Fauna Primavera, día uno: Comunión y complicidad de la mano con el pop

Llegar un año más, una vez más, al Fauna Primavera me trae el recuerdo de esos primeros Lollapalooza en Chile. Hay cierta ansiedad por ver a esas voces que descansan en la discoteca personal, artistas que jamás pensaste ver de cerca porque eran raros, inclasificables. “De nicho” como le dicen. Pero aquí estamos, cumpliendo el sueño.

Tres de la tarde y las puertas del Parque se abrieron para que 15 minutos después Fother Muckers abriera oficialmente el festival. Un inicio accidentado, no por la banda, ni tampoco por los sectores aún con barro tras la lluvia del jueves, sino por la lentitud en los accesos que dejaron a muchos con ganas de escuchar “Ola de Terror”.

Foto: Fother Muckers

Mientras trabajadores continuaban con las obras del teleférico a un costado, Cristóbal, Simón, Gonzalo, Martín y Héctor hacían gala de su oficio ya consolidado tras su regreso a los escenarios en 2022. Con un repaso a canciones como “Fuerza y Fortuna”, “Granpuente” y “Lobo Mayor” elevaron los ánimos a primera hora, para luego dar el golpe final con un cover de “Otra Era”, de Javiera Mena, que contó justamente con la presencia de la Joya sobre el escenario.

El festival cambió su estructura este año: no son dos escenarios que se enfrentan, sino que están uno al lado del otro, como lo era en el Espacio Broadway, y lo que hace más fácil el desplazamiento. No hubo que moverse mucho para ver lo que se traian entre manos Yo La Tengo, una banda fundamental en eso que rotularon “rock alternativo” en los 90. El fiato con el público local fue instantáneo, con un repaso de lo nuevo y lo clásico, con “Autumn Sweater” y “Double Dare” entre las más celebradas.

Yo La Tengo

La mediatarde pasó volando con los siempre demoledores El Mató a un Policía Motorizado. Ya son de la casa y se los pudo ver felices de ser parte de un evento donde muchos de sus ídolos estaban dando vueltas. Por eso, Santiago Motorizado no dudó en dedicar “El Tesoro” a uno de ellos, Rivers Cuomo, líder de Weezer, los más esperados de este primer día de Fauna.

Acto seguido, llegó la máquina de ruido llamada Mogwai. La vez anterior que los vi, en un Fauna Otoño, fueron atronadores, con un sonido denso que caló hondo, para bien y mal. Ahora el atardecer los hizo parecer mas apacibles y no fueron pocos los que los sumaron a su biblioteca digital tras su show.

Mientras algunos empezaban a llenar el beergarden o se tomaban fotos en las bonitas activaciones del lugar, James justificó su regreso a Chile con un show de peso. Aunque sus discos más recientes carecen de alcance popular, la épica de sus tracks da valor extra a la total entrega de la banda en directo, con Tim Booth como líder carismático capaz de conquistar y emocionar a las masas, con su voz plena. El cierre con “Laid” terminó de convertir su paso por Fauna en uno de los momentos de mayor comunión entre público y artista. Una postal para la posteridad.

¿Por qué tuvimos que esperar tanto para ver a Stereolab? Después de más de 20 años, la leyenda francesa del pop psicodélico mantiene su frescura con un muy buen disco reciente (“Instant Holograms on Metal Film”) del que sacaron provecho en este show, desplegando su magia en su paso por Fauna. Lætitia Sadier, una grande del pop, se la vio disfrutar al ver cómo los presentes llegaron para contemplar cada detalle de su presentación. Para los ansiosos, no faltaron los hits, como “Miss Modular” y “Cybele’s Reverie”, pero los más fanáticos casi lloraron con el rescate de “Peng! 33”.

Este primer día se coronó con Weezer, los nerds más cool del mundo. Un mundo que los puso en el mapa quizás demasiado temprano, porque los temas de su Blue Álbum parecen no tener época. Los adolescentes que se sumaron al club se unieron a quienes sintieron su especial llama en los 90, que siguen presentes hasta hoy siguiendo la ruta de Cuomo y compañía.

A diferencia de la vez anterior de los Californianos en Chile, acá solo hubo un cover (“Enter Sandman” de Metallica) que pareció un espejo. Sin ser el frontman más carismático, Rivers Cuomo se lleva el peso encima con una entrega total, mientras sus compañeros palidecen de entusiasmo. El repertorio habló por sí mismo, por lo que su trabajo estaba listo: “El Scorcho”, “Say it isnt so”, “Hash Pipe”, “Island in the Sun” y, por supuesto, “Buddy Holly”, ya son piezas eternas del rock y es una alegría poder cantarlas otra vez en un evento así.

Una agradable inicio de un festival ya consolidado en el corazón de quienes saben guardar un pedazo del sueldo anual para poder disfrutar esas canciones que nos hicieron la vida.

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