Una poderosa propuesta que cruza la improvisación lírica, la historia y la reflexión social acaba de estrenar sus resultados en plataformas digitales. Se trata de Mala Memoria Freestyle, una iniciativa impulsada en conjunto por el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (MMDH) y Balmaceda Arte Joven (BAJ), cuyo álbum ya se encuentra disponible para ser escuchado en Spotify.
El proyecto convocó a trece jóvenes de entre 12 y 20 años a formar parte de un intenso proceso formativo y creativo. Utilizando el freestyle como herramienta central, las y los participantes asistieron a talleres, charlas magistrales y tutorías donde desarrollaron composiciones originales. Las canciones fueron creadas a partir de archivos seleccionados de las colecciones del museo, permitiendo a las nuevas generaciones reflexionar y sensibilizar sobre las vulneraciones a los derechos de niños, niñas y adolescentes durante el periodo de la dictadura.
Las y los participantes de esta versión fueron:
- Matías Ortiz “Deezer G” (@deezer.g_)
- Darien Dureaux “Xplicit” (@xplicit_fs)
- Javiera Espinosa “Megara” (@megara.vdf)
- Damián Urzúa “Dreamer” (@dream3rmc)
- Belén Ayala “Sativa Mc” (@la.bongcit00)
- León Castro “Koda” (@leon_kodaa)
- Octavio Hinojosa “H.D.H” (@hache_de_hache)
- Baltazar Aranguren “BTI” (@bti_1106)
- Alan Espinoza “Ears” (@earsmc.psm)
- Benjamín Llaves “Poetik” (@poetik_benj4)
- Dan Abraham Rocha “Dan Abraham” (@danabraham.r)
- Sebastián Villasmil “Basmiv” (@basmiiv)
- Martín Requena “Destello” (@desteeello)
Desde su origen en 2013, la iniciativa Mala Memoria se ha caracterizado por explorar la historia a través de diversos lenguajes artísticos, tales como la ilustración, la danza, el microdocumental, la narrativa gráfica y la composición musical. En esta última edición, el eje estuvo puesto en el rap, incorporando herramientas técnicas de escritura y métrica que permitieron a las juventudes transformar la documentación de la época en canciones con identidad actual.
De esta manera, Mala Memoria Freestyle propone nuevas formas de aproximarse a la memoria, abriendo espacios donde las nuevas generaciones reinterpretan los archivos, el pasado y los Derechos Humanos desde sus propias perspectivas.