ella, Pomme apareció sola frente al público chileno por primera vez. Bastaron apenas unas notas para que el Teatro Oriente quedara en silencio absoluto. Su voz, suave y emotiva, parecía flotar sobre el recinto con una naturalidad casi irreal y transformó el concierto desde el primer momento en una experiencia cautivadora.

Alternando entre guitarra, piano y arpa, la cantante francesa construyó una atmósfera íntima y delicada. La ausencia de una banda también permitió apreciar con mayor claridad los detalles de sus arreglos.

A lo largo de la presentación, la artista mantuvo constantes conversaciones con el público en un español muy fluido. Entre risas y comentarios espontáneos, saludó con un “Hola Chile, ¿cómo están?” y explicó que cuando se presenta en un lugar por primera vez suele hacerlo sola, sin banda, porque le gusta que esos primeros encuentros sean más personales.

Canciones como “des excuses” y “On brûlera” dejaron en evidencia una propuesta donde el folk, la chanson francesa y los arreglos acústicos se entrelazan con una voz inconfundible, dando forma a un sonido tan delicado como único.

Uno de los momentos más especiales llegó durante “Ceux qui rêvent”, cuando invitó a los asistentes a cantar con ella y el recinto se transformó por algunos minutos en un coro colectivo.

Esa cercanía también se reflejó en distintos momentos del concierto, donde incorporó fragmentos en español y compartió historias detrás de algunas canciones. Además, hubo espacio para presentar “Petit Île”, una composición inédita.

Durante gran parte de la presentación, el público respondió con la misma delicadeza que proponía la cantante. Los silencios eran respetados casi por completo y los aplausos parecían llegar solo cuando la canción lo permitía.

En una época donde muchos conciertos buscan impactar a través de grandes producciones, Pomme demostró que la vulnerabilidad y la sencillez también pueden ser un espectáculo. Quizás por eso una de sus frases durante la noche terminó describiendo mejor que cualquier otra cosa lo que ocurrió en el Teatro Oriente: un “weird French sad dream”.

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