Bri Aronow (saxofón, sintetizadores) ya prepara las maletas para viajar con Crumb de regreso a nuestro país. “Sin chaquetas esta vez”, asegura entre risas. El cuarteto neoyorquino vuelve a Chile para presentarse en solitario el próximo 19 de noviembre en la Blondie.
“AMAMA” será la gran novedad tras su debut en el Fauna Primavera 2022. Un disco con “mucho más groove y movimiento”, que ha sido el motivo por el cual la agrupación ya ha dicho presente tanto en Europa, como en distintas localidades de Estados Unidos. Seis fechas en ocho días tendrán en latinoamérica, incluyendo México, Argentina y Brasil.
Tortugas encontradas en la ruta, piquetes de bichos y mosquitos son algunas de las anécdotas de la última vez que giró Crumb. Inspiraciones que llevaron a este nuevo trabajo que, desde lo mundano, llevaron a íntimas reflexiones en la voz de Lila Ramani.
Te invitamos a revisar la conversación que tuvimos con Bri Aronow de Crumb, ad portas de su show del próximo 19 de noviembre en la Blondie, que aún tiene entradas a la venta.
Hace dos años, fueron parte de un festival acá en Chile, el Fauna Primavera. ¿Qué recuerdan de esa visita?
Estuvo genial. Era nuestra primera vez allí. Recuerdo el escenario fuera del Movistar y muchos aficionados realmente entusiasmados. Pareciera que acaba de suceder porque no fue hace tanto tiempo.
Tengo algunos recuerdos raros. Recuerdo que la noche tuvimos libre y caminamos por algunas calles antiguas con muchos restaurantes y otras cosas cerca del hotel. No recuerdo dónde, pero comimos buena comida y exploramos un poco. Era como un parque en una colina con algunos edificios antiguos. Una ciudad hermosa.
Recuerdo que hacía mucho frío y también mucho calor. Creo que era la misma época del año. Tengo esa imagen en mi cabeza.
Ahora vuelven pero en solitario, y en un lugar histórico como la Blondie, ¿qué podemos esperar de este show?
Es genial poder venir, tener nuestro propio espectáculo y tocar un set más largo. En los festivales no puedes tocar por tanto tiempo y tener más control de las luces, el sonido. Ahora, podremos tocar muchas canciones nuevas de “AMAMA” y también algunas de “Ice Melon”, “Jinx”.
¿Qué más esperar? Creo que el set lo tocamos durante unos meses en Norteamérica y Estados Unidos es bastante absorbente. De una canción a la siguiente, simplemente déjate llevar y experiméntalo. No pienses tanto, sólo quédate ahí. Al final, dirás, “está bien, ahora puedo digerir”. Como ser parte de la música con las transiciones.
Llegan con “AMAMA”, su nuevo disco. ¿Qué tal la recepción del público en sus anteriores fechas?
Ha sido agradable. Además, la gente conoce mejor las letras de las canciones más antiguas porque las han estado escuchando durante muchos años. Es realmente genial ver a todos experimentarlo por primera vez.
Creo que las grabaciones son bastante similares a los shows en vivo, pero a veces varían en los arreglos y esas cosas. Como dije antes, creo que es un conjunto muy absorbente. La gente reacciona a cada canción, pero creo que simplemente están ahí para escucharla. Dejándonos llevar por la música.
Para este álbum aseguran que los viajes motivaron estas nuevas canciones. ¿Han encontrado esa misma inspiración con esta gira?
El delay (atraso de los vuelos). Siempre se trata de eso. Usamos mucho delay en nuestra música. Quizás esa sea la conexión.
Observamos mucho al mundo. Al llegar a lugares como Sudamérica y Europa pienso en ver, interactuar con personas, todos extraños, pero familiares. Creo que tener ese tipo de interacción es más enérgico que intencional.
