La banda de rock Intruders marca un hito en la escena cultural regional con el lanzamiento de “Adiós”, su primer videoclip. La obra no solo destaca por su calidad sonora, sino por una propuesta visual que rescata espacios urbanos en abandono para convertirlos en escenarios de resistencia artística y expresión corporal.
Con integrantes que promedian apenas entre los 15 y 17 años, Intruders ha tomado el poema “Adiós” de nuestra Premio Nobel para dotarlo de la energía propia del rock. Bajo la dirección de Cristian Rivera y la productora RenderMax —quien cuenta con una trayectoria de una treintena de clips realizados—, el proyecto demuestra que la literatura clásica sigue vibrando en las nuevas generaciones.
El videoclip incluye una consistente propuesta coreográfica, donde un grupo de bailarinas acompaña la sonoridad y el ritmo de la pieza. Sus movimientos no son meros adornos, sino que están diseñados para fluir con la intensidad del video, creando un diálogo visual entre la música y el cuerpo.
“Gabriela Mistral estaría muy orgullosa del trabajo de estos chicos. Con esa rebeldía intrínseca del rock, han logrado enaltecer su obra casi un siglo después de ser escrita”, afirma Rivera.
El rodaje se aleja de las postales tradicionales, apostando por una estética cruda y honesta en locaciones cargadas de simbolismo: El Faro Norte, un sector poco explorado por el turismo que, bajo el lente de RenderMax, adquiere un realce visual dramático y necesario; y el antiguo sitio de la estatua de Francisco de Aguirre, un punto marcado por el estallido social y la melancolía del vacío urbano, que hoy se llena de música, danza y juventud.
“Adiós” representa la carta de presentación de Intruders, una banda que no teme mirar al pasado para construir el futuro. La combinación de la experiencia técnica de una productora consolidada, el empuje de músicos adolescentes y la fuerza de la danza posiciona este lanzamiento como uno de los eventos culturales más interesantes del año en la Región de Coquimbo.