En tiempos donde todas nuestras vivencias se transforman en –literalmente– historias y registros cotidianos, la cantautora, intérprete de lengua de señas y realizadora audiovisual chilena, teje un nuevo capítulo electropop brillante, personal-pero-colectivo, tal como hizo en las pasadas entregas: “Consecuencias de la Bomba Nuclear” (2016) y “Compilado de la MonoNube Sonora” (2020).
“En su sonido, predomina un espíritu digital, atrevido y juguetón, canciones electropop alegres, llenas de samples inesperados –desde utensilios de cocina hasta un opening de una caricatura–, y juegos de voces que coquetean con el maximalismo. Hacia el final, el viaje sonoro se va despojando, para cerrar con un arreglo de cuerdas intenso y conmovedor, que deja un respiro más íntimo y reflexivo”.
Eso adelanta Clara Löffel sobre un álbum que convierte lo cotidiano en poesía: “cocinar lentejas, pedalear por la ciudad, observar insectos o compartir risas que se transforman en metáforas de vínculos y afectos. Desde ahí, se construye una estética cálida, cercana y luminosa, que se distancia del relato romántico tradicional para explorar otras formas de amar y relacionarse: la amistad, el poliamor, la ternura y la comunicación vulnerable”, explica haciendo hincapié en los terrenos más densos que contiene “Lo que voy siendo”: la denuncia de un femicidio, la reflexión espiritual sobre la existencia, el valor de los vínculos.
“Lo que voy siendo”, fue construido por Nando García en la producción, entre el 2019 y el 2024; 5 años en los que el juego y la observación permitieron que lo musical y lo cotidiano se fundieran para plasmar lo que va siendo Clara hoy. También lo que fue, lo que será. El constante fluir de lo que nos va armando como personas.
Complicidad y cariño para un tercer LP que, sin duda, consolida la virtud artística de retratar con holgura el peso de ser. A veces insostenible, a veces imperceptible. Sus referencias pasan por Julieta Venegas, Miranda! y Dadalú, y cada una de ellas se percibe con gusto en lo sonoro, conceptual, lírico y político.
También están quienes le rodean. Personas cercanas, como Nando García, que van dejando huella en intercambios artísticos estipulados —como lo vivido en Estudio Narison, habitación de Nando— o en momentos del día a día. Las estelas que arman lo que vamos siendo entre risas, dolores, experimentos abstractos, loops, ruidos, samples, cervezas, selfies y café.