Valparaíso ya no oscurece tan temprano, y una luz de neón alumbra los carteles de las micros, más como poemas que anuncian “Bellavista”. Una fila aturdida por la espera llega hasta Errázuriz, y el tiempo cada vez más acotado tiene nombre.
Alex Anwandter no ha dejado de sorprender en sus últimas entregas y colaboraciones; y este es el espacio ideal para la previa de la Blondie, que lo espera en unos días junto a Juliana Gattas. Pero por ahora, con una banda sólida, está por convertir el nuevo spot de la música porteña, el Trotamundos de Valparaíso, en una pista para bailar y llorar.

Una jornada que desde antes arma su distinción: vasos de colores, gente gris y sorbos que entre otras cosas, nos harán desenrollar los brazos con las primeras notas de “Amiga”, un clásico del disco con el mismo nombre que en 2016 pintaba las calles de luces brillantes. Con seis integrantes en la banda comienza el show que hará de las lágrimas sudor y del baile, ruegos por seguir.
Alex Anwandter toma todo y con ello también una puesta en escena que continúa identificándolo conforme pasa el tiempo. Bromea con sus colegas: Celeste Shaw, Rosario Lircay, Belén Farías, Raúl Abarca, Juan Pablo Wasaff y Marcelo Wilson.

La química nos hunde en “Precipicio”, y todos nos ponemos a bailar.
Lo último que hemos visto del chileno –y entusiasta amante de Valparaíso como mencionó en algún momento de la noche– ha sido en parte igual que hoy: tragos dulces y amargos que fluctúan en una carrera tan densa como ágil. Vimos lo último en “Dime Precioso” (2024), el momento en que el artista se dividió en mil personajes y dejó ver su faceta más oscura y experimental, con ritmos que se han dicho new wave. En él enfrascó la pista de baile y dejó camino libre a la desaparición.
Pero hoy aparecen muchas cosas, y dónde mejor que en Valparaíso. La noche continúa con las manos de Alex, que se elevan a ratos, rotando y riendo mientras pareciera alcanzar a dios. Uno que estaría en la maricoteca.

Siguen “Mi vida en llamas”, y “Traición”. Traspasa el escenario con entereza, y en un mar de letras de pronto está poseído. Se vuelve el cantante; un demonio con el corazón armado. En la carrera de Alex hay pocos sentimientos que no hemos conocido; y ha oscilado tantas veces entre la vida y la muerte, que en este viernes todo se mete en tus oídos. Hoy habitamos entre tantos la nostalgia.
Suenan lamentos entre el público cuando empieza “Tormenta”, de Rebeldes (2011), voces que rondan en sentimientos entonan “el pulso de tu corazón se acelera, el rimo que llevábamos terminó”. Y él abre sus brazos para agradecer a Valparaíso por la energía. Le entregan un ramo de flores envueltas en amarillo.
Todas saltan, todos lloran y “Siempre es Viernes en mi Corazón”.

Va cerrando la noche con la misma onda y contundencia con la que empezó, uniéndose a bailes con Celeste y Rosario; moviendo la cabeza y las piernas que podría asegurar nacieron magnéticas.
El show se consume, y al borde aún nos queda “Amar en el Campo”, una de las clásicas de Teleradio Donoso.
Acaba un espectáculo sudoroso, y en el público queda energía impregnada. Alex Anwandter confirma una vez más que el foco está en la entrega, la calidad del sonido y consistencia de un show que nos animó los primeros días de septiembre. Queda baile aún, en lo que esperamos la primavera. Se retira del escenario a lo que nos falta por escuchar de él en el futuro, esperemos que un viernes, esperemos no tan lejano, en Valparaíso.
Y mi niño maldito, no entiendo cómo algo tan bonito siente dolor.
Setlist: Alex Anwandter 12 de septiembre en Trotamundos de Valparaíso
- Amiga
- Precipicio
- Unx de nosotrxs
- Mi vida en llamas
- Traición
- Siempre es viernes en mi corazón
- Locura
- Tormenta
- Ahora somos dos
- Perdido
- Gaucho
- París, tal vez?
- ¿Qué piensas hacer sin mi amor?
- Casa Latina
- ¿Cómo puedes vivir contigo mismo?
- Amar en el Campo
- Toda la Noche