Una cosa interesante de estar de gira es que hay bandas que nos abren. En Estados Unidos, teníamos a Discovery Zone, Lorraine y Vagabond. Y ver a los mismos músicos cada noche, se contagia. Y me encanta viajar a diferentes continentes, particularmente a América del Sur, donde hay un sistema de sonido diferente en la música. Estoy muy acostumbrado a la música brasileña. Creo que está más comercializado en Estados Unidos que la chilena o argentina.
Será divertido poner la radio y mantener los oídos abiertos. Y luego, cuando voy a escribir algo, veo cómo se fusiona. Eso es asombroso.

XXX (canción que cierra el disco) me llama la atención. Después de canciones que tratan sobre cosas mundanas (la tortuga, las picaduras), esta trata de una situación muy íntima entre dos personas. ¿Fue algo consciente?
Es un momento muy íntimo con Lila cantando, ya sabes, sin tantas capas. Es mucho más claro. Líricamente trata sobre coexistir. No hay mucho como una historia, pero tiene sentido para mí el dejarlo al final, porque se siente como retroceder un poco la cortina.
La forma en que realmente surgió esa canción fue que hicimos un demo bastante rudimentario durante “Ice Melt” y que luego nunca llegó a concretarse. Cuando estábamos trabajando en “AMAMA”, siempre pensaba que teníamos que volver a este. Terminamos usando muchas de las cosas que hicimos en el demo, el loop y la batería y el bajo, es como si estuviera jodido en cierto modo, como si los sonidos no fueran tan claros, no tan prístinos, y creo que eso también es parte de la intimidad.
Volviendo a “The Bug” y “Crushxd”, las canciones no se refieren completamente sobre estas situaciones. Son reflexiones mucho más profundas. ¿Han pasado momentos así en estos últimos recorridos?
Te aseguro que interactuamos con insectos. Vivo en Nueva York y siempre estaré interactuando con pequeños bichos en todas partes.
Nada en particular, ambas experiencias fueron en los primeros días de la gira, en 2018. Y muy parecido a nuestra primera vez descubriendo cómo estar en el conducir nosotros mismos en la carretera, caber en autos pequeños y no tener una organización adecuada y todo eso. Es la agitación de quedarse en un hotel de mala muerte, alguien que fue mordido, o el caso de la tortuga.
Estoy segura de que ha habido más atropellos desde entonces. Pero creo que captura es esa inocencia de los primeros días de gira, sentirme un poco abrumada y fuera de control, al ser una experiencia tan nueva.
Una manera que ya no lo es tanto. Podemos tener una cama relativamente limpia donde quedarnos cuando viajamos y ya no tenemos que conducir. Tal vez volamos y cosas así. Pero creo que esas canciones realmente capturan ese valor.
Son de Brooklyn, un lugar de Nueva York llena de referentes musicales, desde LCD Soundsystem hasta Big Thief. ¿Hay una escena presente?
Sí, hay tanta música. No soy tan fan de las bandas más grandes, hay una escena local, lugares pequeños. Así es como empezamos también.
Los grupos más grandes como Big Thief, me he topado con uno o dos miembros suyos. No los conozco personalmente, pero es genial porque cruzarnos. Vas a un espectáculo y te encuentras con gente.
Pasan muchas cosas en Nueva York, una ciudad llena de estímulos. ¿Sirve como inspiración artística o buscas escapar de ella?
Creo que es diferente para todos nosotros. Algunas personas están como en su computadora portátil en un vuelo haciendo música. En cambio, soy alguien que necesita mucho tiempo.
Mis padres viven a unas pocas horas al norte de la ciudad, en un pueblo más pequeño. Tal como mis compañeros, podemos hacer algunos retiros allí, y estar en el bosque durante unos días, y también un espacio en la ciudad como tal. Me encanta estar en los parques.
Ahora estamos entrando en invierno y, ya sabes, está oscureciendo ahora mismo. Pero es diferente, es una comodidad acogedora, tengo mi piano detrás y me gusta que en el no movimiento, en el aburrimiento, es donde realmente puedo percibir mis sentimientos y transmutar eso en música.
